El multitudinario show de Madonna en la playa de Copacabana en Río de Janeiro

El espectáculo significó el cierre de su gira retrospectiva, The Celebration Tour

Hasta los túneles que atraviesan los morros de Río de Janeiro­ se pintaron de Madonna en los días previos a la fiesta del año en Brasil, un encuentro de generaciones, diversidades y hasta países en la playa de Copacabana. Yates y diferentes embarcaciones atracaron en la costa para ver desde lejos alguna de las decenas de pantallas que retransmitían cada movimiento de Madonna en el escenario.

No podían no perdonarle una elegante hora de retraso a la reina del pop, que reunió a más de un millón y medio de personas el sábado pasado en la capital carioca para presenciar dos horas y media de un espectáculo gratuito que significó el cierre de su gira retrospectiva, The Celebration Tour, con la que ya recorrió Europa y Norteamérica.

Madonna no pisaba Brasil desde 2012. Foto: Pablo Porciúncula, AFP Madonna no pisaba Brasil desde 2012. Foto: Pablo Porciúncula, AFP

Copacabana se convirtió en la pista de baile más grande del mundo. Allí se festejaba a Madonna. Sus 40 años de carrera. Sus flamantes 65. Su salud después de que el año pasado atravesara una grave infección bacteriana. Su vigencia. El amor y la libertad, explotada al máximo en los vestuarios y coreografías.

Bailarines en trajes de cuero o lencería negros acariciaron y besaron a la material girl, que cantó junto a los artistas brasileños Anitta y Pabllo Vittar, y que estuvo acompañada en su interpretación de La isla bonita por un grupo de chicos con tambores de diferentes escuelas de samba de Río.

El concierto gratuito convocó a miles de parejas y personas solas embanderadas con la causa LGBTQ+. Foto: Pablo Porciúncula, AFP El concierto gratuito convocó a miles de parejas y personas solas embanderadas con la causa LGBTQ+. Foto: Pablo Porciúncula, AFP

Madonna pidió disculpas por no hablar portugués, vistió la camiseta verdeamarela de fútbol con el número 10 y su apellido en la espalda, y saltó al ritmo de la ovación del público agitando una bandera de Brasil.

La producción tuvo un costo de 12 millones de dólares, pero el gobierno de Río asegura que el espectáculo significará 60 millones de ganancia local gracias a la ocupación hotelera y gastronómica tan alta para esta época.