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    Doce muertos en ataque terrorista contra una revista francesa

    La última edición de la revista satírica francesa “Charlie Hebdo” estaba en los quioscos en la mañana de ayer, miércoles 7. En la tapa aparece una caricatura del escritor Michel Houellebecq, cuyo último libro presenta una visión futurista de Francia gobernada por musulmanes. En la viñeta fuma un cigarrillo y dice: “En 2022 haré el Ramadán”.

    A las once y media de la mañana de ese miércoles, de acuerdo a lo que reportó la Policía, tres hombres llegaron hasta el edificio de la revista en un auto Citröen C3. Dos se bajaron armados con fusiles automáticos AK-47, vestidos de negro y encapuchados. Según contó Corinne Rey, caricaturista y diseñadora de “Charlie Hebdo” conocida como Coco, los hombres la interceptaron en la puerta cuando llegaba de recoger a su hija en la guardería y la amenazaron para que los dejara entrar al edificio. Dijo que hablaban francés y se identificaron como integrantes de la organización Al-Qaeda. Ella digitó el código de ingreso y en cinco minutos los atacantes dispararon sobre decenas de personas en la redacción de la revista, cuando estaba por celebrarse la primera reunión editorial de la semana. Según versiones de testigos, gritaban “Allahu Akbar” (“Alá es grande”).

    Filmaciones tomadas desde edificios vecinos muestran a los agresores mientras disparan contra policías que custodiaban el edificio y ejecutan a uno de ellos en la calle tras haberlo herido. También se oye cuando exclaman “¡Hemos vengado al profeta Mahoma! ¡Hemos matado a Charlie Hebdo!” y se ve cómo huyen en el vehículo, que luego abandonaron.

    Hasta ayer miércoles de tarde, el ataque había dejado un saldo de 12 muertos, entre ellos el director de la revista, Stéphane Charbonnier —un dibujante conocido como Charb—, varios de los principales caricaturistas de la publicación, como Jean Cabut, Georges Wolinski y Bernard Verlhac, el economista y periodista Bernard Maris y dos policías. También hubo una decena de heridos.

    El director y el edificio de la revista estaban bajo custodia policial porque habían recibido varias amenazas y habían sido víctimas de un atentado con bombas molotov en 2011.

    En las horas siguientes las imágenes televisivas mostraron la calle frente al edificio acordonada y repleta de patrulleros y ambulancias. El presidente francés, François Hollande, llegó hasta el lugar del hecho igual que otras autoridades y dijo que se trató “sin ninguna duda” de un ataque terrorista y “un acto excepcional de barbarie”. El gobierno se reunió de emergencia y declaró la máxima alerta por ataques terroristas.

    A última hora de la tarde medios franceses informaron que las autoridades identificaron a los atacantes. Según esos reportes, se trata de dos hermanos llamados Saïd y Cherif K. y un cómplice de 18 años, Hamyd M., que condujo el auto usado para ir hasta el lugar de la matanza. Al cierre de esta edición los sospechosos, de nacionalidad francesa, todavía no habían sido capturados.

    “Amado por idiotas”.

    La sátira acerca del fundamentalismo musulmán fue centro de controversia y violentas protestas en el mundo durante la última década, y “Charlie Hebdo” surfeó esas aguas revueltas.

    En setiembre del 2005 el diario danés “Jyllands-Posten” publicó, bajo el título “Los rostros de Mahoma”, 12 caricaturas satíricas del profeta musulmán. Una presentaba a Mahoma con un turbante en forma de bomba con su mecha encendida, en otra el profeta pedía a los terroristas que no se inmolasen porque ya no quedaban más vírgenes en el paraíso.

    Organizaciones y gobiernos musulmanes presionaron al gobierno de Dinamarca para reclamar una retractación del diario. En enero del 2006 la revista noruega “Magazinet” volvió a publicar las viñetas, mientras en todo el mundo se registraban protestas violentas de fundamentalistas islámicos que dejaron más de una decena de muertos.

    En febrero de ese año entró en escena “Charlie Hebdo”, que publicó dos de las caricaturas en una edición que llevaba en la portada un dibujo en el que Mahoma se tapaba la cara lamentándose por los fundamentalistas y decía: “Es difícil ser amado por idiotas”. La Gran Mezquita de París, la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia y la Liga Islámica Mundial demandaron a la revista por incitar al odio. Un año después, el semanario y su director de entonces, Philippe Val, fueron absueltos por la Justicia, que justificó las publicaciones por el ejercicio de la libertad de expresión.

    En 2011 ocurrió el atentado con bombas molotov contra la redacción. La revista respondió con una portada en la que aparecía un musulmán y un dibujante besándose bajo la leyenda: “El amor: más fuerte que el odio”. En el 2012 publicó caricaturas de Mahoma desnudo. Durante los últimos años se sucedieron las amenazas contra la publicación.

    Charbonnier y el periodista Fabrice Nicolino publicaron en 2013 una columna en el diario “Le Monde” —recogida ayer miércoles por el periódico español “El Mundo”— para defender a la revista de las acusaciones que la señalaban como racista.

    “Hace cuarenta años era obligatorio execrar y hasta maldecir las religiones. El que quería criticar la marcha del mundo no podía dejar de abominar de los grandes poderes de los principales clérigos. Pero, según algunos, cada vez más numerosos, hoy habría que callarse al respecto. Pase todavía que Charlie consagre muchas de sus viñetas a los papistas. Pero la religión musulmana, bandera impuesta a innumerables pueblos del planeta (hasta Indonesia) debería respetarse. ¿Por qué diablos tendríamos que hacer algo así? ¿Cuál es la relación, más que ideológica, que hay entre el hecho de ser árabe y la pertenencia al Islam? Nos negamos a escondernos detrás de nuestro dedo índice y, lógicamente, seguiremos adelante. Aunque sea menos fácil que en 1970, seguiremos riéndonos de los curas, de los rabinos y de los imanes, por mucho que guste o disguste”, escribieron.

    La última caricatura que Charbonnier publicó en la revista parece una negra profecía: bajo la leyenda “todavía no hubo ataques en Francia” aparece un hombre vestido de terrorista que dice: “¡Esperen! ¡Todavía tenemos el resto de enero para presentar nuestros buenos deseos!”.

    Ayer miércoles, antes del atentado, desde la cuenta de Twitter de “Charlie Hebdo” se publicó una caricatura que mostraba al líder del grupo fundamentalista Estado Islámico, Abu Bakr Al-Baghdadi, pronunciando sus deseos de año nuevo.

    La verdad del bufón.

    En las horas siguientes a la matanza, líderes de todo el mundo manifestaron su repudio. Dibujantes y periodistas plasmaron sus impresiones y las difundieron por las redes sociales. Miles de franceses se congregaron en la Plaza de la República. “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie), una frase que aparecía ayer sobre fondo negro en el sitio web de la revista, se hizo omnipresente durante todo el día.

    El presidente estadounidense, Barack Obama, difundió un comunicado en el que elogió “los valores universales” que defienden “los franceses” y anunció que puso a disposición la ayuda de su administración para capturar a los atacantes.

    La canciller alemana, Ángela Merkel, calificó el hecho como “un ataque a la libertad de expresión y a la prensa”, un “elemento central” de la “cultura libre y democrática que de ninguna manera puede ser justificado”.

    El atentado también fue repudiado desde instituciones musulmanas. Dalil Boubakeur, rector de la Gran Mezquita de París, dijo que está “horrorizado” por el ataque. “Un sector entero de nuestra democracia está seriamente afectado. Esto es una ensordecedora declaración de guerra. Los tiempos han cambiado, y ahora estamos entrando en una nueva era de confrontación”, afirmó, según recoge “The New York Times”.

    El gobierno uruguayo, así como autoridades de países de todo el planeta, lamentó el atentado en una declaración pública y expresó “su más firme apego a los valores de la tolerancia, la libertad de expresión, la paz y el derecho como principios irremplazables para asegurar la convivencia entre pueblos y naciones del mundo”.

    Durante toda la tarde surgieron declaraciones de periodistas que defienden a la sátira y la libertad de expresión. La organización Reporteros Sin Fronteras exhortó a los medios de todo el mundo a publicar las caricaturas de la revista “en respuesta” al atentado del miércoles.

    La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó el “acto de barbarie”. Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP y director de Búsqueda, sostuvo que “la sátira y el humor son géneros que pueden resultar más mordaces que otros dentro del periodismo, pero de ninguna forma pueden servir para justificar acciones violentas y detestables” ni “censuras más sutiles”.

    “Las caricaturas, la sátira, el humor, así como cualquier otra vertiente de expresión artística, son expresiones humanas y derechos que deben ser protegidos por ley y por la Justicia”, agregó.

    La columnista Amy Davidson, de la revista “The New Yorker”, escribió: “La sátira era la misión de Charlie Hebdo. Hubo tiempos en que el gobierno francés le pidió a la revista que se contuviera, pero la revista siguió siendo ella misma, que es lo que uno desea para una prensa libre. El crimen del miércoles no debería causar que nadie vea segundas intenciones en las decisiones editoriales de Charlie Hebdo. El silencio no es donde radican las respuestas a un incidente como este”.

    La revista española “Mongolia” publicó una viñeta junto a un comunicado en el que dice: “Si algunos radicales creen que asesinando a 12 personas callarán a quienes trabajamos en el mundo de la sátira y de la información se equivocan, estas muertes nos obligan a redoblar nuestros esfuerzos y trabajo”.

    “El Jueves”, otra publicación humorística española, actualizó su web con un editorial en el que dice: “Se equivocan quienes quieran limitar el sangriento atentado a un ataque a la libertad de expresión y a la sátira, pues es algo mucho más grave aún: estamos ante un ataque a la civilización misma, que tantos siglos nos ha costado conseguir”.

    Joe Randazzo, ex editor de la revista satírica estadounidense “The Onion”, escribió una columna en el portal de la cadena MSNBC. “La sátira siempre debe acompañar a cualquier sociedad libre. Es una necesidad absoluta. Incluso en los reinos medievales más represivos entendieron la necesidad del bufón de la corte, la única alma autorizada a decir la verdad por medio de la risa”, afirmó. La sátira, opina, “siempre tiene que empujar, empujar, empujar los límites de la sociedad para ver cuánto ha crecido”.

    Ingrid Beck, directora de la revista argentina “Barcelona”, escribió en Twitter: “Sobre si replegar o doblar la apuesta en casos como el de Charlie Hebdo, siempre pienso en doblar la apuesta. Pero claro, yo estoy viva”.

    El escritor indio-británico Salman Rushdie, perseguido desde hace más de un cuarto de siglo por fundamentalistas islámicos tras la publicación de su libro “Los versos satánicos”, escribió luego del atentado de ayer: “Estoy con Charlie Hebdo, como debemos hacer todos, para defender el arte de la sátira, que siempre ha sido una fuerza de la libertad y en contra de la tiranía, la deshonestidad y la estupidez”.