Kapadia se define como fan del fútbol y también del astro. "Para mi generación, Maradona fue el mejor de todos. Traté de tener la cabeza abierta y no tener preconceptos. Mis opiniones las dejé afuera y seguí mis instintos. Quise hacer esta historia por el drama de su vida".
Más allá de los goles, muy por encima de ellos, hay varios momentos altos en el documental. Aparecen salpicados los turbulentos años en Barcelona, dos años en los que Diego sufrió hepatitis y una fractura de tobillo (en primerísimo primer plano), que terminaron con una bochornosa trifulca en el final del partido de copa contra el Athletic de Bilbao. Queda sobrevolando la influencia de la Camorra (la mafia napolitana) en la vida del jugador: con fotos de Diego abrazado al capo Carmine Giuliani y sus tenebrosos hermanos, así como testimonios que hablan de que le proveían de droga y mujeres. La adicción a la cocaína del argentino era un secreto a voces, resguardado por quienes se encargaban de darle protección; que su orina era "intercambiada" por la de otro futbolista en los controles era sospechado hasta por los directivos del club. Ninguno de los entrevistados "habla" a cámara, no hay cabezas parlantes, lo que le da mayor fluidez a la película, sumamente visual.
Hay una escena que es particularmente significativa. El 5 de julio de 1984, Maradona es presentado en el Nápoli ante un estadio San Paolo abarrotado con 80.000 fans. En la conferencia de prensa realizada en las entrañas del coloso, el presidente del club, Corrado Ferlaino, expulsa airado a un periodista que le preguntó al jugador sobre su conocimiento de la Camorra. Diego mira todo sin hablar, con ojos de asombro, casi inocentes, quizá asustado.
Todo iría cambiando. Y ahí está lo grandioso del documental.
Kapadia está convencido que lo que el mundo retiene de Maradona son los últimos 15 años, que incluyen una "rehabilitación" en Cuba, pasajes más o menos tristes como director técnico, el surgimiento de más y más hijos reconocidos y grotescas intervenciones públicas ("... eeeeeeeeeeehhh..."). Si en algo se sorprendió fue en lo anterior al mito, cuando -apelando a palabras de Fernando Signorini, preparador físico personal del astro y una de las personas entrevistadas- todavía era más Diego que Maradona. "Ver a ese joven feliz, con ojos asombrados, disfrutando con la pelota, me hizo sonreír. Todas las cosas simples antes de la fama y las drogas, cómo dejaba jugadores en el piso, cómo movía la pelota, cómo flotaba sobre el césped".
Ángel caído. La película no busca justificar, pero pone en contexto. Se trata de un adolescente que tuvo que ponerse al hombro la economía familiar desde los 15 años. En la película, un Maradona siempre autoindulgente explica con naturalidad sus experiencias con las drogas, las mujeres y su conocimiento de su primogénito, fruto de un vínculo extramatrimonial que en su momento fue un terremoto mayor que uno provocado por el Vesubio. Sobran imágenes de un futbolista eufórico, de juerga e ido, intentando seducir mujeres y desafiando patrones y periodistas.
En los siete años que jugó en Italia, el Nápoli pasó de ser menos que mediocre a convertirse en el equipo más poderoso del país, ganando las dos únicas ligas locales que tiene en su palmarés, una copa italiana y una copa de la UEFA (su primer título internacional). Más allá de eso, se pudo vengar del desprecio que siempre le profesó el rico y poderoso norte de Italia, donde siempre estuvieron los mejores equipos (Juventus, Inter y Milan), donde los napolitanos son vistos como terroni o africanos del norte, en el concepto más despreciativo del término. El amor que le profesaban los tifosi escapaba a todo lo imaginable. Era el nuevo San Genaro.
Y en ese tiempo también se convirtió en el mayor ídolo argentino, tras ser campeón mundial en 1986 -nunca un futbolista brilló tanto individualmente como esa vez-, incluyendo el partidazo ante Inglaterra -gol con la mano, galopada histórica y "venganza" por Malvinas-, y subcampeón mundial en 1990, siendo el alma de un equipo más heroico que vistoso.
De hecho, la semifinal del Mundial de Italia 90, cuando Argentina eliminó a los locales en San Paolo -sí, en Nápoles-, es el gran parteaguas de la historia. Maradona apeló a su idolatría en esa ciudad del sur para dividir a la afición local. Luego ayudó con su fútbol a expulsar de su propio mundial a los anfitriones. No parece casualidad que el 17 de marzo de 1991 el argentino jugase su último partido con el club. El doping positivo fue la gota que rebasó el vaso. Ya había sido condenado por la Justicia por temas de drogas y prostitución. Ya no lo protegían. Ya se había acabado el amor.
"Pocos han sobrevivido a lo que él sobrevivió y eso es parte de la leyenda", añade Kapadia. Cierto es que luego de su vuelta al fútbol tras la sanción, en 1992, hasta su retiro definitivo en 1997, nada de lo que hizo Maradona en el fútbol (Sevilla y Newell's Old Boys, además de sus regresos a Boca Juniors y la selección argentina) merece un lugar en la historia. Solo con lo anterior a su periplo italiano (desde su debut en Argentinos Juniors hasta su decepción en el Barcelona), su historia hubiera sido la misma de tantas luminarias que terminaron siendo menos de lo que se esperaba de ellas. Nápoles y el Nápoli se habían quedado con lo mejor, habiendo alimentado lo peor.
"A veces podía ser el hombre más dulce del mundo y en otras, un ser horrible, todo en un mismo tipo", dice el cineasta. "Yo diría... de un lado está Diego y del otro está Maradona. En el medio está toda su vida. La forma en la que está narrada la película habla de Maradona, pero trata sobre el joven que fue Diego. Es una película sobre cómo nace la leyenda, el icono y el mito", concluye.
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SE DICE DE ÉL
"Diego era un chico que tenía inseguridades, un pibe maravilloso. Maradona es el personaje que se tuvo que inventar para estar a la altura de las exigencias del negocio del fútbol y los medios. (...) Un día le dije que con Diego iría hasta el fin del mundo, pero con Maradona no daría un paso". Fernando Signorini, expreparador físico.
"¿Quiere explicar el mito Maradona? Alcanza con el partido con Inglaterra (en México 86). En esos dos goles, el primero con la mano y el segundo gambeteando todo, está toda la explicación de por qué se lo ama y que también se lo odia. Un poco de trampa, pero también mucha genialidad". Daniel Arcucci, periodista deportivo.
"Yo estaba sola en mi casa, Diego concentrado, embarazada de dos meses. Prendo la tele y veo a una mujer saliendo con un bebé diciendo que era hijo de Diego. Vino (él) a casa llorando, diciéndome que era mentira, que no era verdad. Yo le dije: no te lo voy a preguntar nunca más, decime la verdad ahora. Y me dijo: 'Es mentira'". Claudia Villafañe, exesposa.
"Mi hermano... desde los 15 años ya no tuvo vida, ya era otro. Siempre se hizo cargo de todo él. Fue una carga ser tan famoso". María Maradona, hermana.
EL PROTAGONISTA QUE NO LA VIO
Diego Armando Maradona aún no ha visto la película, subraya el director Asif Kapadia. "Es algo habitual en él. O viaja, o está trabajando... o no se sabe", dice.
El astro fue más allá. Luego de que la película fuera exhibida en Cannes, llegó a pedir a sus fans que no fueran a verla. "No me gusta el título. Y si no me gusta el título, no me va a gustar la película", dijo en mayo a la cadena estadounidense en español Univisión.
A Maradona no le gustó en realidad el antetítulo de su película: "Rebelde, héroe, estafador, dios". Obviamente, no le gustó nada que le dijeran "estafador" (palabra que, según publicó Infobae, fue retirada de la versión que llega a la región).
"La razón por la que Maradona es considerado un dios es por cosas como esta, por reaccionar así sin ver la película, por un póster. Él no vio el trabajo y no me preocupa. Pero lo importante es que vos hiciste tu mejor trabajo. Hablé con su familia, su personal trainer... el documental podrá ser duro, pero es honesto", dijo el director en la conferencia virtual.
UNA HISTORIA "UNIVERSAL"
Asif Kapadia leyó por primera vez sobre Diego Maradona en un libro "de los años 90". No lo nombra, pero se trata de La mano de Dios, de Jimmy Burns, que a diferencia de las hagiografías que siempre han pululado sobre el futbolista, es bastante crítico con él. En una entrevista brindada en junio a The Independent, el director dijo que la idea de hacer un documental sobre el argentino surgió en 2012, durante los Juegos Olímpicos de Londres. Un productor, Paul Martin, le acercó un tesoro: 500 horas de filmación sobre el astro que nunca habían visto la luz.
Según relató a ese medio, eso fue fruto de una idea del primer manager de Maradona, Jorge Cyterszpiler, que contrató a dos camarógrafos argentinos para que lo siguieran a sol y sombra para hacer una película sobre él. Esto incluyó filmaciones sobre la recuperación de su lesión, el nacimiento de sus hijas y las tomas de los partidos a nivel de piso, cuando eso no era tan común como ahora. También incluye muchísimo material fuera de la cancha. Este archivo, que nunca salió a la luz, estaba dividido entre Nápoles y la casa de Claudia Villafañe, la primera esposa de Maradona. Tras arduas negociaciones, se pudo echar mano a ese material.
Pero además de procesar ese material, hubo que entrevistar a mucha gente: a su exesposa, sus hijas, sus familiares, a excompañeros, al periodista Daniel Arcucci (un maradonólogo), a su expreparador físico Fernando Signorini y a él mismo, en encuentros breves y complejos -aunque Kapadia diga que fue "muy amable"- ocurridos en Dubái.
¿Qué fue lo más complicado? Consultado por galería, Kapadia dijo que ambas cosas por igual. "Lo primero fue la investigación y la búsqueda de material, nunca visto, que estaba en Inglaterra, España, Argentina, Italia. Lo otro fue hacer las entrevistas, ir con Maradona a Dubái, consiguiendo que dijera cosas que nunca había dicho, encontrarme con su (ex) esposa, sus hijas, Signorini, Arcucci... Nunca había hablado con Fernando Signorini y capaz que no hay nadie que lo conozca tanto, en cuerpo y alma, como él".
Y lo último fue seleccionar qué material usar, una tarea titánica al tratarse de un protagonista como Maradona. "Es la vida de un tipo de 60 años que todos los días hace algo novedoso o dramático".
De todas formas, resalta, en todos los lados donde la película fue exhibida el público terminó maravillado, con una mejor idea que la que tenía inicialmente del personaje en cuestión. Eso pasó incluso en Estados Unidos, único lugar donde, dice el director, tuvo que escuchar la pregunta: ¿quién es Maradona? "La suya es una historia universal".