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El año concluye con 74 periodistas asesinados de forma intencionada por ejercer su profesión. Son menos que los 101 registrados en 2015. Es, si se quiere, un dato positivo, pero no por los motivos deseados. Porque la disminución de periodistas asesinados o fallecidos mientras ejercían la profesión no se debe a una menor disminución de los actos de violencia contra quienes cumplen tareas periodísticas sino por “el hecho de que cada vez más periodistas huyen de los países que se han vuelto demasiado peligrosos: Siria, Irak, Libia, Yemen, Afganistán, Bangladesh y Burundi”, señala el balance 2016 publicado por la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).
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Esos países, señala el documento, “se han convertido en agujeros negros de la información, en los que reina la impunidad”.
Otra razón, agrega, “es el terror impuesto por los predadores de la libertad de prensa, quienes cierran arbitrariamente medios de comunicación e imponen la censura entre los periodistas. A pesar de que realizan valientemente su trabajo, en ocasiones deben optar por autocensurarse por temor a ser asesinados, como sucede en México o en Sudán del Sur”,
Según el informe de RFS, casi las tres cuartas partes de los periodistas que perdieron la vida este año fueron asesinados deliberadamente a causa de su profesión. Son los casos de Afganistán, donde fueron asesinados 10 reporteros, y México, donde lo fueron nueve. “Estas alarmantes cifras muestran que, cada vez más, se ejerce la violencia de forma deliberada, y que las iniciativas internacionales para proteger a los periodistas han fracasado”, agrega.
Al menos 780 periodistas profesionales han sido asesinados a causa de su trabajo desde 2006 según los datos que maneja la organización civil. Además, dos tercios de los periodistas asesinados este año se encontraban en zonas de conflicto. Por el contrario, en 2015 numerosos periodistas fueron asesinados en países que estaban “en paz”.
“Sin embargo, existen países “en paz” que pueden ser verdaderos infiernos para los periodistas, como ocurre en México. Este año ha sido el país con más muertes de periodistas profesionales, que sufren a la vez la violencia de los cárteles, de la Policía y de las autoridades, en extremo corruptas”, advierte RSF.
Este año la mayoría de los periodistas asesinados perdieron la vida en su propio país.
Los peores países.
RSF identifica a los peores países del mundo para ejercer el periodismo en términos de riesgo de vida para quienes trabajan en coberturas riesgosas.
Encabeza la lista Siria, calificado por RFS “el infierno para los periodistas”.
“La guerra que parece no tener fin hace de Siria el país más mortífero del mundo para los periodistas: 19 han muerto allí en 2016. Entre ellos se cuenta Osama Jumaa, fotorreportero de 19 años de edad que trabajaba para la agencia británica Images Live, asesinado el 5 de junio cuando cubría una operación de socorro tras los bombardeos en un barrio residencial de Alepo. Un crimen de guerra que, por desgracia, es habitual en un país desgarrado, en el que por todas partes se atenta contra la libertad de informar, donde los periodistas pueden morir en cualquier momento a causa de las bombas o los disparos, y donde pueden ser detenidos por las fuerzas del régimen o capturados por los grupos yihadistas rebeldes”.
RSF también apunta a Irak, especialmente la región de Mosul, donde los periodistas son el objetivo del Estado Islámico.
En Irak, los periodistas “arriesgan su vida siguiendo de cerca la ofensiva militar emprendida a mediados de octubre de 2016 para reconquistar la ciudad de Mosul, bajo el control del grupo Estado Islámico (EI) desde junio de 2014”.
“Los periodistas, camarógrafos, fotógrafos y colaboradores de los medios de comunicación que viajan con las fuerzas federales iraquíes y kurdas, se han convertido en objetivo de los francotiradores y los kamikazes del Estado Islámico”, advierten.
México sigue siendo uno de los peores países del mundo debido al terror y la impunidad de los cárteles.
“Con nueve periodistas asesinados en 2016, todos ellos profesionales, México sigue siendo el país más letal de América Latina para el gremio periodístico. También es uno de esos países que, estando teóricamente “en paz”, figuran entre los más riesgosos para los periodistas. Los cárteles, especialmente Los Zetas, hacen reinar el terror en los estados del noreste y del Golfo de México. Para impedir que interfieran en sus asuntos, siguen multiplicando los secuestros y los actos de barbarie”, apuntó RSF.
Además, añade la organización, las autoridades policiales y judiciales, “en extremo corruptas, cierran los ojos mientras los cárteles atacan a los periodistas. Aquellos elementos de la Policía son los principales agresores de periodistas en México”.
Guía y protector.
Dada esta situación, la RSF reclama crear la figura de representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para la seguridad de los periodistas. Para ello cuenta con el apoyo de varios medios y organizaciones civiles.
“La coalición exhorta a las Naciones Unidas y a los Estados miembros a otorgar al titular de este cargo el peso político, la capacidad de actuar con rapidez y la legitimidad para coordinar los esfuerzos de las Naciones Unidas en lo relativo a la seguridad de los periodistas”, sostiene el informe de RSF.
Frente al incremento de los peligros que corren los periodistas, la organización publicó en 2015 en colaboración con la Unesco una nueva edición de su “Manual de seguridad para periodistas”, que hoy se encuentra disponible en varias lenguas (francés, inglés, español, árabe, farsi, etc.).