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    Diplomáticos a la cocina

    Cuatro platos que revelan el sentir de los embajadores de Israel, Italia, Japón y Reino Unido sobre los placeres gastronómicos de su tierra y sus tradiciones familiares

    La embajadora de Japón Keiko Tanaka prepara y comienza a freír los vegetales para la tempura de vegetales y langostinos con salsa de soja y sal con té verde.

    Herencia japonesa. El amor por su padre fue lo que llevó a la embajadora de Japón, Keiko Tanaka, a comenzar a preparar tempura, el plato de cocina japonesa preferido por él. Después de fallecer su madre, hace siete años, Keiko aprendió los secretos de este típico plato japonés para poder continuar la tradición familiar y prepararle tempura casero a su padre. Fue un proceso difícil, al principio no le salía igual, pero tras mucha práctica aprendió a cocinarlo a la perfección y lo preparaba seguido cuando vivía en Japón.

    A pesar de que disfruta cocinar, sus obligaciones la mantienen muy ocupada y en el año y medio que pasó desde su llegada a Uruguay todavía no había preparado tempura. La primera vez fue para galería.

    Este plato, reconocido mundialmente, consiste en la fritura de vegetales y carnes blancas rebozados, que luego se sirven acompañados de salsa de soja o sal. La teoría es sencilla pero la práctica es un poco más compleja, pues es un plato que requiere tiempo y dedicación.

    Primero hay que cortar las verduras, acondicionar las carnes y elegir entre las muchas opciones de ingredientes como zapallo, zanahoria, espárragos, berenjenas, langostino, pollo o cerdo. Por supuesto que la elección depende también de lo que se encuentre disponible en la región, pero es importante tener en cuenta que cuanta más agua contengan los vegetales elegidos, más difícil va a ser la cocción.

    Después hay que calentar el aceite y preparar el rebozo que lleva harina, huevo y agua.

    Una vez que el aceite está caliente comienza la parte más complicada, la fritura. Hay algunos tips que se aprenden con la experiencia y que Keiko Tanaka confió a galería. Uno de ellos es tener cuidado con la cantidad de ingredientes que se fríen a la misma vez, porque si son muchos puede disminuir la temperatura del aceite. Otro detalle a tener en cuenta es que una vez que un ingrediente está cocido, tiende a flotar, y cuando las burbujas alrededor de este se hacen pequeñas, es señal de que está pronto.

    La emoción invertida en preparar un plato que le recordaba a su país, a su familia y sobre todo a sus padres hizo que la tempura de esa tarde fuera un éxito que se compartió en su residencia.

    El embajador de Italia Gianni Piccato y su esposa Paola Piccato junto al plato de polenta con brasato al barolo.

    Desde el norte de Italia. Dicen que a los italianos les gusta mucho cocinar. Sin embargo, se puede decir que el embajador de Italia, Gianni Piccato, es la excepción a la regla. Es su esposa Paola Piccato la que con amor y dedicación prepara cada plato, mientras que Gianni solo se encarga de degustarlos: “Me gusta cocinar pero no sé, entonces prefiero no desafiar demasiado a la suerte”, explicó a galería. Para Paola, cocinar nunca fue una molestia, disfruta de hacerlo cuando tiene tiempo, sobre todo aquellos platos italianos que con sus sabores los trasladan a ambos a su país natal en cada almuerzo y cena.

    La primera respuesta de las personas frente a la pregunta “¿cuál es la comida típica de Italia?”, es: la pasta. La verdad es que lo es, pero existen otros alimentos muy clásicos del país europeo, como la polenta. Esta comida, que se origina en el norte de Italia, se identificaba como “pobre” por considerarse barata y rendidora. Sin embargo, el embajador explicó que hoy se reconoce a la polenta como un plato “simpático, emblemático, cultural, que recuerda la historia y es muy versátil”.

    Uno de los platos preferidos por la pareja es la polenta con brasato al barolo. “Son de esos platos que preparan las mamás el fin de semana”, comentó Paola, por lo que además del buen sabor el plato les trae lindos recuerdos de su infancia.

    Los ingredientes principales son la polenta y la carne. La primera debe cocinarse el día antes para que endurezca, luego se corta en trozos y se hace a la plancha. La carne puede ser la que prefiera el comensal. Aunque por lo general en Italia utilizan la carne de caza, como venado y jabalí, en Uruguay Paola prepara el plato con colita de cuadril. Esta debe marinarse durante unas 20 horas en el vino barolo (vino noble, de cuerpo robusto) con apio, clavo de olor, zanahoria y ajo. Es con esta preparación que luego se hace un guiso poniendo todo al fuego hasta que la salsa espese. Finalmente, se sirve la carne cortada junto a la polenta.

    La embajadora de Israel Nina Ben-Ami prepara jalá, un pan tradicional que se consume en las festividades judías.

    La embajadora de Israel Nina Ben-Ami y su esposo Lior Ben-Ami con el plato de shakshuka que prepararon juntos.

    El desayuno preferido. Los sábados de mañana en la casa de la embajadora de Israel, Nina Ben-Ami, se come shakshuka. No solo porque es una tradición y un plato nutritivo, sino porque sus hijas se lo piden. Es un plato ideal para cocinar en la mañana tardía, pues combina perfectamente las cualidades del desayuno con las del almuerzo y se transforma en un brunch ideal para satisfacer a los comensales.

    La historia del plato comienza en el norte de África y continúa en Israel, de la mano de las judías provenientes de Libia, Túnez y Argelia, que llevaron la receta a su nuevo hogar cuando se trasladaron a Israel en los años 50. A partir de ese momento, muchas familias lo adoptaron por ser rico y muy simple. En la actualidad es un plato muy popular en Israel, consumido frecuentemente tanto por personas religiosas como no religiosas.

    Los restaurantes donde solo se cocina shakshuka se han vuelto muy populares en Israel, como el restaurante Dr. Shakshuka en Tel Aviv, y el plato está ganando renombre internacional, con restaurantes especializados en shakshuka que están abriendo sus puertas en ciudades como Nueva York.

    Como aún no existe en Uruguay un restaurante que se dedique específicamente a la elaboración del shakshuka, los fanáticos no tienen más remedio que poner las manos en acción. A la embajadora, su trabajo no le permite ocuparse de la comida durante la semana y es por eso que los fines de semana aprovecha para cocinar. Su especialidad es hornear, ya sean galletitas, tortas o panes, pero también disfruta preparando platos que la hacen sentir cerca de casa, por eso el shakshuka es un clásico en su mesa el sábado en la mañana.

    Lo divertido es que, pese a que tiene dos protagonistas (el tomate y el huevo), el plato permite muchas posibles variaciones dependiendo del gusto de cada uno y se prepara con ingredientes que comúnmente encontramos en las casas.

    El procedimiento consiste en dorar en aceite de oliva morrón, cebolla y ajo picado, agregar salsa de tomate y tomate natural en cubitos, cocinar bien todo y condimentar con comino, pimiento dulce, sal y pimienta. Por último, agregar huevos en la misma sartén haciendo huecos entre las verduras y poner perejil picado por encima. Luego, la mesa está servida.

    El embajador británico Ben Lyster-Binns prepara su plato preferido: roast chicken con papas al horno y vegetales.

    Almuerzo Inglés. Cuando una familia se reúne a compartir el almuerzo, a veces es difícil elegir qué plato preparar para satisfacer los gustos diferentes de cada miembro. Sin embargo, el embajador de Reino Unido, Ben Lyster-Binns, sabe que hay un plato que nunca falla: el roast chicken. Desafiando una frase que él siempre recuerda, “parents are only as happy as their unhappiest child” (los padres son tan felices como su hijo más infeliz), Ben asegura que este plato hace muy felices a todos.

    Cuando se reúnen él, su esposa y sus hijos no solo disfrutan de la comida, sino también del ritual de prepararla. El roast chicken suele ser una receta que realizan los domingos, todos juntos, y es la instancia que aprovechan para charlar y contarse las cosas. “Es el momento en el que todos nos desprendemos de los celulares y los iPads para vivir exclusivamente esa agradable experiencia familiar,” explicó el embajador a galería.

    Según el diplomático, el roast lunch en Reino Unido es muy común, como en Uruguay el asado, y si bien suele realizarse tanto con carne roja como con pollo, ellos suelen elegir el pollo. Hay algunos trucos que Lyster-Binns tiene para que la preparación quede más sabrosa, como colocar encima del pollo una capa de panceta para que mientras se ase no se pierda la textura del pollo, que de lo contrario puede secarse.

    La familia suele acompañarlo con papas al horno, legumbres y vegetales, y también se prepara un relleno que puede ir dentro del pollo o fuera, y funcionar como un acompañamiento. Dejar el relleno fuera es una alternativa que lleva menos tiempo de preparación.

    Su familia considera fundamental que las papas queden bien crujientes y tiene una táctica lograrlo. Primero que nada, el embajador las pela, las corta y las cocina unos minutos en agua caliente. Después, las mueve en una sartén enharinada y, por último, las lleva al horno en una asadera con aceite bien caliente. De ese modo, las papas quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro.

    Para alegría de Ben, sus hijos están por llegar de visita, por lo que ya se encuentra practicando la receta.