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Fue el rey en la década de 1980, cuando se vendían por millones. Con la llegada del CD y la irrupción del mp3 e Internet, el casete murió. ¿O no? Al parecer no del todo. Pero, ¿realmente volvió? Sí y no. En ocasiones especiales. Es como un pariente lejano que aparece en determinados eventos familiares. En marzo de 2013, en el Record Store Day, un acontecimiento en el que los vinilos y las ediciones especiales son venerados como dioses, la excéntrica y brillantemente rara banda MGMT presentó “Alien Days”, canción adelanto de lo que por entonces era su último disco, “Congratulations”, en formato casete. La banda de Montreal puso su discografía completa en una edición limitada solamente en ese formato. Como el pariente, sea lejano o cercano, no ha muerto, está. Y en el mercado musical es una forma más de llegar al público.
Hoy, en locales de la mítica tienda de ropa vintage y de estilo alternativo Urban Outfitters aparecieron, y no como objetos de decoración, distintos modelos de walkmans y, por supuesto, los casetes para usarlos. Estos casetes no eran de artistas de otras épocas, si no todo lo contrario. Allí estaban el ídolo pop Justin Bieber (“Purpose”), los raperos Kanye West (“Yeezus”) y Eminem (“The Slim Shady”), la diosa del dreampop indie Lana del Rey (“Honey-moon”) y la cantautora británica Marina And The Diamonds (“Froot”). Aunque hay más.
Así, una tendencia que brotó en el underground neoyorquino y londinense por medio de bandas ignotas y DJ alternativos pasó a ser capricho de estrellas y de artistas consagrados y estrategia de discográficas.
Universal Music decidió reeditar en vinilo obras cumbre y discos clave del hip hop y el rap por medio de una colección especial a la que nombró “Respect The Classics”. Los álbumes fueron extraídos de sellos como Virgin o Interscope, rescatando nombres de estrellas del género como DMX, Public Enemy y Lil’ Wayne en ediciones de lujo. A su vez, a esa colección se sumaron producciones nuevas de músicos como Eminem y West, los mencionados “The Slim Shady” y “Yeezus”.
Universal no fue el único sello en subirse al carro del casete. Hypnohouse Trax, firma británica dedicada a la música dance, editó toda su colección en cinta magnética.
Panorama local. Sondor, el sello discográfico más antiguo de Uruguay, presentó en 2001 su último álbum en casete, “Inmortales”, de la banda Sonido Profesional y Marito Silva. El sello Ayuí/Tacuabé, por su parte, lanzó sus dos últimos casetes un año antes: “La cajita Mainumbé”, de Jorge Bonaldi y “El tren de los sueños”, de la murga Contrafarsa.
Según recuerda Álvaro Huluk, encargado de compras de El Palacio de la Música —y en aquel momento también de CD Warehouse—, la empresa dejó de vender casetes entre 2000 y 2001, cuando los materiales ya se editaban simultáneamente en formato CD y casete. “Lo que ahora se está viendo en el mercado local es el resurgimiento del vinilo, algo que acá es relativamente reciente aunque en el resto del mundo empezó hace muchos años. Hay una especie de revival de los formatos viejos, así que no me extrañaría que volviera el casete, pero por ahora los sellos discográficos no me han ofrecido nada (en ese formato)”, dijo Huluk a galería.
Sin embargo, en Uruguay el casete sigue vigente con algunos géneros musicales muy “de nicho” como el vaporwave, flamante corriente musical electrónica inspirada en la plataforma de microblogging Tumblr con un fuerte sentido estético, que tiene entre sus exponentes internacionales a los artistas estadounidenses Ramona “Vektroid” Xavier —conocida también como Macintosh Plus— y Blank Banshee.
El vaporwave existe desde hace unos cinco años y combina elementos de la música y estética japonesas con pop internacional de la década de los 70, 80 y 90. “El género usa como materia prima música que de alguna manera es obsoleta, para crear algo nuevo. Por eso se usa el casete, y también los floppy o disquetes, como soporte físico”, contó a galería Camila “Lila” Domínguez, una de sus cultoras locales que trabaja con el nombre artístico “Lila tirando a violeta”.
En sus inicios era ella misma la que exportaba la música creada desde su computadora a un pasacasete, pero hoy envía los audios digitalmente a Estados Unidos a una productora, que se los devuelve grabados en casetes; el medio de pago utilizado es PayPal. Ella elige el casete y los disquetes como único soporte físico de su música, pero también los graba en digital, y los vende a través de su fanpage y en plataformas musicales como BandCamp, donde además se lo puede escuchar gratuitamente online.
Cómo y dónde. Tal vez toda esta movida al resto de los uruguayos nos tome un poco de sorpresa, cuando aún estamos aceptando que los vinilos volvieron aunque sea como objeto de colección. La pregunta que sigue es: ¿cómo hacer para escuchar estos materiales si uno no conserva un pasacasete en buen estado? Una rápida búsqueda online en mercadolibre.com prueba que en Uruguay se los puede adquirir tanto nuevos como usados, pese a que es difícil encontrarlos en las principales casas de electrodomésticos.
Quizás, en este frío junio, el regreso del casete pueda servir como excusa para invitar amigos y anticiparse a la Noche de la Nostalgia, recordando viejas épocas al rebobinar las cintas con una lapicera y escuchar ensaladas caseras de la época en que se las grababa directamente de la radio.