• Cotizaciones
    miércoles 18 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Los medios deben “recuperar la credibilidad” para evitar que los gobiernos sancionen leyes contra la prensa “independiente”

    El ex Relator para la Libertad de Expresión de la OEA, el argentino Eduardo Bertoni, considera que el periodismo debe “recuperar niveles razonables de credibilidad” porque si no, los gobiernos “aprovecharán para impulsar leyes cuyo fin último será impedir el periodismo independiente”.

    Eso, señaló, pasó en Reino Unido, donde el “mal periodismo” llevó a que se regule la actividad periodística de “manera peligrosa”. Y Estados Unidos, estimó Bertoni, tampoco va por buen camino, ya que la persecución de la administración de Barack Obama hacia las fuentes oficiales hace que sea “más difícil presentar a EEUU como ejemplo de lo que era hace 15 años”. En Venezuela, recordó, “hace mucho tiempo que se viola sistemáticamente la libertad de prensa”.

    El director del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Universidad de Palermo ve necesario atacar el uso de la publicidad oficial porque esas prácticas “restan independencia”.

    “Sin reconocer fronteras geográficas o ideológicas, los gobiernos que están en el poder han utilizado fondos públicos de manera poco transparente, y a veces fue para premiar al amigo y otras para castigar al crítico”, dijo.

    A continuación la entrevista que Búsqueda mantuvo con Bertoni.

     

    —¿Cuáles son los desafíos que enfrentará el periodismo en los próximos años?

    —El mayor desafío del periodismo es recuperar niveles razonables de credibilidad con el público porque es el público, sea por medio de la sociedad civil organizada o por acciones de personas de a pie, el que defiende históricamente a los periodistas de los embates de los gobiernos. De no hacerlo, serán los gobiernos los que aprovecharán la coyuntura para impulsar leyes o regulaciones cuyo fin último será impedir el periodismo independiente. El ejemplo más claro es Reino Unido. Acciones que claramente ejemplifican al mal periodismo, cuando no son directamente delitos, llevaron a que se regule la prensa de manera peligrosa. Lo que han hecho los británicos es la excusa perfecta para gobiernos autoritarios en otras latitudes.

    Para cumplir con ese desafío, la profesionalización y la ética son elementos fundamentales. Con el avance de la tecnología la profesionalización incluye el uso de herramientas tecnológicas para la investigación periodística. Lo que hablamos hoy como “periodismo de datos” no es otra cosa que un grupo de periodistas con buenos niveles de capacitación en tecnología para usar datos dispersos en sus investigaciones.

    Y la ética nos lleva a insistir en la autorregulación, real y efectiva. Ella puede ser impulsada por los gobiernos. Lo que es inadmisible es que el gobierno disponga los estándares que se deban cumplir.

    —¿Cómo evalúa las leyes de medios que adoptaron diversos países de la región?

    —Es difícil generalizar. He sostenido que las leyes que regulaban la radio y la televisión merecían ser revisadas en nuestros países. Ahora bien, si la revisión de esas leyes trae como consecuencia una situación peor para el ejercicio de la libertad de prensa, el remedio será peor que la enfermedad.

    —¿Le satisface la ley que se pretende sancionar en Uruguay?

     —La ley que se adoptó en Uruguay me parece que debe ser vista como un modelo por el proceso de discusión que ha tenido y por los resultados. Veremos cómo se aplica en la práctica. Por ahora nada me hace ser pesimista.

    —¿Cuál es el rol que debe tomar el periodismo en los medios digitales?

    —Los medios digitales pueden tener mucha más penetración en la población, sobre todo a medida que se achica la brecha digital. Ello exige lo que decía antes: se necesita ejercer el periodismo con profesionalismo y ética. La credibilidad está ligada a esos dos factores.

    —Desde la llegada de los medios digitales hay quienes manejan la idea del “fin de los medios escritos”. ¿Usted qué piensa?

    —Creo que todavía es prematuro decir que el diario impreso va a desaparecer. Es cierto que las nuevas generaciones, sobre todo los llamados “nativos digitales” podrán encontrar “extraño” leer en papel. Y eso será sin duda la muerte del medio impreso. Pero no creo que ello ocurra muy rápidamente. Ahora, lo que no se debe confundir es la posibilidad de que desaparezcan los medios de prensa con la de que desaparezca el periodismo. Hoy se escucha mucho hablar del “periodismo ciudadano”. Eso no es periodismo. Es un relato de hechos, importante a veces, pero sin análisis ni contexto. De eso trata el periodismo y por ello creo que no desaparecerá.

    —Periódicos norteamericanos indican que las medidas de Obama afectan su labor ya que las fuentes no dan información por miedo a ir a prisión...

    —No es algo que sea patrimonio del gobierno de Estados Unidos. Le aseguro que en Rusia o China, por los mismos motivos, es difícil acceder a la información. Pero es la historia de siempre: los gobiernos ven en los periodistas una piedra en el zapato que molesta y harán todo lo posible para que no cumplan con su labor. Leyes mordaza, obligaciones a develar las fuentes de información, o ir directamente contra las fuentes son las acciones clásicas contra el trabajo periodístico. Lo interesante es que muchas veces no dan resultado porque siempre hay personas valientes dispuestas a contar lo que saben a periodistas con similar coraje que no temen correr riesgos para hacer públicos los abusos y conductas desviadas del poder.

    —Pero en la gestión Obama se procesó por brindar información a más personas que en toda su historia...

    —Es una muestra más de la pérdida de la legitimidad moral que EEUU viene sufriendo en los últimos años. Es más difícil hoy dar como ejemplo a EEUU que lo que era hace 15 años.

    —¿Cómo ve la situación en Venezuela con medidas restrictivas desde la importación de papel hasta el maltrato a la prensa?

    —En Venezuela hace mucho tiempo que se viola sistemáticamente la libertad de prensa.

    —¿Se puede revertir?

    —La fórmula vendrá desde adentro, desde los propios venezolanos y venezolanas. Imponer fórmulas desde afuera no es conveniente, aunque lo que resulta inadmisible es que se mire para otro lado, especialmente desde los gobiernos de la región que no han sido enérgicos en denunciar lo que ocurre en Venezuela.

    — ¿La relación entre los medios y el gobierno de Rafael Correa atraviesa el mismo camino?

    —La relación ha pasado de ser conflictiva en un comienzo a transformarse directamente en una clara demostración de lo que un gobierno que no cree en la libertad de prensa puede hacer: impulsar un complejo marco regulatorio que directamente impide el ejercicio de la libertad de prensa. 

    —Argentina se ve polarizada “a favor o en contra del gobierno”. ¿Es así?

    —Hay de todo. Hay periodistas a los que se señala como contrarios al gobierno simplemente porque indican desvíos. Cuando se hace con profesionalismo, eso no es estar a favor o en contra, es hacer periodismo. También se escucha lo contrario cuando periodistas critican a líderes opositores o incluso señalan logros del gobierno. Pero no se puede ocultar que en algunos y algunas periodistas puede notarse un cierto fanatismo en su trabajo, privilegiando una cobertura de hechos por sobre otra, que resulta incomprensible sobre todo cuando son personas que han tenido una gran trayectoria en el periodismo. Yo no soy periodista y lejos está en mí dar clases de periodismo. Pero siempre me gusta repetir una frase: “Un periodista debería aproximarse a los hechos con la mirada helada, aunque lo haga con el corazón caliente”. En los últimos años en Argentina vi más corazones calientes que ojos fríos.

    —¿Cómo cree que seguirá este proceso?

    —Es posible que se recalienten más corazones y se entibien más ojos en el año electoral que se avecina.

    —Cada año aumenta la cantidad de periodistas asesinados. ¿Es algo irreversible?

    —No creo. Y vuelvo al comienzo: si la sociedad civil organizada reclama por sus periodistas ello empujará a que se tomen políticas serias de prevención contra las agresiones al periodismo. Dicho esto, ¿por qué aumentan los asesinatos? Es imposible generalizar. A veces los asesinatos son consecuencia de investigar al crimen organizado. Los gobiernos o agentes de los gobiernos no son los que los perpetran de manera directa, aunque claramente les cabe responsabilidad por la falta de prevención y en algunos casos por falta de investigación efectiva. En otras situaciones las agresiones vienen directamente del Estado. Y en otras aun vienen de sectores que se aprovechan de la debilidad de los Estados para reaccionar. Es un problema cuyas causas son diversas, por ello la solución no es unívoca y debe adaptarse a cada situación y a cada contexto.

    —¿Cómo ve el uso que hacen los gobiernos de la publicidad oficial?

    —Este es uno de los temas de agenda pendientes en nuestros países. Sin reconocer fronteras geográficas o ideológicas, los gobiernos que están en el poder han utilizado fondos públicos de manera poco transparente, y a veces fue para premiar al amigo y otras para castigar al crítico. Al comienzo hablábamos de desafíos para la prensa. Este es uno que se suma: terminar con estas prácticas

    // Leer el objeto desde localStorage