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    La creciente resistencia a los antibióticos es un “enorme problema para la salud” y una “tragedia” para la economía

    Uruguay es un “ejemplo de buenas prácticas” en el sector ganadero y “está liderando el camino para reducir” el uso de esos fármacos en animales “a nivel mundial”, destacó la experta Sally Davies, directora de Medicina de Inglaterra

    La dependencia excesiva y el mal uso de los antibióticos han generado advertencias sobre la pérdida de eficiencia de estos medicamentos y las consecuencias que eso podría provocar en el futuro. Cada vez existen menos drogas efectivas para este tipo de fármacos, utilizados para combatir desde infecciones leves hasta cuadros severos. El desarrollo de resistencias a los antimicrobianos (RAM) ocurre cuando las bacterias, virus, hongos y parásitos dejan de responder a tratamientos que normalmente los eliminarían, algo que deja a la medicina sin armas para hacer frente a distintos problemas de salud.

    Este problema impacta también en el sector ganadero y agrícola, al afectar el bienestar de los animales y las modalidades de crianza utilizadas por la industria, tal como la administración de sustancias para estimular el engorde o el crecimiento. Uruguay no es ajeno a este fenómeno, pero ha decidido tomar cartas en el asunto. Según dijo a Búsqueda la experta inglesa Sally Davies, el país es uno de los líderes en el impulso de políticas que buscan reducir el consumo de antibióticos en animales a escala mundial.

    Davies, que es directora de Medicina de Inglaterra, asesora médica principal del gobierno del Reino Unido y coorganizadora del Grupo de Coordinación Interinstitucional de la ONU sobre Resistencia Antimicrobiana, visitó Uruguay semanas atrás y se reunió con el ministro de Salud Pública Jorge Basso y el ministro de Ganadería Enzo Benech, quienes le presentaron el Plan de Acción Nacional sobre RAM.

    La experta dictó la conferencia Amenaza global declarada por la ONU: El rol crucial de los profesionales y la industria farmacéutica ante la Resistencia Antimicrobiana y realizó una presentación en el Parlamento, donde aseguró que la resistencia a los antibióticos es un problema que no solo impacta en la salud humana, sino también en el medio agrícola, la seguridad alimenticia y la economía.

    “Si no se toman medidas para frenar la resistencia a los antimicrobianos, la cantidad de muertes podría ascender a 10 millones en el 2050 y el costo para la economía mundial podría alcanzar los 100.000 millones de dólares”, expresó Davies, quien además preside el grupo asesor sobre RAM de la Organización Mundial de la Salud.

    La especialista indicó que esto se ha convertido en una “amenaza global” que afectará todo tipo de procedimientos. Opinó que el alto consumo se debe entre otras cosas a la alta demanda de antibióticos por parte de los pacientes, por lo que es fundamental “educar a los profesionales, doctores, enfermeras y veterinarios y al público en general”. A continuación, un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

    —¿Qué es la resistencia antimicrobiana (RAM) y por qué es considerada una amenaza global?

    —La RAM se trata de organismos infecciosos que desarrollan una resistencia a los medicamentos. Hoy al menos 700.000 personas mueren cada año por esta causa y si no hacemos nada calculamos que unos 10 millones morirán anualmente para 2050. Este es un enorme problema para la salud, que afecta el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible y constituye además una real tragedia para la economía. Se perderán avances de la medicina moderna, desde antibióticos para el tratamiento contra el cáncer hasta para operaciones de rutina. Los antibióticos sumaron 20 años más a la vida promedio de una persona, por lo que perder la posibilidad de usarlos debido a la resistencia sería terrible y el hecho de que no es posible generar nuevos antibióticos hará que las personas mueran más jóvenes y de forma más horrible.

    —¿Por qué no se pueden generar nuevos antibióticos?

    —El sistema de salud paga muy poco por los antibióticos en comparación con otras drogas importantes, por lo que no es financieramente una buena inversión para las compañías farmacéuticas. Es lo que llamamos una falla del mercado. No genera interés en las personas, dado que desarrollar antibióticos no ofrece ganancias suficientes. En parte porque si creas un nuevo antibiótico, el desarrollo de la resistencia es cuestión de tiempo, por lo que puede que incluso no se vislumbre la vida útil del fármaco antes de que la resistencia se desarrolle. Y también porque ahora entendemos lo que está pasando y nos gustaría restringir el uso de nuevos antibióticos a la gente enferma. ¿Y dónde está la ganancia a menos que sean muy costosos?

    —¿Qué acciones se deberían tomar para combatir este problema? ¿Sirve por ejemplo educar a los médicos?

    —Debemos educar a los profesionales, doctores, enfermeras y veterinarios. Pero también al público en general para que entiendan que los virus no responden a los antibióticos y que hay bacterias para las que no se necesita ese tratamiento, de forma de que los tomen cuando realmente los precisan.

    —Muchas veces son los mismos pacientes los que presionan al médico para que les recete antibióticos. ¿Por qué cree que sucede?

    —Muchos pacientes piensan que si están enfermos necesitan antibióticos. A través de diferentes estudios sociales determinamos que las personas quieren sentir la validación de que están enfermas, quieren tener la confirmación. Pero el tema de guardar los antibióticos para cuando realmente se necesiten y no usarlos solo para el corto plazo, arriesgándose a que no funcionen más en el futuro, es una cuestión de educación de los pacientes.

    —¿Una solución sería que fueran recetados y no de venta libre?

    —Absolutamente. Ne­cesitamos que los antibióticos puedan usarse solo bajo prescripción médica, ya sea en humanos o en animales.

    —¿Qué rol juegan las vacunas en esta lucha?

    —Las vacunas tienen un papel fundamental en la lucha contra las infecciones bacterianas —como el neumococo— así como aquellas que buscan combatir la gripe. Mucha gente que contrae esta enfermedad genera una infección bacterial, entonces si se reduce la gripe con las vacunas, también se reducen las infecciones bacterianas. Siempre preferimos prevenir.

    —¿Y cómo afecta la RAM al sector ganadero?

    —Sabemos que hay una relación cercana entre el desarrollo de resistencias en las bacterias y el uso de antibióticos en humanos, razón por la que se intenta reducir su uso. Sin embargo, todavía muchos países usan antibióticos como estimuladores del crecimiento en vacunas para ganado porcino, pollos y corderos. El trabajo de Uruguay es muy importante en este aspecto. Es ejemplo de buenas prácticas y debería sentirse orgulloso, porque pasó de utilizar antibióticos contra la ley años atrás a tener una absoluta trazabilidad de su ganado. Además de utilizar niveles muy bajos para su administración, esto le permite saber, por ejemplo, cuáles consumieron antibióticos por infecciones. Europa también combatió en 2006 los estimuladores de crecimiento, pero la mayoría de los países del mundo, incluyendo muchos de América y Sudamérica, todavía los utilizan.

    —¿Esta situación se da solo en países subdesarrollados?

    —No, es un problema totalmente global. Es particularmente malo en Asia y África. Por eso, necesitamos trabajar juntos regional y globalmente. Pero Uruguay está liderando el camino para reducir el consumo de antibióticos en animales a nivel mundial.

    —¿Pero darles pocos antibióticos a los animales no tiene riesgos para la salud humana?

    —Si los animales están enfermos, necesitan el tratamiento adecuado. Pero en general deben mantenerse en circunstancias limpias y ser propiamente cuidados, de forma que no necesiten antibióticos en bajos niveles, dado que eso impulsa mucho más la resistencia. Un alto nivel de antibiótico mata las bacterias, mientras que un bajo nivel permite que la resistencia se desarrolle. Necesitamos que haya más vigilancia. Sabemos el tamaño del problema, sabemos que los animales y las personas están muriendo. Y las personas necesitan tener mucho más claro por qué la gente muere. Puede suceder que tras una cirugía de corazón, el paciente fallezca por una infección posterior a la intervención que no era tratable.

    —¿Cómo afecta la RAM al medioambiente?

    —Cuando se les brinda antibióticos a los animales o a las personas, el 70% es eliminado a través de la orina. Por lo que si eso ingresa al saneamiento puede alcanzar aguas subterráneas y por tanto llegar a los ríos y océanos. Esa sustancia no se descompone durante mucho tiempo y genera el riesgo de que las bacterias se vuelvan resistentes en las aguas de zonas agrícolas o playas, por ejemplo.

    —¿Cómo afectaría todo esto al sector económico e industrial?

    —Respecto al impacto económico, estudios sugieren que si no tomamos ninguna acción, para 2050 nos costará unos 100.000 millones de dólares. El Banco Mundial estima una cifra similar y sostiene que 28 millones de personas serán empujadas a la pobreza si no impulsamos medidas.

    —¿Cuál es la importancia de tener el apoyo del gobierno o Parlamento de un país?

    —Ningún país está por su cuenta, las personas traen la resistencia a los antibióticos al país, los animales lo traen con las importaciones y exportaciones, por lo que es muy importante que trabajemos como regiones y globalmente para establecer estándares que aseguren la suficiente cantidad de investigación para aprender unos de otros.

    —¿Es una cuestión de voluntad política o de las presiones ejercidas por la industria farmacéutica, por ejemplo?

    —Necesitamos la voluntad política para asegurar que haya recursos destinados a esta temática y para controlar que las líneas guía en el sistema de salud humano y los requerimientos para la agricultura y la ganadería se cumplan. Pero claramente los nuevos diagnósticos y medicamentos dependen de las inversiones de la industria y del sector público para su investigación. Y luego tenemos que pensar en cómo frenar la falla del mercado y si el sector público puede pagar por eso. En Uruguay deberían estar orgullosos de su sector ganadero. No le está yendo mal en el sector humano, pero queremos que al igual que nosotros lo haga mejor.