Durante los 12 años de los gobiernos kirchneristas, las autoridades y los comentaristas oficialistas hablaron con frecuencia y asiduidad de la existencia de una “prensa opositora”.
Durante los 12 años de los gobiernos kirchneristas, las autoridades y los comentaristas oficialistas hablaron con frecuencia y asiduidad de la existencia de una “prensa opositora”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHéctor Magnetto se refirió a eso. “El mote de ‘prensa opositora’ tuvo otro objetivo también: polarizar la escena pública para decir que todos los argumentos eran interesados, que no había problemas en que el gobierno mintiera porque todos mentían”.
“Querían arrastrar a la prensa a la lucha política, convertirla en propaganda contra propaganda. Así, aunque no recuperaran la credibilidad, podían quitársela al periodismo profesional”, precisó.
Magnetto abundó diciendo que “lo de la ‘prensa opositora’ fue un eslogan perfectamente diseñado”.
“Como los medios profesionales, aquí y en cualquier parte del mundo, se dedican por naturaleza a cuestionar e investigar al poder de turno, es fácil ponerles ese mote y convertirlos en adversarios políticos”, indicó.
El jefe de “Clarín” aceptó no estar revelando “ninguna novedad” porque “ese mote lo han usado (Hugo) Chávez, (Nicolás) Maduro, (Rafael) Correa, Dilma (Roussef) y muchos más”.
En Uruguay, con más estridencia durante su primera Presidencia y en un tono más cauto durante su segundo mandato, la expresión “prensa opositora” y la convicción de que existe eso ha sido una constante en el presidente Tabaré Vázquez.
“El discurso se repite”, reflexionó Magnetto. “Los medios son los opositores reales que usan como marionetas a los políticos que compiten contra el oficialismo. Cristina Kirchner llegó a decir en varias oportunidades que no quería debatir con los suplentes, sino con los titulares, con lo cual, de paso, daba una excusa también para no debatir con nadie”, dijo.
Magnetto recordó que “la prensa democrática no se concibió como vocera del poder político, ni del oficial ni del opositor, sino como una voz diferente que pone el ojo sobre aquel”.
“Cuanto más fuerte, más abarcativo y más autoritario es ese poder político, mayor es la responsabilidad de monitorearlo y cuestionarlo”, explicó.