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    El encanto millennial

    Después del éxito Llámame por tu nombre, Timothée Chalamet se perfila como uno de los mejores actores de su generación; este año estrena su nueva película, Beautiful boy

    Timothée Chalamet es el nuevo niño mimado de Hollywood. Después del estreno de Llámame por tu nombre (2017), que ganó un premio Oscar a Mejor guion adaptado y estuvo nominada en otras tres categorías, el rostro del actor de 22 años fue portada de los grandes medios de espectáculos del mundo. Nadie parece cansarse del rostro infantil de Chalamet, que figura en una lista de The New York Times como uno de los 10 mejores actores del año y es definido por Elle como una nueva versión de Leonardo DiCaprio.

    Casi ochenta años después de que Mickey Rooney estuviera nominado por su papel en la película Hijos de la farándula, en 1939, Chalamet también se convirtió en una de las personas más jóvenes en estar en la categoría a Mejor actor en los premios Oscar. Además, los críticos de cine aseguran que seguirá rompiendo esquemas por su actuación como un adolescente adicto a las metanfetaminas en Beautiful Boy, su último rol. “Podría ser el actor masculino de su generación”, dijo el crítico de Los Angeles Times, Kenneth Turan. Y no es el único que lo piensa.

    Una conexión familiar

    Se podría decir que la carrera actoral de Timothée Chalamet empezó antes de su nacimiento. El hijo de Nicole Flender, agente de bienes raíces y exbailarina de Broadway, y Marc Chalamet, un francés que trabaja en Unicef, es sobrino de la productora y escritora Amy Lippman. Su abuelo fue el guionista Harold Flender y su hermana es una actriz que vive en París, una de sus ciudades favoritas.

    Durante su adolescencia, Timothée se acostumbró a pasar los veranos con su familia en la costa francesa. “Me convertí en la versión francesa de mí mismo, estaba completamente impregnado de cultura e incluso soñé en francés”, recordó en una entrevista con Jimmy Fallon. También tenía otro sueño que quedó en el olvido: un futuro en el fútbol. Antes de empezar a estudiar actuación, Timothée quería convertirse en uno de los jugadores que veía en la televisión. Cuando tenía 13 años, incluso, trabajó como entrenador con niños de seis a diez años en un campo de deportes. Pero las clases terminaron a su regreso a Estados Unidos.

    Cuando empezó el liceo en Manhattan se anotó en la Escuela de Artes Escénicas LaGuardia y descubrió la pasión que llevaba en la familia: “Sentí que la actuación podía tratarse como un arte”, contó en la revista  Elle. Cuando era niño había participado en algunas publicidades y en un capítulo de la serie policial La ley y el orden. También tuvo un papel menor en Loving Leah, una película que se estrenó en la televisión estadounidense, pero no había pensado en vivir de la actuación hasta entonces.

    Con los estudios llegó su interpretación de Finn Walden, hijo del vicepresidente, en la serie Homeland, y la nominación junto a sus compañeros a los Premios del Sindicato de Actores como Mejor reparto de televisión. Pero su reconocimiento internacional no ocurrió hasta cinco años más tarde.

    Mientras terminaba los estudios en LaGuardia, decidió que iba a ir a la Universidad de Columbia para licenciarse en Antropología Cultural, pero al poco tiempo cambió de idea. Después de recibir varias ofertas laborales para  papeles menores, quiso cambiarse a la Escuela de Estudios Individualizados Gallatin, de la Universidad de Nueva York, para continuar su carrera como actor. Hace cuatro años debutó en el cine con un pequeño papel en la película Men, Women & Children, del director Jason Reitman, y también hizo la versión más joven de James Franco en The Adderall Diaries.

    Antes de cumplir 20 años, el nombre de Timothée comenzó a sonar con más fuerza en el ambiente y llegó a Luca Guadagnino, quien lo eligió para protagonizar su adaptación de la novela de André Aciman Llámame por tu nombre. La película, que se presentó en el festival de Sundance, cuenta la historia de amor homosexual entre dos jóvenes que se conocen en un pequeño pueblo europeo. Timothée interpreta a Elio Perlman, un adolescente aficionado a la literatura y amante del piano que está de vacaciones con sus padres en una enorme casona en Italia durante la década de 1980.

    Antes de empezar a ensayar junto a Armie Hammer —que está en la piel de su amor, Oliver—, el joven actor tomó clases de italiano, guitarra y algunas lecciones de piano para interpretar dos escenas. La preparación, sumada a la química entre los protagonistas, valió la pena: “Es un filme en el que cada actuación es excelente, Chalamet hace que el resto parezca que solamente está actuando. Solo él haría que valga la pena ver la película”, aseguró el crítico Olly Richards, de Empire.

    Por su papel en la película de Guadagnino, Chalamet recibió el premio Gotham a Mejor actor en un drama cinematográfico, y estuvo en la categoría de Mejor actor en los Oscar. El premio se lo llevó Gary Oldman por su interpretación de Winston Churchill en Las horas más oscuras, pero la nominación fue histórica. El joven actor también estuvo en los Oscar por su actuación de apoyo en Lady Bird, una película que relata la búsqueda de identidad durante la adolescencia. Y de la noche a la mañana su vida cambió.

    Los distribuidores de Llámame por tu nombre, una película de Sony Pictures Classics, tuvieron que contratar guardias de seguridad adicionales para controlar el fervor que comenzó a rodear a Timothée en todos los eventos a los que asistía. “Este año cambió la forma en la que veo y siento muchas cosas”, dijo en la entrevista con Fallon. Pero Timothée quiere parar: en varias entrevistas confesó que Hollywood es caprichoso y que el éxito de muchos actores es efímero. “No me gusta estar sin ningún proyecto en mente”, confesó en Instagram, donde tiene más de dos millones de seguidores.

    Después del éxito de Llámame por tu nombre, Chalamet regresa con el papel de un joven drogadicto que sufre un ciclo de abstinencia, recuperación y recaída en Beautiful Boy. Dirigida por el belga Felix van Groeningen, la película está basada en las memorias del padre e hijo David y Nic Sheff. “Trata sobre un tema que afecta a muchos jóvenes en Estados Unidos y es importante hablarlo”, dijo el actor en Elle.

    Chalamet también interpretará al rey Enrique V en The King, un drama histórico dirigido por David Michod que se filmó entre Inglaterra y Hungría en agosto. Y pronto se reunirá con Greta Gerwig para preparar su papel en una nueva adaptación para el cine de Mujercitas, la novela de Louisa May Alcott.

    Foto:  Will Oliver, EFE/EPA

    Un encanto moderno

    Timothée Chalamet no es un galán como los que aparecían en las películas a principios de los 2000. No tiene un físico escultural ni una cara perfecta. No es rubio ni tiene los ojos celestes como Brad Pitt o Leonardo DiCaprio. Pero su encanto es comparable con los grandes galanes de antes. Tiene una belleza andrógina, rasgos delicados y es bastante introvertido. Todas las semanas aparece en algún programa de televisión y ya es habitué en festivales de cine, pero no puede evitar ponerse nervioso delante de las cámaras. Y aunque es tímido, siempre está dispuesto a parar frente a los fanáticos para sacarse una foto. También es sensible, muy sensible.
    Los críticos de cine consideran que es un emblema del cambio cultural de la sociedad occidental, que ya no se siente atraída por la imagen del hombre arrogante y machista.  Si bien Chalamet pertenece a la generación Z, ya conquistó al público millennial que es quien consume sus películas. “Estamos viendo un completo cambio de rumbo alrededor de los machos alfa en Hollywood. Estamos redefiniendo lo que significa ser un hombre”, aseguró el CEO de la agencia de talentos y producción de contenidos Artist International Group, David Unger, en la revista New Yorker. Los adolescentes confirman su teoría: están encantados porque tiene la imagen de un chico bueno. Timothée es una personificación del mito del joven bohemio que, aunque no quiere llamar la atención, se convierte en el centro de todas las reuniones.

     

    Una decisión y un emblema

    En los últimos meses, la popularidad de Timothée Chalamet también creció por su postura social y política. Después de que Woody Allen fuera denunciado por su hija adoptiva por abuso sexual, el actor resolvió donar el salario que recibió por la comedia romántica que grabó con el director, A Rainy Day in New York, en la que también actúan Selena Gómez y Elle Fanning. “Hay que acabar con la injusticia, la desigualdad y, sobre todo, el silencio”, publicó en su cuenta de Instagram. Entregó el dinero a Time is Up, un movimiento contra el acoso sexual creado por centenares de actrices y productoras de Hollywood. Y también donó parte del sueldo al centro LGBT de Nueva York y a la Red Nacional de Violación, Abuso e Incesto de Estados Unidos. “Hay que agradecer a los valientes artistas que están luchando por que toda la gente sea tratada con el respeto y la dignidad que merecen”, dijo entonces.

     

    Icono en la moda

    Ya en Llámame por tu nombre, Timothée Chalamet fue destacado en los portales de las revistas de moda por su particular estilo. Inspirado en la década de 1980, aparecía con pequeños shorts, camisas de manga corta y remeras a rayas que enseguida se vieron por las calles en todas partes del mundo. Su estilo, un poco clásico y otro poco bohemio, también encantó a los críticos de moda en la última ceremonia de los Premios Oscar. El actor, de 22 años, llegó con un esmoquin blanco de Berluti combinado con unas botas tejanas de color negro. Hace una semana también estuvo en Londres con un arriesgado traje negro estampado con flores rojas de Alexander McQueen, que complementó con unas botas de Louboutin. Pocos días después apareció en Canadá vestido con pantalón, buzo y saco de color rojo.