“Conocé a algunos de nuestros egresados”, promociona la Facultad de Ciencias en la portada de su sitio web. Debajo, rostros y nombres van rotando. Uno de ellos es el de Cecile Mezzera. Estudió la licenciatura en Matemática, egresó en 2014 con un promedio casi perfecto y apenas lo hizo, decidió irse. Quería conocer cuáles eran las posibilidades de ejercer su profesión en el exterior. En el momento en que estudiaba la carrera en Uruguay la propuesta educativa era “matemática pura, abstracta”, y la “matemática aplicada” estaba poco desarrollada. Quedarse en Uruguay implicaba hacer vida académica y no le convencía del todo. “Sabía que afuera podía trabajar como lo estoy haciendo hoy, en matemática, en una empresa. Al momento de decidir irme, Uruguay no estaba muy preparado para eso. A un banco seguramente le sirva un matemático, pero ¿sabe que le sirve?”, comentó Mezzera a Búsqueda.
El 2,8% de quienes contestaron declararon estar residiendo en el exterior. Los datos relevados reflejan que el 45,7% de los egresados que están fuera del país se encuentran en Europa, 11,4% en Estados Unidos, 10,7% en Brasil y le sigue Argentina con 9,3%.
La distribución geográfica de los beneficiarios de posgrados en el exterior de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) del año 2017 muestra que la mayoría están en Europa (35 personas en total), mientras que en Estados Unidos había 12. Las postulaciones muestran que los destinos preferidos en 2017 fueron Estados Unidos (con un 23% de aprobados y 15% de no aprobados) y el Reino Unido (con 21% de aprobados y 79% de no aprobados). Más abajo figuran Holanda, (15% de aprobados), luego Francia (con 13%) y le siguen Australia, Suecia, Canadá, España y Nueva Zelanda.
“No hay fuga de cerebros si alguien se va a estudiar y vuelve, es una buena cosa que los uruguayos tengan una propensión a buscar formación afuera del país, el problema central es la revinculación”, planteó Arim. Además, “no es mala cosa estar fuera del país, el tema es que cuando están afuera tengan vínculo con Uruguay”, agregó. En su período como decano de Ciencias Económicas y Administración hubo una “política activa de generar esos contactos y de traer gente”, contó. Ahora como rector se enfrenta a la necesidad de tener políticas que “a nivel central” contribuyan a “generar redes”. Aunque la restricción presupuestal limita la misión, la dirección es clara.
Los datos relevados reflejan que el 45,7% de los egresados que están fuera del país se encuentran en Europa, 11,4% en Estados Unidos, 10,7% en Brasil y le sigue Argentina con 9,3%.
Según el estudio de seguimiento a los egresados, la facultad con mayor número de recibidos en el exterior es Ciencias Económicas con 15,7%, le siguen Ciencias (13,6%), Derecho (12,1%), Ingeniería (11%). Un 12% de los egresados de la Facultad de Ciencias reside en el exterior según el último censo 2012, datos que recoge la publicación Memorias de los logros compartidos de Juan Cristina, que dejó su cargo decano de Ciencias en octubre.
La Facultad de Ciencias no tiene un programa establecido de vinculación con los egresados que viven en el exterior pero igualmente hay una conexión con ellos. “Hay un hábito de muchos que vienen a pasar las fiestas y dan charlas o vienen a los cursos como visitantes. Mantenemos un importante vínculo pero es informal. A muchos les gustaría quedarse en Uruguay trabajando pero no son muchas las oportunidades que tienen para insertarse”, dijo la decana Mónica Marín a Búsqueda.
“Tratamos de motivar la apertura de lugares de trabajo, de hacerlo con el posgrado de biotecnología o promoviendo la vinculación con el sector productivo pero aún son limitados los espacios”, planteó a dos meses de asumir.
Se van
Pablo Musé tiene 43 años y es profesor titular con dedicación total en el Instituto de Ingeniería Eléctrica (IIE) de la Facultad de Ingeniería de la Udelar. Gregory Randall fue su docente mientras estudiaba Ingeniería, y fue quien lo impulsó, junto a otros estudiantes, a ampliar su formación en el exterior. Él lo había hecho y lo recomendaba. Ahora es Musé quien en sus clases a estudiantes avanzados les habla de la posibilidad de seguir una formación de posgrado, ya sea aquí, en el exterior o en régimen mixto.
En el año 2000 viajó a Francia. Tras culminar su maestría de un año, se terminó quedando para profundizar sus estudios en matemática y machine learning, para el procesamiento de imágenes. Avanzó hacia el doctorado y luego hizo un posdoctorado en Estados Unidos. En 2007 volvió a Uruguay para Navidad con unas cuantas valijas. Lo hizo por “motivos familiares” y por un sentimiento de que aquí podría “aportar más a la sociedad y la educación” de su país. En los últimos años al IIE han regresado varios ingenieros con doctorados y posdoctorados con formación para dirigir posgrados. En su rubro, muchos de los ingenieros que se quedan suelen encontrar en la industria un lugar atractivo en Facebook, Amazon, Apple y otras similares.
Las políticas para revincular a los universitarios uruguayos que se especializaron en el exterior requiere de “redes atractivas”, ya que ellos valoran también el entorno al que llegan, planteó Arim.
La ANII financia posgrados nacionales y en el exterior y mediante convenios como las becas Fullbright de Estados Unidos, las de Campus France, las Chevening de Inglaterra, las de Max Planck en Alemania, entre otras. En el período 2008-2017 se aprobaron 4.034 becas, y solo en 2017 fueron 380. Ese año hubo un descenso en la tasa de aprobación (27%) que se explica por un aumento de la demanda sumado a una oferta de fondos limitada por el monto presupuestal, algo similar a lo que ocurrió en 2016. “La mayoría de los instrumentos de formación a nivel de posgrado experimentan este fenómeno”, resume el Informe de seguimiento de actividades de 2017 de la ANII.
En total por becas de posgrados e instrumentos que promueven la capacitación y vinculación en 2017 la ANII ejecutó US$ 6.359.290. El 81,8% de los proyectos aprobados fueron de la Universidad de la República. También, a nivel de la Udelar, hubo un aumento de presupuesto para la Universidad que le permitió a la Comisión Académica de Posgrado ampliar las becas en monto y en cantidad.
Según Fernando Brum, presidente de la ANII, las becas “han ayudado a mejorar el ecosistema” porque la gente “se va y vuelve, trae proyectos, mantienen contactos y aumenta el nivel de permeabilidad académica y de networking con la comunidad internacional”.
“Insertarse en el mundo mejora nuestro sistema”, dijo a Búsqueda.
Al Barcelona
En unos meses el neurocientífico Mauro Costa Mattioli cumplirá 20 años viviendo fuera de Uruguay, casi la mitad de su vida. En 1999, un año después de egresar de la Udelar, se fue a Francia y luego a Estados Unidos, en donde dirige un centro en la Facultad de Medicina de Baylor en Estados Unido. Fue el exdecano de Facultad de Ciencias, Juan Cristina, quien lo motivó a seguir sus estudios en el exterior. Recuerda su mensaje y lo traduce en lenguaje futbolístico. “Si querés jugar al fútbol, andá al Barcelona, entrená, vas a ver el nivel de fútbol que hay ahí y la perspectiva del nivel de fútbol que jugamos en Uruguay”, dijo Costa Mattioli.
La velocidad con la que se “juega” la ciencia en los países desarrollados en los que ha estado es una de las grandes diferencias con Uruguay. “Las cosas van a una velocidad enorme y hay que aprender a jugar así para mantener el nivel”, comentó. El presupuesto también marca la diferencia: su laboratorio tiene un millón de dólares para investigar por año. El volver a Uruguay lo ve demasiado lejano. “No quiero ir a comer un asado, el día que vuelva va a ser con la convicción de que puedo hacer la misma ciencia que estoy haciendo ahora”, opinó. Corea del Sur y China han logrado impulsar sus sistemas de investigación al crear condiciones para que investigadores radicados en el exterior regresen e impulsen un nuevo ecosistema de trabajo.
En Uruguay los fondos de ANII o de la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Udelar son bajos si se los compara con fondos para investigación de países de punta. Mientras aquí los proyectos de investigación compiten entre sí con muy buen nivel por US$ 40.000 para un proyecto de dos años, en lugares como Estados Unidos recién a partir de US$ 200.000 el monto resulta interesante.
Las políticas para revincular a los universitarios uruguayos que se especializaron en el exterior requiere de “redes atractivas”, ya que ellos valoran también el entorno al que llegan, planteó Arim. A comienzos del 2000 había dos docentes de dedicación total investigando en economía en la Universidad y ahora son 35, la mayoría jóvenes entre 30 y 40 años que volvieron tras hacer doctorados fuera del país. En un marco de restricción presupuestal, hasta 2020 no habrá un incremento, y por eso la universidad busca formas de poder abrir nuevos cargos de dedicación total con el dinero existente, algo complejo y limitado.
A comienzos del 2000 había dos docentes de dedicación total investigando en economía en la Universidad y ahora son 35, la mayoría jóvenes entre 30 y 40 años que volvieron tras hacer doctorados fuera del país.
Hay 100 docentes evaluados académicamente para entrar en el régimen y para ellos “se está haciendo un esfuerzo grande” que comenzará a verse, aseguró Arim. “Son gente que la mayoría acaba de terminar su doctorado, tienen un grado dos y quieren dedicación total, quieren ser académicos y puede ser que se terminen yendo”, dijo el rector.
Para el economista Germán Cubas, egresado de Ciencias Económicas y hoy docente investigador en la Universidad de Houston, el ecosistema en Uruguay ha mejorado, aunque aún los investigadores en su área, la macroeconomía, son muy pocos. “Es importante tener con quién hablar, cuando uno hace investigación aprende de interactuar con la gente y trabajar en equipo. Uruguay ha cambiado, pero sigue siendo un desafío porque está un poco aislado del ambiente académico”, planteó
Todos los lunes recibe en la Universidad de Houston a un colega invitado que da charlas y pasa un día de intercambio profesional en la universidad. Son esos vínculos un “círculo virtuoso” que los ayudan a crear redes de trabajo, y en Uruguay es algo difícil por la distancia y los recursos. Cubas mantiene contacto fluido con sus colegas uruguayos y una vez al año ayuda a montar un evento en Uruguay en el que gracias a contactos del exterior llegan personas muy influyentes, como el premio Nobel de Economía Finn Kydland, que llegó hace unos días para la reunión anual. “Vengo seguido y me importa desarrollar mi profesión también acá”, comentó el viernes 14 desde Montevideo. Dijo que notó mejoras en los programas de la Udelar y destacó el empuje de universidades privadas que han logrado que algunos colegas uruguayos de buen nivel regresen en los últimos años. Él, por ahora, no tiene planes de volver. 2.7.0.0
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Edición 2000
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