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Café Gourmand estrenó nuevo local en Cordón Soho, con los sabores de siempre

Con terraza a la calle y más espacio, el restaurante de Grégoire y Erica Bouthier mantiene sus clásicos sabores caseros

Hace 14 años la pareja formada por Grégoire y Erica Bouthier, él francés de Lyon, ella estadounidense de Montana, llegó a instalarse a Uruguay desde Denver­, Estados Unidos. Tras evaluar destinos en todo el mundo, porque no se sentían cómodos con el estilo de vida del gigante norteamericano, eligieron mudarse a América Latina, que les pareció un lugar exótico, romántico y aventurero. Pero fue la casualidad que los llevó a desembarcar en Montevideo en lugar de alguna región argentina, que era el país al que planeaban trasladarse. Una uruguaya que conocieron en Denver les recomendó investigar su país y cuando lo hicieron se encontraron con una tierra similar a Argentina en muchos aspectos, pero sin algunos de los problemas que habían identificado en la vecina orilla. 

A pesar de no hablar español, una vez instalados en la capital se sintieron muy cómodos y por algunos años se desempeñaron en actividades vinculadas a sus respectivas carreras, Grégoire es ingeniero y Erica especialista en Marketing, mientras hacían traducciones francés-español. 

Nada para comer. Unos años después comenzaron a sufrir la falta de variedad en la oferta culinaria. “Disfrutamos mucho salir a comer y la verdad que cada año terminábamos yendo a Francia por la falta de propuesta gastronómica en Montevideo”, recuerda Grégoire­ sobre la época en la que empezaron a soñar con abrir un restaurante. Asegura que la situación ha mejorado mucho y que hoy están contentos de salir a comer en Uruguay. “En ese entonces estábamos aburridos, había milanesas, buena carne, empanadas, pizza por metro y no mucho más”, señala.

“El sueño era abrir el restaurante en el que a nosotros nos gustaría comer todos los días”, añade Erica. Siempre les había gustado mucho cocinar, pero la única experiencia previa de servicio con la que contaban era un par de cenas que habían ofrecido denominadas Mesas francesas, en su casa en Denver. Además, Grégoire­ había comenzado, también en Denver­, a hornear sus propios panes, ya que sentía que no se conformaba con lo que ofrecían las panaderías. 

En 2016 empezaron a planificar la apertura­ de Café Gourmand. Visitaron cerca de 20 locales en su barrio, Cordón Soho, en busca del lugar perfecto para instalarse. Buscaban algo chico porque no sabían si iba a funcionar. Pero su apuesta por la calidad del producto y por brindar al consumidor una experiencia gastronómica rápidamente comenzó a ganar adeptos, un público fiel de “gourmands”, como los llaman los Bouthier, que los elige y que los ayudó a atravesar las desventuras provocadas por la pandemia que “casi” los hunde. 

Se animaron a abrir un emprendimiento familiar en un rubro complejo, en un país que a pesar de ser su hogar en muchos sentidos les era ajeno, y aunque fueron aprendiendo sobre la marcha, de entrada tomaron algunas decisiones que demostraron ser muy acertadas. Lo que les faltaba de experiencia en la práctica gastronómica se contrarrestó con su vasta experiencia como comensales y una filosofía basada en una serie de principios en los que no están dispuestos a ceder. 

Se concentraron en el desayuno y el brunch, un concepto muy poco conocido en Uruguay en ese entonces, y, aunque tenían un menú ejecutivo en el inicio, el corazón de Gourmand se expresaba al 100% tanto a la primera hora de la mañana como en ese mix de mediodía. “Logramos tener a los uruguayos comiendo huevo a las 8 de la mañana, algo que era impensable”, recuerdan. 

Poco pero bueno. La carta era corta pero buena, con énfasis en la calidad del producto y en que fuera 100% casero. “Nuestra producción es hecha a mano, desde cero, cada día”, cuenta Grégoire, que se levanta temprano en la madrugada para encargarse de la elaboración porque está convencido de que la mejor forma de cuidar la calidad es hacer las cosas uno mismo. Gourmand ofrece básicamente panadería tradicional francesa con varias recetas internacionales rescatadas del paladar estadounidense de Erica. 
Otro de los principios claves que mantienen desde los inicios es el de no ofrecer refrescos. Los dejan por fuera de las posibilidades por dos motivos: el cuidado del medio ambiente por el uso de botellas descartables y el cuidado de la salud del consumidor. “No cuidamos mucho el tema de la sal, pero ayudamos a la salud pública no ofreciendo refrescos”, explica Grégoire. 

Tampoco trabajan con delivery. “No vendemos gastronomía, vendemos la experiencia Gourmand”, dicen, y parte de esa experiencia es el servicio a la mesa, que se atienda bien al cliente, con una sonrisa, en un ambiente acogedor. Quieren que la gente salga a disfrutar de la gastronomía de la ciudad y consideran que trabajar con la entrega a domicilio atenta contra eso. 

Después de viajar y comer en muchísimos lugares diferentes, la pareja llegó a la conclusión de que los mejores restaurantes son aquellos con cartas cortas que hacen las preparaciones realmente desde cero, por lo tanto, decidieron seguir ese camino más allá de que muchos clientes les piden que sumen almuerzo a su propuesta. “Cuando nos piden eso les decimos que realmente no es con nosotros. Nosotros nos concentramos en hacer nuestras cosas realmente bien”, dice Grégoire.  

Un nuevo salto. Hace menos de un año, en agosto de 2023, la pareja se encontraba haciendo eso que tanto disfruta, probando un restaurante esta vez en Ciudad de México, cuando recibió una llamada que cambió su destino. Era la inmobiliaria para informarles que en los próximos meses era probable que se comenzara a construir un edificio donde funcionaba Café Gourmand. Lo tomaron como una señal y apenas volvieron a Uruguay comenzaron la búsqueda de un nuevo local. “No queríamos estar a último momento buscando y tener que mudarnos a un espacio que no nos gustara”, explica Erica. 

Querían que tuviera mucha luz natural y soñaban con tener una terraza a la calle, porque están convencidos de que eso da vida a la ciudad, la hace más atractiva; es algo que está presente en ciudades como Buenos Aires y París pero falta en Montevideo, por cuestiones vinculadas a normativas y costos. 

Lo que buscaban lo encontraron a solo tres cuadras del primer local y sobre la misma calle, en Constituyente entre Juan D. Jackson y Juan Manuel Blanes. Era un gran galpón que reformaron con la ayuda de un cliente y diseñador arquitectónico, Fabricio Devoto Guzzini.
“Sorprendimos a todos por el tamaño, la terminación del local, los detalles. Los colegas gastronómicos que vienen, que saben todo lo que hay atrás, no lo pueden creer. Estábamos medio escondidos antes y fue un tremendo paso venir acá”, cuenta Grégoire orgulloso del cambio, que, además, les permite tener su tan ansiada terraza a la calle, sin costos asociados ya que forma parte del retiro. 

La locación no fue lo único que cambió desde la inauguración en febrero. Los horarios se extendieron, ya que antes cerraban a las 16 y ahora atienden hasta las 20 horas, y sumaron un día más, de miércoles a domingo. Esto significa que además de poder “brunchear” hasta las cuatro de la tarde se agregó la posibilidad de merendar hasta la nochecita. 

Frescos, hasta agotar. La respuesta fue mayor a la esperada. “Se triplicó la frecuentación de un día para el otro”, asegura Grégoire, aunque no sabe a qué atribuirlo, si a la fuerza de la comunidad de Gourmand en las redes o al mayor espacio y visibilidad del local. “Nos asombró mucho cómo empezó muy fuerte acá desde que abrimos y la cantidad de producción extra que tuvimos que hacer solo para la gente del fin de semana. Vienen como 400 personas por día”. Grégoire sumó horas a su esquema de producción de mercadería y está­ capacitando a un sous chef para que lo ayude a hacer frente al aumento en la demanda. 

Su trabajo comienza a las 2.30 de la madrugada los fines de semana y a las 3.30 entre semana para poder cubrir la demanda del local, por lo que ni se plantean ofrecer sus productos en otros lugares.   

“Gourmand es un restaurante que ofrece un buen café, no somos un coffeeshop, ni una cafetería de especialidad”, en esto coinciden categóricamente tanto Erica como Grégorie. La confusión parece venir del hecho de que dan mucha importancia al café y que desde hace seis años lo tuestan ellos mismos para cuidar la calidad. Hoy su café es importado directamente de la finca La María, en Nariño, Colombia, sin intermediarios. Además de utilizarlos en todas las preparaciones, venden el grano entero o molido en el local.  “A la hora del té los uruguayos toman más café”, se ríe el matrimonio, que de todas formas desde el inicio trabaja con té Sinfonía de Mónica Devoto. 

El plato estrella sigue siendo los huevos benedict­, dos huevos poché con panceta, palta, tomate y salsa holandesa sobre pan de masa madre. Estos están incluidos en el brunch, pero hay quienes los piden solos. También implementaron el caviar brunch que es la opción de suplementar el brunch con el caviar uruguayo Black River y aseguran que a los clientes les encanta. “Es una locura, en otros países es un producto intocable y acá tenemos un producto extraordinario que Uruguay debería promocionar”, aseguran.

Los croissan’wiches (sándwiches de croissant­) de jamón serrano, queso brie o gravlax­ de salmón también están entre los más elegidos. Hay clásicos laminados dulces como el pain au chocolate y el croissant de almendras. Entre los dulces, la carrot cake tiene mucha salida así como el cinnamon roll y la crème brûlée, postres que están incluidos en la degustación de minipostres con café, especial para aquellos a los que les gusta probar de todo. El nuevo local llegó con un clásico que se agrega a las opciones dulces: el brownie­ de chocolate. 

“En la merienda se puede tomar un café y probar una degustación de postres en un ambiente superlindo, pero también se puede tomar una copita de espumante o una mimosa”, señala Erica. “Hay pocos lugares que ofrecen huevo frito en la merienda, nosotros lo hacemos y sale un montón acompañado de un sándwich caliente o croissan’wich”, cuenta.

“Lo que hacemos lo podés encontrar en cualquier lado en Francia pero en muy pocos lugares lo hacen artesanalmente como nosotros, hay muchos productos industriales. Mucha gente me dice que no les gusta el macarrón y yo los invito a probar los nuestros, que son distintos porque en Francia son todos sacados de una máquina. Y al probarlos quedan asombrados”, concluye. 

Constituyente 2026. De miércoles a domingo de 8.30 a 20 h. Desayuno y brunch hasta las 16 h, después merienda. Precio promedio por persona: 650 pesos. Sin reserva.