¿Cuándo y por qué decidió entrar en la actividad política?Cuando tenía 12 años militaba para Wilson (Ferreira). Fui presidenta de un comité de los Blancos. Estuve tres meses presa en la dictadura solo por militar. Le tomé miedo a la política y nunca más volví. Cuando hace 32 años llegué al Chuy quise poner un negocio, una whiskería, Punto Rojo. A todos les pedía préstamos, pero no conseguía. Un veterinario del Chuy me salió de garantía. Me dijo: “Andá al cambio Los Andes a las 11 que voy a estar allá”. Yo no fui. Todos me habían paseado tanto… A las doce menos cuarto del otro día me llamó: “Soy José, el veterinario. ¿Vas a ir a buscar la plata o no?”. Me puse a llorar. “¿En serio?”, le dije. “Yo soy de una palabra sola”, me respondió. Los del cambio Los Ases le habían dicho: “Esa loca no va a pagar nada…”. Me dieron tres meses para pagar, y a los veinte días pagué. Los del cambio le dijeron: “¡Qué ojo tenés para las locas!”. Y él les respondió: “Donde pongo el ojo, pongo la bala”. Un año después quise agradecerle la confianza de algún modo. Y él me pidió que pusiera un comité de los blancos —lista 97—, con Gonzalo Aguirre y Marga Sosa, la esposa, que era del Chuy. Lo abrí y cuando quise acordar había 70 personas. Al poco tiempo eran 200. Después me fui para la lista 58. Si Wilson estuviera vivo, estaría con él, porque yo tenía dos ídolos, Wilson y Villanueva Saravia, de Cerro Largo.
¿Por qué se fue del Partido Nacional?Porque me tenían de juntavotos. Trabajé para Irineo Riet Correa, cuando ganó como intendente, y cuando lo fui a ver no me atendió. Le dije: “Irineo: vine por primera y última vez, y me voy del Partido. ¡Que no me atiendas a mí…!, con todos los votos que te llevé”. Entonces me abrí y me fui para el Partido Colorado.
¿Para qué sector?Con Jaime Pienica, que estaba con Jorge Batlle. Pero estuve tres meses porque no era lo que me gustaba, me sentí incómoda.De ahí al Frente Amplio.El abogado Mario Ansa, que atiende en Montevideo, era blanco pero se fue al Frente y me invitó. Primero gané como presidenta de la Junta local y después como alcalde. Ansa fue el único que me dio la oportunidad. Cuando fui presidenta de la Junta llamó todito el Frente a decir que no me querían. Dijeron de todo porque yo venía de los blancos. Hubo una carta firmada por todo el Frente Amplio. ¿Sabés lo que dijo el Intendente (Morillo)?: “Si ella no es presidenta, yo me voy, renuncio. Ella tuvo los votos y por algo es”.
· El más grande del Chuy. A Urse se le ilumina el rostro cuando habla del barrio Samuel. “Ahí formé la primera comisión del barrio y era la coordinadora de la comisión. A mí me creó el barrio Samuel. Es el barrio más grande del Chuy, donde están tres cuartas partes de sus habitantes. Todo el mundo dice que le pongan mi nombre, mandan cartas. Pero eso no importa, lo importante es que algún día, cuando yo no esté, alguien siga esa carrera; que les dé a los niños, como hacemos desde hace 26 años, los juguetes de los Reyes Magos. Todos los años, 200 niños carenciados reciben estos regalos. Es algo que hago desde antes de estar en la política, es vocacional, no tiene nada que ver con el poder.
Pero así como le han celebrado acciones como esta también la han criticado porque toma decisiones sin consultar.Sí, con las obras del barrio Pista de Carreras, por ejemplo. El intendente Artigas Barrios me dijo “¡Qué coraje tuviste!”. Pista de Carreras es un barrio adentro de otro, del barrio Samuel. Son más de doscientas personas, 32 familias. Cuando llegué no tenían ni luz ni agua. Fui casi de rodillas a UTE a pedir que les dieran luz. Esa obra sale miles de dólares. Los de UTE llevaron 70 columnas y el cableado. Al agrimensor le dije: “Necesito que me ayudes. Hay que medir terreno por terreno porque tengo que llevar saneamiento”. Él me dijo: “Cómo no te voy a ayudar en una obra social…”. Estuvo días y días… La jefa de UTE me dijo: “Lo vamos a lograr”.
· Otros tiempos. “Trabajé de meretriz de los 20 a los 23. A los 23 años ya era dueña de una whiskería en la localidad de Batlle y Ordoñez, dueña de una casa en pleno centro y todo. Como meretriz hice muchísimo dinero. Dejé de ganar 50.000 palos en Marimar para ganar 24.000 como alcaldesa.
¿Marimar era una whiskería?No. Tenía maquinitas y pool. Soy la uno jugando pool. De jovencita me escapaba de casa a jugar al pool. Marimar no tenía piezas. Las chicas se agarraban un viaje y se iban para el hotel que quisieran. Era una parada.
El Punto Rojo sí era whiskería.Sí. Con habitaciones y las chicas trabajaban ahí.
Los años de trabajo como meretriz le aportaron dinero, cuenta, para pagar viajes a Estados Unidos, México, Canadá; para consultar especialistas para tratar a su hija Luciana, que tenía parálisis cerebral, lo que, supone, ayudó a prolongarle la vida. “Nunca creí en curanderismo, pero a mis hijas las llevé a los especialistas más importantes del mundo. Estuve hasta en Canadá con ellas, porque toda mi familia de Montevideo se fue para allá”, relata Urse. Gasté mucho, casi me fundí cuando fui a Estados Unidos con mi hija enferma, porque pagué yo, el Estado no me dio nada. Para todos lados pagué yo.
¿Gastó en médicos y curanderos?Sí, en curanderos que me sacaban la plata y no hacían nada. En Estados Unidos me dijeron que había células que estaban medio vivas, pero que no había cura. Lo que hice fue prolongarle la vida. Si no hubiera hecho todo eso, mi hija no hubiera vivido hasta los 24 años. María Leticia nació con parálisis cerebral, vivió pocos meses. “Hoy tendría 39 años”, dice Urse. Luciana, otra de sus hijas, también nació con esta alteración. “Era flaquita, alta como yo a los 20, era simpática, se reía, pero tenía una mente de tres meses. Le ponía pañales, le daba de comer, casi no hablaba”. Luciana tuvo su fiesta de 15 años, en una foto se la ve celebrando, rodeada de amigos y familiares, juntando las palmas. Tenía 24 cuando falleció en 2008.
También le tocó vivir de cerca el primer caso de sida en el Chuy, “cuando no se sabía mucho y te morías”. Era una chica divina, hacía mucha plata. Se lo contagió en Montevideo, por la droga. El examen se lo hicieron allá. Las chicas del boliche no podían trabajar el día que se hizo el examen, la dueña también tuvo que pasar a médico. Ese día tuve que cerrar también. Fue el único caso positivo. Más tarde, se perdió, se dio a la bebida, me decía que iba a contaminar a todo el que pudiera, se puso agresiva, y se fue a San Carlos. Entonces la denunciaron y la mandaron presa. Estuvo un mes en la cárcel, en San Carlos. Qué vida de perro horrible. No tenía nadie que la cuidara. Y hoy, creo, es peor. La juventud no se cuida.
¿Por qué cree que no se cuida?Son otras épocas. Cuando yo tenía 15 años y tuve mi primer novio, mi madre no me dejaban ir ni a la esquina. Yo tenía 21 años cuando recibí el último cachetazo de mi madre. Siempre agradezco a Dios que mi madre por algo me lo dio. Ella me ponía en penitencia y si me tenía que dar palo me daba. Hoy tú le gritas a un niño y vas a la cárcel, el chico dice que lo maltrataste, son otras épocas. Yo me crié con la pobreza más grande. Mi madre tenía las sábanas todas remendadas, pero eran blancas como la harina. Mamá tenía un ranchito y lo forraba, y era agradable entrar allá. Ella me enseñó la limpieza y siempre fui muy educada. A pesar de tener whiskería, nunca perdí mi educación, porque lo que mi madre me enseñó no lo iba a perder. Capaz que muchas veces fui agresiva, porque la noche te enseña a ser agresiva y defenderte. Si no me hubiera defendido capaz que hoy no estaba acá contándote todo esto. La calle te enseña a ayudar a los demás, ayudar al drogadicto, al ladrón, a la gente carenciada, a una mujer con hijos, a una mujer golpeada, a un homosexual, a una lesbiana, a un afro, porque acá te discriminan si sos gordo, si sos pobre, si sos afro, si sos homosexual, si sos lesbiana, si sos meretriz.
· La que escucha. “Me gusta ayudar a la gente”, dice. Y así define su labor. “Soy la que escucha. Hay cantidad de personas que te traen problemas, y yo las escucho, porque en el fondo escuchándola a la persona pobre a veces no le resolvés el problema, pero le hacés un bien. Llega la persona, empieza a llorar, habla y llora. Cuando termina de hablar, le doy un vaso de agua, la llevo al baño, le digo: “Lávate bien la carita y vamos a arreglar cositas”.
¿Cómo es la relación con el actual intendente Aníbal Pereira, que es del MPP?Es fluida. Trabajé para él. Vamos bien, en lo que puede me ayuda y en lo que no puede me dice que no. No es que la Intendencia te dé todo. Tenemos tres municipios frenteamplistas y dos blancos con los que trabajamos todos los martes muy bien. Votan siempre, no ponen piedras en las ruedas para no trabajar. Si al Chuy le va bien, les va bien a todos.
Cuando termine este período, ¿qué va a hacer?En 2020 veremos qué nos ofrecen. Podemos formar un Partido Ursista. Yo voy a hacer lo que la gente diga. Voy con ellos. Cuando me vine para el Frente, fue la gente la que me quiso en el Frente. Y si mañana la gente me dice que me vaya, me voy. Si no gano es porque la gente no quiere que esté. La gente me dio todo, y voy a hacer lo que digan.
¿Le gustaría ser intendenta?Me gustaría ser secretaria general de la Intendencia, estar al lado del intendente. O la diputación, porque podés luchar por tu Chuy y es mucho menos trabajo. Si tuviera que ser intendenta, lo haría, pero es trabajo.
· La discriminación
“Siempre siento que hay discriminación. Cuando estuve en la Junta local, la secretaria le echaba alcohol al teléfono después que yo hablaba. Hace poco me llamaron de una radio, por el tema de Brasil y la moneda. El tipo presentó la conversación telefónica y dijo: ‘Va a hablar la alcaldesa Mary Urse, prostituta’. Me cayó tan mal. No me voy a arrepentir por lo que hice, voy a pelear por las mujeres. Entonces le dije al periodista: ‘Mirá, soy igual a tu madre, a tu hermana, a tu hija y a tu mujer. Cuando presentaste al presidente Pepe Mujica, ¿lo presentaste como el asesino, el que estuvo preso?’ Se lo dije en vivo. ‘Y no lo presentaste así porque no te da la nafta para decírselo a un hombre. Sos cobarde. Pero yo soy igual a toda tu familia. Y si tenés hijas, no escupas para arriba’, le dije, y le corté el teléfono.
El diario ‘El País’, cuando gané, me trató de cualquier cosa. Una whiskería es lo mismo que un free shop, ¿está mal? Cada cual tiene su negocio. Está Naná, ¿por qué no la discriminan? Porque tiene plata y poder. Me discriminan a mí porque no tengo ni apellido ni plata. Hoy es menos, pero hay discriminación. En el Chuy todos sabían de mi trabajo, pero votaron a la persona. Al Chuy no le importa si estoy con los blancos o con el Frente, al Chuy le importa cómo soy. Gracias a Dios y la Virgen hoy la política está cambiando. Hoy se vota a la persona, no el color”.