• Cotizaciones
    miércoles 29 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Entrevista: Milena Guillot

    Edad: 52 años • Ocupación: Directora de agencia de comunicación Amén • Señas particulares: su hija tiene un tatuaje con una frase suya, se llama así por su abuela materna, dice muchos improperios

    Nació en el Prado, pero habla portuñol. ¿Por qué? Mi madre es de Rivera. Además de pasar mucho tiempo en vacaciones y recibir muchos parientes de visita que venían en la Onda, en casa se hablaba portuñol. Es el lenguaje del afecto de mi madre y mi tía.  

    ¿El nombre Milena de dónde surge? Es el sobrenombre de mi abuela, María Elena Martínez. Ahora Milena es más común, pero antes el acceso a la información y la cultura era más restringido y siempre pensaron que era un sobrenombre.

    Fue al colegio de las dominicas. ¿Es religiosa? Mmm… No. Soy creyente. La práctica religiosa que conozco es la católica y trato de ser una buena cristiana.

    ¿Qué hace para ser una buena cristiana? Intento tratar a los demás como me gusta que me traten a mí; trato de ser empática. Me costó mucho aprenderlo como una práctica, no por razones religiosas, sino humanas. 

    ¿Se refiere al mandamiento “amarás a tu prójimo como a ti mismo”? La verdad es que sería muy hipócrita decir que es un mandato religioso. También son muchos años de psicoanálisis para mejorar las relaciones interpersonales. Estudié comunicación primero por la fascinación de los medios en los años 80, cuando todo florecía y nadie sabía bien de qué se trataba; era una explosión tecnológica. Pero además, me parece que la comunicación interpersonal es todo un desafío. Mi trabajo tiene que ver en gran parte con mejorar las habilidades de esa disciplina.

    Hoy estamos en otra explosión tecnológica. ¿Cómo vive ese cambio desde su rol como directora de agencia? Desde que tengo memoria adulta, el cambio es lo permanente. Era una frase maravillosa cuando comencé a trabajar en publicidad. Vi transformarse el negocio. Lo que aprendí, la forma de trabajar, la rentabilidad del negocio, cambió. 

    ¿Hace cuánto hace terapia? Hace muchos años.

    ¿No se puede decir el número? Bueno… Soy una convencida de que la terapia es algo que tenemos que pasar alguna vez en la vida. Creo que hay distintos momentos. Me considero un caso de éxito como psicoanalizada.

    Su hija tiene un tatuaje con una frase suya: “La realidad es desprolija”. Concedeme que la realidad es desprolija. 

    Pero, ¿qué significa? Como planner- existen herramientas que hacen a la planificación: se comprende el objetivo, las metas, plazos a alcanzar, se hace un análisis complejo, se miran los escenarios posibles y las tácticas para lograr los objetivos. Ese es el plan, pero después la realidad es desprolija. Ella siempre se encarga de desordenar las cosas que tenías tan perfectamente planificadas. Me enorgullece que mi hija haya hecho ese acto de amor. Tengo otras frases incluso más espantosas, como “somos meretrices de la comunicación”.

    ¿Por qué? Porque hacemos todo. Pegamos adhesivos a las 3 de la mañana si se necesita. Es estar en todo. Menos mal que no se tatuó eso.

    A los 42 años dejó su trabajo anterior en la agencia a la que pertenecía, ¿por qué? Tuve una diferencia grande con lo que consideraba que era mi plan de carrera acordado con la gerencia. Hoy creo que como era mujer no me fue concedida esa posibilidad, porque la mujer ingresa a trabajar a la industria, pero... Creo que más allá de mis habilidades personales, estaba latente el no darme la posibilidad de ocupar un cargo a mí, que era mujer. El puesto que quería (gerente general) prefirieron dárselo a un varón que estaba afuera de la empresa, pero la verdad es que me hicieron el favor de mi vida.

    ¿Después de renunciar se fue la intemperie? Me fui a mi casa a llorar. Muy ofendida y golpeada.

    Eso fue en el 2008. ¿En ese entonces se lo adjudicaba a una cuestión de género? No, para nada. En ese entonces sentí que era personal, después me di cuenta de que no había villanos, sino que era lo que creían mejor para ellos mismos.

    ¿Hoy cómo se dividen los roles con su socio, Ignacio Vallejo? Somos totalmente pares, socios en partes iguales. Para mí eso era importante desde el principio. Además, él es feminista.

    Hace poco la invitó Naciones Unidas a Nueva York. ¿Por qué motivo? A hablar sobre comunicación y género. Mi área de expertise es la publicidad y la publicidad también mutó en esta disciplina, en hacer comunicaciones públicas que no necesariamente promueven cosas con fines de lucro. 

    Dicen que es desprolija al hablar y dice muchos improperios. Sí, es completamente verdad. Soy tremendamente bocasucia. Tengo una explicación: empecé a trabajar en los 90 y era otro mundo, de verdad. No lo reivindico, pero es muy fálico una mujer que habla mal. Fue una herramienta que se necesitaba para ser más agresivo sin llegar a una procacidad decadente ni a ser soez. Es como una provocación intelectual que es como un pito virtual. Con el tiempo se volvió una característica y cuando me pongo nerviosa es peor.

    ¿Puede evitarlo si quiere? Sí, por suerte sí. En mi descargo quiero decir que tiene mucho de humor y el humor es un gran aliado para la vida. También, me parece que en algún lugar te vuelve un poco inimputable.