La aventura de encontrar el mejor libro

Cinco personajes de la televisión, el teatro, la gastronomía, el arte y la publicidad comparten su lectura favorita del último año

Pausar para procesar lo leído |  Facundo Macchi, periodista

“La escritora Valeria Luiselli dijo una vez que a los lectores a veces nos pasa que leemos un libro que nos gusta muchísimo, pero estamos obligados a hacer pausas justamente por el impacto que nos provoca lo escrito. Tenemos que detenernos, apoyar el libro sobre el pecho y poner la vista en un punto lejano para procesar el hechizo de la literatura. Eso fue exactamente lo que me pasó con Sexografías, de la escritora y periodista peruana Gabriela Wiener. En 190 páginas se mezclan el periodismo y la literatura con la exploración personal de la escritora, que usa las palabras y el testimonio de otras vidas para dar forma a su propia identidad. Hay desde familias poligámicas hasta estrellas del porno internacional, viajes de ayahuasca y mujeres trans que migran desde América Latina para ejercer la prostitución en ambientes sórdidos y peligrosos, pero maquillados bajo la encantadora fachada de las ciudades europeas. Una exploración personal que se vuelve colectiva y que me confirmó algo que yo ya sospechaba: todos y todas debemos leer más y mejor sobre género y diversidad. Sexografías es una maravillosa y potente puerta de entrada para los que se animen a asomar los ojos por ese abismo”.

Sexografías, de Gabriela Wiener. Editorial Literatura Random House, 192 páginas, 750 pesos.

Sexografías, de Gabriela Wiener. Editorial Literatura Random House, 192 páginas, 750 pesos.

La terapia del cultivo | Mauricio Pizard, arquitecto, autor y socio de Garage Gourmet

“El verano después de haber publicado mi libro Huertas, Facundo Macchi me recomendó Los Llanos (una novela sobre un hombre que transita por el duelo de una ruptura trabajando en una huerta), del argentino Federico Falco. Y el verano anterior a ese, Soraya Herrera me había regalado El tercer paraíso (otro libro sobre la decisión de un personaje que en pleno confinamiento decide retirarse a una cabaña y cultivar un jardín con todo tipo de plantas y flores), del chileno Cristian Alarcón. En principio me iba a decantar por ese, pero me di cuenta de que no podía hablar de uno sin el otro, por la forma en que tratan un tema común. Leer es asociar o entretejer pensamientos; es crear una trama personal en constante transformación. Ruptura, desolación, incertidumbre, autoexilio, la búsqueda de refugio, consuelo y esperanza en la tierra, en la naturaleza verde. Las memorias y reflexiones llegan a los protagonistas mientras plantan chauchas, rabanitos o dalias, como las mías. Es el pensamiento que nace de la mano que trabaja y se hunde en la tierra... Abundan las referencias botánicas y literarias en ambas obras, entonces no puedo dejar de ver cómo esos dos amigos se acordaron de mí cuando leyeron estos libros. Por mi fascinación con las plantas, porque trabajo la huerta y planto flores. Lo primero que hice cuando me mudé fue llenar la nueva casa con plantas, crear una selva donde hallarme y habitar mi propia soledad.

Los Llanos, de Federico Falco. Editorial Anagrama, 240 páginas, 790 pesos. El Tercer Paraíso, de Cristian Alarcón. Editorial Alfaguara, 304 páginas, 790 pesos.

Los Llanos, de Federico Falco. Editorial Anagrama, 240 páginas, 790 pesos. El Tercer Paraíso, de Cristian Alarcón. Editorial Alfaguara, 304 páginas, 790 pesos.

El arte como forma de salir del barro | Florencia Zabaleta, actriz

“Lo primero que supe de su autora, Aurora Venturini, fue que había ganado el premio Nueva Novela de Página 12 y que cuando abrieron el sobre descubrieron que atrás del seudónimo había una mujer de más de 80 años, prácticamente desconocida. Después se supo y supe que esa señora había escrito toda su vida y que también había sido amiga de Eva Perón y había conocido a Borges.

Leí Las Primas y no me las olvidé. Se quedaron conmigo. Mujeres con retraso, deformidades y minusvalías, reales e imaginarias. Según la autora, esa era su propia familia. Una familia en la que nadie era normal, en donde todas las hermanas eran retardadas y según ella, ella también.

Empecé a leer la novela porque me la recomendaron y en las primeras páginas agradecí la recomendación.

Me sedujo la honestidad violenta. Quise estar metida en esa casa, saber en profundidad más detalles groseros, zoeces, torpes y morbosos. Todas las secreciones del cuerpo volviéndose poesía. Asco, crueldad y ternura. Ese lenguaje brutal, de palabras que se saben o que se buscan en el diccionario. Disfuncionalidad en todos los planos. Monstruos cotidianos. Iniciaciones sexuales salvajes. El arte como forma de salir del barro. Olores y dolores que también están en nuestras casas. Gracias, Aurora, porque, en el fondo todas somos un poco retardadas. Todas somos un poco las primas”.

Las Primas, de Aurora Venturini. Editorial Tusquets, 216 páginas, 790 pesos.

Las Primas, de Aurora Venturini. Editorial Tusquets, 216 páginas, 790 pesos.

Los ojos del mar | Rita Fischer, artista plástica

Océano mar, de Alessandro Baricco, habla de ciertos personajes que se reúnen en una posada. Todos tienen una relación entre ellos y con el mar: unos niños extraños, un pintor, una mujer aparentemente muy guapa, un profesor que quiere medir el mar, un hombre misterioso con un pasado raro, una muchacha que no quiere morir y busca en el mar una cura, y un cura que la está acompañando. Particularmente me interesa mucho lo que pasa con el pintor, un pintor de retratos que dejó su profesión para dedicarse a pintar el mar, y en el mar está buscando cómo pintarlo. El pintor empieza sus retratos por los ojos y se pregunta dónde están los ojos del mar. El niño le dice que los ojos del mar son los barcos. Es todo muy poético y muy delicado.

El pintor finalmente logra pintar el mar con agua de mar, y los cuadros que deja cuando muere son prácticamente blancos; un trazo de agua salada apenas perceptible. El profesor guarda todos sus cuadros, los clasifica y los describe. Antes de morir, el pintor pronunció la siguiente frase: ‘No es una cuestión de colores, es una cuestión de música’.

Es tan alucinante este libro que parece imposible hablar de él. Simplemente hay que leerlo”.

Océano mar, de Alessandro Baricco. Editorial Anagrama, 240 páginas, 590 pesos.

Océano mar, de Alessandro Baricco. Editorial Anagrama, 240 páginas, 590 pesos.

Transportarse a otro espacio | Fernanda Ariceta, publicista, directora de Alva Creative House

“Uno de los mejores libros que leí este año —porque es imposible definir el mejor— es La trenza, de Laetitia Colombani. Es un best seller, no es un gran descubrimiento en ese sentido, pero es una novela de lectura ágil, de esas que transportan. Además, propone una reflexión profunda a partir de tres historias simples. Son las historias de tres mujeres en distintos lugares del mundo y con diferentes realidades, pero que tienen algo en común: una lucha personal relativa a su propio mundo y las restricciones que les impone. Me gusta leer ficción y no ficción. Suelo tener al menos dos de cada uno activos. La trenza lo leí en un solo día, en circunstancias que considero ideales: de vacaciones y en una hamaca paraguaya en la naturaleza. De todas formas, mi lugar favorito para leer es cualquiera, porque la magia de un libro, y en particular de ficción, es transportarme a otro espacio. En mi familia saben que si tengo un libro en las manos, no estoy allí”.

La trenza, de Laetitia Colombani. Editorial Narrativa Salamandra, 208 páginas, 850 pesos.

La trenza, de Laetitia Colombani. Editorial Narrativa Salamandra, 208 páginas, 850 pesos.

Fotos: Adrián Echeverriaga | Asistente: Pit Revett