—¿Por qué le parece que es tan difícil encarar una reestructura del ferrocarril? En el primer gobierno del Frente Amplio casi no se pudo avanzar y en este período ya pasaron tres presidentes por AFE.
—Que no se pudo avanzar mucho es relativo. Se ha ido avanzando. En realidad, es un proceso que se empezó ya en la etapa de Jorge (Setelich) y se continúa ahora. Estamos trabajando en el desarrollo de la operadora y por primera vez tenemos una inversión planificada. No podés comprar un auto cero kilómetro si no tenés previsto arreglar las calles. En AFE lo que se plantea es eso: primero vamos a reparar la vía, cosa que nunca se hizo. Paralelamente a que se invierta en la vía, estamos planificando la operadora y un préstamo para hacer una reparación total de las locomotoras que tenemos, del parque tractivo y remolcado que tenemos. También está planificado aumentar ese parque en la medida en que vayamos recuperando clientes. Hoy tenemos más demanda que oferta.
—¿Con qué objetivos concretos llegó a la Presidencia?
—Continuar con lo que se venía haciendo. Si bien se dieron cambios en la Presidencia, no fue ni porque las cosas no se hicieran ni porque se hicieran mal. Se dio porque el presidente renunció, pero el proyecto es el mismo. Tampoco quisimos hacer una presentación de un nuevo presidente con bombos y platillos porque en realidad no hay cambios. El cambio fue de persona. El proceso venía haciéndose y se sigue.
—¿Hasta qué punto cree que va a poder llegar ese proceso en este período? ¿En qué situación va a estar AFE cuando finalice este gobierno?
—De cara a 50 años adelante. Eso es lo que nos proponemos. Cuando hacés una inversión en el modo ferroviario estás haciendo una inversión que se va a amortizar en 50 o 60 años, superando con creces lo que se invirtió. La dificultad es la inversión primaria a realizar. Después que la hiciste tenés 50 o 60 años para adelante fácil, sin complicarte la vida. Nosotros no estamos planteando que mañana vamos a tener todo hecho. No es cierto. No nos podemos plantear eso. Lo que estamos planteando es dejar encaminado para que en un futuro eso se pueda continuar y se concrete.
—¿Qué es lo que va a estar encaminado al cierre de este período?
—Por ejemplo, la renovación de la línea a Rivera que nos conecta con Brasil. Esa renovación, la empresa (Corporación Ferroviaria del Uruguay) tiene un plazo de tres años para terminarla. No es algo que puedas decir hoy lo hago y mañana está pronto. Es invertir en algo que al final del gobierno no vas a poder mostrar como terminado, que no es algo a lo que se haya arriesgado ningún gobierno anterior. Era más fácil comprar locomotoras. Mostramos la locomotora. ¡Bárbaro! Pero después andaban sobre la tierra porque no tenían vía. Yo pongo el ejemplo del saneamiento de Montevideo: nadie invertía porque eso no se ve. Es más fácil hacer una obra faraónica al estilo torre de Antel que el saneamiento.
Entonces, una de las cosas que van a quedar en marcha es la segunda etapa de refacción de la línea a Rivera. Y estamos trabajando en este momento con el Ministerio de Transporte en un segundo Focem (préstamo del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur) que sería de Tres Árboles a Salto. En eso también es factible que empiecen las obras este año.
—En paralelo están tramitando un préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) para financiar material rodante para la operadora. ¿Qué tan avanzado está?
—El préstamo CAF ya está aprobado. Nos faltaría toda la parte formal del Ministerio de Economía y Finanzas para poder concretar ese préstamo, que sería para el material tractivo y remolcado. Estamos en la etapa de los últimos trámites. Faltaban algunas instancias que teníamos que terminar de concretar a nivel de Servicios Logísticos Ferroviarios que ya están. Por ejemplo, una de ellas era la transferencia del material rodante de AFE. Se concretó la transferencia a la operadora y bueno, seguimos en eso.
—¿Cómo está viviendo el retiro de buena parte de los funcionarios? Muchos de ellos fueron sus compañeros años atrás...
—El trabajador ferroviario tiene particularidades que son comunes en todos los países, no es solo de Uruguay. Se genera un afecto muy particular por el tren, un amor incondicional. Y claro, sea en esta situación o en cualquiera que se tenga que retirar, el sentimiento es el mismo. Ya sabíamos qué cantidad de gente estaba en condiciones de irse con el retiro incentivado. Estamos reagrupando las fuerzas, concretando una serie de llamados externos... Hicimos también un llamado interno para que funcionarios de áreas que van a pasar a depender de la operadora puedan asumir algunas de las tareas que quedarían en la parte de infraestructura de AFE.
—El vicepresidente Álvaro Fierro afirmó días atrás que en principio no dejarán de brindar ningún servicio, aun con 300 funcionarios menos. ¿Cómo llevan esa sobrecarga?
—Los estamos sosteniendo. El compromiso de los trabajadores es importante en esto, y se está sosteniendo. No hay nada que hayamos tenido que suspender. Lo que sí tratamos es de no asumir más tráficos, para garantizar que podamos hacerlo en las mejores condiciones.
—En una entrevista con Canal 4 afirmó que le plantearon al Poder Ejecutivo dejar la redistribución de funcionarios a otros entes para el año que viene porque no se pueden hacer reestructuras en año electoral. ¿Empezar a pasar la operativa a SLF no implica también una reestructura? ¿Hasta qué punto se puede avanzar en eso?
—Una reestructura también tiene que ver con varios aspectos. Si un trabajo que antes se hacía con cinco ahora se hace con uno, naturalmente va a implicar un aumento de salario. Ese aumento no lo podemos dar en un año electoral. No vamos a hacer una reestructura este año porque no podemos hacerla y lo que planteamos es extender el plazo. Si bien la redistribución es una herramienta que es aplicable a todo el mundo, en el caso de los ferroviarios habían logrado un acuerdo que implicaba que en primera instancia la redistribución se haría hacia otros entes. Nos complicaba eso. Si los trabajadores tienen esa oportunidad, que no tienen normalmente, queremos que ellos no la pierdan, porque nosotros no podemos hacer la reestructura este año. Entonces planteamos extenderlo un año más.
—¿Esa imposibilidad de reestructurar en año electoral les impide avanzar en el traspaso de áreas a la operadora?
—El funcionamiento no te tranca, porque ya le digo que trasladamos trabajadores o hacemos un llamado interno dependiendo de las necesidades y ellos se presentaron. Estamos trabajando con la Unión Ferroviaria en lo que hemos denominado un plan de contingencia, que sería “cómo superamos esta etapa de manera de mantener todos los clientes que tenemos”. A los trabajadores les importan mucho los clientes. Estamos trabajando en acuerdos para pasar esta etapa y paralelamente ir trabajando en esa reestructura para adelantar trabajo para el momento en que se pueda, el año que viene. Una vez que haya finalizado el período electoral.
—Con el sindicato la diferencia más grande que mantienen es justamente la creación de la operadora. Ellos sostienen que no va a pasar ningún ferroviario a la operadora. ¿Cree que realmente va a ser así?
—Tratamos de respetar ese criterio manejándonos con alternativas. Si tenemos, por ejemplo, trabajadores en un taller que son especializados, una posibilidad puede ser que AFE le brinde servicios tercerizados a SLF. En alguna situación donde tenemos personal más especializado estamos pensando en esa alternativa. Eso ya lo hacemos. De hecho, a la CFU, que está haciendo la renovación de la vía a Rivera, le vendemos servicios.
—¿Qué tanto complica no contar con esos trabajadores, que son los que hasta ahora tienen el conocimiento a la hora de formar la operadora?
—Tratamos de que no complique. Hay áreas que los trabajadores acceden a pasárselas a la operadora y además capacitar a la gente que va a asumir. En otros casos se acepta trabajar en forma conjunta: una parte la hace la operadora y otra AFE. Vamos en ese proceso, lo que implica quizás que vayamos más lento.
—¿Cree que el nivel actual de inversión es suficiente como para levantar el ferrocarril?
—Es suficiente como para empezar a trabajar en serio. Es la primera vez que estamos trabajando en serio. A medida que vayamos desarrollando vamos a mejorar la productividad. Esta inversión que se está realizando tiene como consecuencia asumir más clientes, desarrollar más el tráfico y disminuir los costos que tenemos en AFE hasta ahora. Vos tenés que hacer mantenimientos que ya están determinados cada 10.000 kilómetros o cada 20.000 kilómetros. Pero si tenés las vías como están, esos no son controles habituales y tenés que hacer reparaciones de fondo. Los descarrilamientos por las precauciones que tenés, los vagones se te rompen todos. Todo eso es ahorro que vamos a tener en el futuro.
—El presidente dijo que estaban cerca de un acuerdo con China que iba a “dar vuelta el ferrocarril”. ¿En qué está ese acuerdo?
—Cada inversión que se va a realizar tiene determinadas condiciones que acordar. En eso está trabajando Presidencia. Esto es una cruzada iniciada por el presidente. No me quiero meter en eso porque se pueden generar expectativas que por diversas razones no se concreten. Yo hablo de lo concreto, de lo que ya está.