En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) tenía dos grandes objetivos para 2026: cerrar todos los contratos del nuevo esquema comercial y audiovisual de sus torneos, y establecer un conjunto de reglas para garantizar la estabilidad económica de los clubes y evitar así que incurran en deudas, conocido como fair play financiero.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Mientras el primer punto fue encarrilado —aún con diferencias con Tenfield respecto a los parámetros para la transmisión en streaming—, el segundo sigue en definición, con reuniones semanales de un equipo que busca cerrar antes de fin de año la parte registral del proyecto.
En el proceso participan el presidente Ignacio Alonso y parte del Comité Ejecutivo, además de la directora ejecutiva de la asociación, Victoria Díaz. La intención era que en 2026 pudiera quedar completado, pero la situación económica de algunas instituciones, cierta informalidad en la información contable y administrativa, la falta de auditorías externas consistentes y la resistencia interna de algunos clubes a transparentar sus finanzas han retrasado el proceso.
Ignacio Alonso, presidente de la AUF, junto a parte del Comité Ejecutivo de la asociación.
Daniel Rodríguez/adhocFOTOS
A esto se suman las diferencias estructurales entre entidades —con realidades económicas muy dispares—, la dependencia de ingresos variables, como transferencias de jugadores y derechos de televisión, y la ausencia de sanciones históricamente estrictas en el plano local.
Frente a estas dificultades, el foco de la AUF es que para diciembre el fair play financiero comience a aplicarse en una primera etapa de carácter registral: que los clubes eleven formalmente sus balances, deudas, ingresos y gastos en un proceso de control y diagnóstico.
El plazo para la aplicación completa pasó a 2027, donde la AUF espera resolver los problemas y entrar en la parte preventiva y correctiva que la habilite a intervenir ante desequilibrios e imponer medidas a los clubes como límites de gasto, restricciones operativas o planes de saneamiento.
Las referencias de la AUF
El fair play financiero no es novedoso en el fútbol global, aunque sí a escala nacional. Fue impulsado originalmente por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés), el organismo que regula y organiza las principales competiciones del fútbol en Europa, como la Champions League y la Europa League.
La idea se aprobó en 2009 y comenzó a aplicarse de forma progresiva desde la temporada 2011-2012 para que los clubes no gasten de manera sistemática más de lo que generan, en especial en salarios y fichajes, promoviendo una gestión financiera sostenible. Esta normativa, que luego sirvió de referencia para otras federaciones, busca reducir el endeudamiento excesivo y evitar prácticas económicas irresponsables.
El eje central es la regla de equilibrio financiero (break-even), que establece que los clubes no pueden acumular pérdidas significativas durante un período de evaluación (por lo general de tres años), salvo dentro de ciertos márgenes permitidos. No existe un tope fijo universal para salarios o transferencias, pero sí un control para que estos gastos sean coherentes con los ingresos reales del club.
Deporte-Joan Laporta-Presidente de Barcelona-FC Barcelona
Joan Laporta, presidente del Barcelona de España, uno de los últimos clubes de Europa multado por romper reglas financieras.
FC Barcelona
La norma, actualizada por última vez en 2023, limita el gasto en salarios de jugadores y entrenadores, traspasos y honorarios de agentes al 70% de los ingresos del club. Los incumplimientos dan lugar a sanciones como advertencias, multas, la retención de ingresos de competiciones, limitaciones en la inscripción de jugadores, reducción del plantel habilitado y, en los casos más graves, la exclusión de torneos.
El año pasado el Chelsea FC de Inglaterra fue multado con un total de 31 millones de euros por infringir las normas de control financiero de la UEFA. Al FC Barcelona de España, por su parte, se lo sancionó con 15 millones de euros tras registrar pérdidas consideradas excesivas según las evaluaciones financieras que realiza la UEFA.
No son casos aislados. En los últimos años, otros grandes clubes europeos también recibieron medidas, como el Manchester City de Inglaterra y el Paris Saint-Germain de Francia.
El modelo que está bajo diseño de la AUF toma algunos puntos generales del de la UEFA, pero sobre todo de LaLiga de España, la organización que gestiona el fútbol profesional en España.
Uno de los conceptos más relevantes —y de especial interés para el contexto uruguayo— es la llamada regla del 1:1. Este principio establece, en términos generales, que un club solo puede destinar recursos a salarios deportivos y fichajes en la medida en que lo permitan sus ingresos reales y su situación financiera. Para ello, LaLiga calcula un límite de costo del plantel de futbolistas que surge de proyectar los ingresos del club y descontar los gastos no deportivos, como estructura administrativa, operativa y otras obligaciones. Ese límite se compara luego con el costo del plantel ya comprometido, que incluye salarios y amortizaciones de fichajes.
Deporte-Chile-Fútbol-Universidad de Chile
Futbolistas de la Universidad de Chile celebran un gol durante un partido de la Liga de Primera 2026.
Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile
Estos reglamentos, sin embargo, resultan complejos de agregarse en Uruguay, donde muchos clubes arrastran deudas acumuladas durante años. Las obligaciones se distribuyen entre múltiples actores: la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales, la Asociación Uruguaya de Fútbol, organismos públicos como el Banco de Previsión Social, la Dirección General Impositiva, el Ministerio del Interior e intendencias, además de compromisos con empresas como Tenfield, entidades bancarias y financieras.
A esto se suman deudas menos visibles pero igualmente relevantes, como las contraídas con prestamistas particulares, representantes e intermediarios de futbolistas, así como obligaciones directas con futbolistas, entrenadores y funcionarios.
Por eso, además de la LaLiga de España, la referencia de la AUF está puesta en Chile, un mercado más grande económicamente pero más similar y con un contexto particular: está dominado por sociedades anónimas deportivas (SAD), una tendencia cada vez más creciente en el fútbol local. La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), por ejemplo, ha sancionado a clubes de Primera y Segunda División con la quita de puntos como consecuencia de no haber pagado oportunamente las cotizaciones previsionales correspondientes a los integrantes de su plantel.
Alejandro Benito Castro Flores, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Talca (Chile), publicó en 2023 un estudio donde explica que “el endeudamiento ha afectado durante décadas a los clubes del fútbol chileno”, por lo cual el fair play financiero fue incorporado en 2020 por la ANFP para ordenar los aspectos contables de las instituciones, incluidas las tres más importantes del país: Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica.
“La medida no ha sido muy buena, los clubes están más endeudados que antes modificando su estructura patrimonial de manera peligrosa”, analiza el autor. “No viene a solucionar el control de gastos de los clubes analizados, ya que estos siguen gastando, pero cumpliendo la medida de no sobrepasar el 70% de sus ingresos en lo que respecta en gasto de fútbol profesional”, concluye.