Cuatro novelas y una colección de ensayos para leer en junio

El Otro, de Marcelo Estefanell

El protagonista de esta historia, que no es otro que el mismo Estefanell, descubre a los 20 años, a partir de un choque fortuito en plena calle, que existe un joven de apariencia sobrecogedoramente similar. Pero los sube y baja de la militancia tupamara y después los 13 años de cautiverio lo alejan de ese sosias, hasta que el destino vuelve a cruzarlos más de 20 años después, cuando Estefanell ya trabajaba en Búsqueda y el Otro ya había procesado las consecuencias de parecerse demasiado a él. Entre las calles del Centro de Montevideo y Lyon transcurre este relato que parece ficción, pero no lo es.

Alfaguara, 283 páginas, 750 pesos.

Ensalada loca, de Nora Ephron

Antes de que el don de observadora y el sentido del humor tan certero y personal de Nora Ephron se hiciera evidente en el guion de Cuando Harry conoció a Sally y otras comedias románticas de antología, sus trabajos periodísticos fueron las primeras muestras irrefutables de ambas cualidades. Ensalada loca compila 16 ensayos escritos hasta 1975 en los que disecciona temas sobre los que hablan, rivalizan o se hermanan las mujeres: el tamaño de los pechos, las fantasías sexuales, la belleza, los aerosoles vaginales, los vínculos con los hombres de la oficina, los concursos de cocina y sus propios prejuicios sobre el porno después del estreno de Garganta profunda, entre otros asuntos a priori intrascendentes, pero relevantes al final.

Anagrama, 171 páginas, 790 pesos.

Una gran historia de amor, Susanna Tamaro

Edith es una joven rebelde y comprometida con las luchas sociales de los años 70. Le escapa a los compromisos y no cree en la monogamia, pero ama a Andrea, un oficial de la marina serio y disciplinado a quien conoce casualmente en un viaje y que, también enamorado, le pide matrimonio. “¿Y (nos amaremos) dentro de dos años? Creer que las cosas no cambian roza el ridículo”, le responde ella. Se separan y años después se reencuentran casualmente en Bali, donde continúa esta historia que trata sobre el amor, sobre las preguntas fundamentales de la vida y sobre la fragilidad de la condición humana; un relato trágico que no se rinde ante el melodrama, y que décadas más tarde él se encargará de narrar desde la soledad y el silencio de la viudez.

Seix Barral, 300 páginas, 990 pesos.

Anoxia, de Miguel Ángel Hernández

La ausencia no se trata de algo que se va, sino de algo que llega para quedarse. Tras la muerte de su marido, hace 10 años que el asiento a la derecha del volante o el lado izquierdo de la cama de Dolores Ayala está vacío. Por si eso fuera poco, su viejo estudio fotográfico ya casi no tiene clientes, hasta que llega el insólito encargo de un excéntrico anciano, Clemente Artés, obsesionado por recuperar la antigua tradición de fotografiar a los muertos. Hernández, escritor e historiador español, incursiona en este exánime arte para proponer a una Dolores más llena de preguntas que de respuestas: ¿Sentirse deseada es sentirse viva para una viuda? ¿La memoria tiene siempre una cuota de culpa? ¿Es ese remordimiento lo que mantiene inquietos a los muertos, que se abalanzan sobre la psiquis de los vivos a través de una foto?

Anagrama, 271 páginas, 790 pesos.

Primera sangre, de Amélie Nothomb

Patrick Nothomb fue un niño que perdió a su padre cuando tenía apenas ocho meses. Era militar y sufrió un accidente aprendiendo a desminar. Claude, la madre de Patrick, decidió dejarlo entonces al cuidado de su abuela y así se crio. Varios años más tarde, ese niño se convertiría en el cónsul belga en el Congo, y otros varios años después, tendría una hija: la escritora Amélie Nothomb. En su novela número 30, es ella quien cuenta la historia de su padre, y lo hace adoptando su voz, en primera persona. Primera sangre es la historia de un militar que sufrió una infancia difícil y pasó de los lujos de una familia aristócrata al hambre y la indigencia durante la II Guerra Mundial. Su hija no lo endiosa, no lo presenta como un ídolo, sino como una persona de carne y hueso. Tampoco lo muestra como una víctima; sabe que su fallecido padre hubiera odiado eso.

Anagrama, 152 páginas, 690 pesos.

FUENTE: nota.texto7