Cocinar especialmente para las madres en su día

Figuras de la televisión que saben (o intentan) cocinar comparten una receta pensada para homenajearlas a ellas

Es tradición que el domingo en que se celebra el Día de la Madre, las familias se reúnan para compartir una comida que, seguramente, tenga que ver con ella, y que transmite mucho más que sabores. Un plato puede contener mucha información. ¿Qué aprenden los hijos de sus madres? ¿Qué experiencias comparten que nunca olvidarán? ¿Cómo podemos rendirles homenaje? Preparando su plato favorito es una buena forma de hacerlo. Aquí, cinco reconocidas figuras de la televisión que participaron o participan en Masterchef Celebrity pasan esa receta especial.

Eunice Castro en espacio de cocina Rosana Ledo. Foto: Lucía Durán

Eunice Castro en espacio de cocina Rosana Ledo. Foto: Lucía Durán

Eunice Castro. “El 18 de abril hubiera cumplido 83 años. El recuerdo que tengo de ella es que era una mujer que iba para adelante, muy frágil pero a la vez muy fuerte, luchadora, decidida”, dice Eunice Castro sobre su mamá, Glasy Casaravilla, que falleció en 2015. “Creo que no hay un día que no me acuerde algo de mi mamá, es increíble, es algo mágico”.

“Quise homenajearla con cosas que ella hacía. Elegí un recuerdo dulce y uno salado”. Eunice preparó pan de orégano, membrillo e higos en almíbar. “De chica pasaba los veranos en Rivera, de donde era mi madre, y ahí me enamoré de los dulces. Siempre nos los traíamos para Montevideo”. 

Su mamá era obstetra y trabajaba mucho. Con el padre de Eunice se repartían responsabilidades en la cocina, pero siempre intentaban comer en familia. “Guisos de lentejas, porotos, asado, pastas, se cocinaba de todo. A mamá le gustaba más lo dulce, probaba hacer postres, hacía cremas y para los cumpleaños una torta de café. Los dulces en conserva y las mermeladas eran su especialidad”.  

Eunice tiene clarísimo que comer es uno de los placeres de la vida. “Disfruto salir a comer, comer en familia, con amigos, me gusta la buena comida, gustosa y sazonada. Con el concurso descubrí que quería conocer y probar cosas nuevas, me saltó el gusto por lo gourmet”, se ríe. “Entre semana, si estoy en casa, hago algo dulce, de noche preparo algún risotto o pastel y si no, cocino los fines de semana, que tengo más tiempo”.

Eunice describe a su madre como intuitiva, inteligente, incansable, generosa, a quien hoy recuerda con recetas cercanas a su corazón. 

Pancitos de orégano 

Ingredientes:
1 kg de harina 
15 g de orégano 
50 g de levadura fresca o 15 g de levadura seca 
Agua tibia 
70 g de manteca 
20 g de sal 
Aceite de oliva 

Preparación
En un recipiente agregar la harina y demás ingredientes. Amasar hasta obtener una masa lisa y suave. Dejar leudar por 45 minutos. 
Cortar la masa del tamaño deseado, formar bollos y dejar reposar.
Dar la forma definitiva y colocarlos en asadera previamente enmantecada.
Dejar fermentar hasta que alcancen el doble de su volumen.
Hornear a 200 °C de 15 a 20 minutos según su tamaño.

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Martín Kesman.  “Me fui a vivir solo con 21 años y a mamá le pedía muchas recetas simples y poco costosas”, recuerda el periodista y relator deportivo Martín Kesman sobre los consejos que le daba Mónica Extrakt. “Creo que la verdadera amistad que tiene que haber entre los hijos y los padres con mi madre empezó cuando me independicé. Ella y mi abuela me formaron en el área culinaria y es algo que hoy disfruto mucho. Nosotros somos judíos y en las fiestas con mi mamá y mi abuela diseñamos juntos los menús”.

Martín Kesman explica que más que preparar cada plato lo que hacen es armar una mesa pensando en cada uno de los elementos que la componen y cómo se ensamblan entre sí.  

“Como se come en la casa de mi madre, ya sea que cocine ella o la abuela Sarita, no se come en ningún lado”, dice el periodista y recuerda el gefilte fish (pescado molido con verduras y condimentos que se suele cocinar horneado o hervido) acompañado de hrein (salsa de rábano picante y remolacha), un plato típico de la tradición judía. “Cada quien piensa que el de su familia es el mejor”, sentencia. 

Desde que se fue a vivir solo le fascina la cocina, así que en su casa siempre se encarga él de la comida. “Todos los días llamo a mi esposa a ver qué quiere comer”. En las reuniones familiares le asignan la picada. Le gusta aprender sobre los diferentes productos y sabores. Hace nueve años que no consume azúcar y siete que no come harina. “Es como si fuera diabético y celíaco pero sin serlo”. Asegura que su elección lo mantiene más saludable, mejor alimentado y menos cansado. Los postres que disfruta son básicamente sorbetes naturales hechos a base de fruta. Pero desde su pasaje por Masterchef Celebrity se está animando a incursionar más en este rubro, endulzando, por ejemplo, con agave. 

Para homenajear a su madre haría una picada variada con entraña, asado y alguna pulpa a la parrilla acompañada de verduras asadas y ensalada. En la picada incluiría, entre otros, provolone, chorizo, guacamole, hummus y baba ganush

Hummus tradicional

Ingredientes:
400 g de garbanzo 
1 cucharada de tahine (pasta de sésamo) 
2 dientes de ajo 
½ limón exprimido sin semillas
Sal
Pimienta 
Comino
Aceite de oliva  
Pimentón

Preparación
Mixear todos los ingredientes. 
Consejo: no escatimar con el aceite de oliva.

Baba ganoush (puro de berenjena)

Ingredientes:
Berenjenas asadas bien trituradas 
Limón 
Sal 
Pimienta 
Tahine (muy poco)
Aceite de oliva

Preparación
Mixear todos los ingredientes. 

Foto: Lucía Durán

Foto: Lucía Durán

Sara Perrone. “La base de un guisado sirve para muchas recetas”, le repetía a Sara Perrone su madre, Sara Gaudin, al tiempo que la incentivaba a cocinar, a leer recetas y a descubrir nuevos sabores. A pesar de que en su casa el que cocinaba más era su papá, Sara recuerda las largas jornadas de dulce de leche casero que hacía su madre en la época que vivían en el campo en Paysandú, y cómo las disfrutaba. 

Hoy Sara cocina de todo y mucho. Prepara la comida diaria y algunas veces platos especiales, ya que le gusta brindar cariño a su familia a través de la comida. Lo que más disfruta son los guisados que le salen bien y rápido, tal vez gracias al consejo que tanto le repitió su madre. También disfruta hacer panes y galletitas. 

“Intento que el momento de comer sea una instancia para compartir en familia, ponemos la mesa, comemos juntos”, cuenta. “Soy muy ‘reunionera’ y festejadora de lo que venga y de lo que se pueda. Eso lo heredé de mis padres y mis hermanos también. Para mamá cualquier motivo era bueno para reunirse, le encantaba invitar gente. Tuvimos una casa de puertas abiertas y eso nos marcó a mis hermanos y a mí. A los tres nos gusta agasajar”. 

Su madre siempre empujó a sus hijos a que aprendieran cosas, a que se arriesgaran y aceptaran nuevos desafíos. Tal vez eso llevó a Sara a participar en el concurso Masterchef Celebrity, porque más allá de su gusto por la cocina, hay una gran diferencia entre cocinar en casa o entre amigos y hacerlo en televisión, frente a jueces y con pruebas que buscan sacar de la zona de confort. “Lo viví como una experiencia espectacular, me ayudó a perfeccionar muchas cosas, a buscar más precisión, creo que me hizo mejorar”. 

“Siempre sentí el respaldo de mi madre y eso es algo que trato de transmitirles a mis hijos”, asegura. El budín diplomático, un budín de dulce de leche que aprendió en casa de su abuela es el plato que Sara le prepararía a su mamá para homenajearla en su día porque era el postre que más le gustaba.

Budín diplomático

Ingredientes:  
1 Kg de dulce de leche 
6 huevos 
2 yemas 
Vainilla 
½ taza de leche 

Preparación: Mezclar todo en un bowl y verter dentro de una budinera acaramelada. 
Cocinar a baño María en horno a 200 ºC.  
Consejo: se puede hacer a baño María pero también se puede poner 14 minutos en microondas a potencia media. Con las dos claras que sobran se prepara un merengue italiano para decorar.

Foto: Adrián Echeverriaga

Foto: Adrián Echeverriaga

Fito Galli. “Por mí, puedo comer empanadas todos los días. Cuando quiero un mimo es eso lo que le pido a mi mamá”, confiesa el comunicador, actor y humorista Marcelo Fito Galli, que vive con su madre, Ana María Gualco, de 90 años. Ese menú es el que pide cuando tiene un mal día, es uno de sus preferidos, el relleno puede ser carne, atún o incluso jamón y queso, “si son caseras”, aclara. “Las de carne que sean con aceitunas y no pasas”, explica Galli, que dice ser muy sencillo a la hora de comer. “De chico deliraba con las milanesas de mamá. Es que no hay como las milanesas de mamá. Dame milanesa con arroz y soy el hombre más feliz de la Tierra”. 

Como buenos descendientes de italianos, los domingos los Galli comían pasta con tuco. De su infancia recuerda algunos platos como las torta fritas y la tarta de arvejas de su madre. Prefiere quedarse en casa y comer algo en familia que comer afuera. Si tiene que comprar comida hecha, pide a domicilio de algún lugar de su confianza. Con su madre comparten el gusto por pedir delivery de pizza de un bar cercano. 

Pero la realidad es que prefiere comer comida casera, y el ámbito de la cocina es uno que siempre miró de afuera, por lo que su actual participación en Masterchef Celebrity 2023 es todo un desafío. 

Su hiperactividad siempre ha atentado contra sus dotes culinarios. Es una persona muy ansiosa y energética y le cuesta brindar a la cocina la concentración que esta merece. Desde adolescente, su rutina diaria de trabajo lo mantiene yendo de un lado a otro y lejos de su casa la mayor parte del día, recalando allí solo para dormir. Esa realidad no le permite encontrar tiempo para cocinar, por eso el certamen ha sido una oportunidad para que se reencuentre con el arte culinario. 

Se podría decir que Galli es el antiuruguayo porque no le gusta ni la mostaza de La Pasiva ni el dulce de leche. De chico, cuando se enfermaba, sus padres le regalaban una caja de terrones de azúcar, que era lo que más disfrutaba. Hoy ya no consume terrones de azúcar pero disfruta el mantecol, sea industrial o casero, y los discos de merengue. De hecho, uno de los tres cajones que tiene debajo de su cama se encuentra repleto de golosinas por si despierta hambriento en medio de la noche. A pesar de estos atracones nocturnos asegura que le gusta lo salado más que lo dulce. 

Este domingo, como cada Día de la Madre, le llevará a Ana María el desayuno a la cama, acompañado de una flor y después la llevará a misa, como todos los domingos.   

La bandeja de desayuno en esta oportunidad incluirá garrapiñada, la receta que eligió para homenajearla. Es la primera que aprendió a hacer de niño, un clásico en su hogar y uno de sus caballitos de batalla. Sus padres se la enseñaron como estrategia para mantenerlo entretenido y tranquilo por un largo rato, algo que les resultaba difícil. 

Durante la preparación de esta receta el niño Fito aprendió a tener paciencia, a estar atento a los cambios que se generan en el azúcar para encontrar el punto exacto de cocción y, sobre todo, a preparar lo que se convirtió en uno de sus dulces favoritos.

Garrapiñada 

Poner en una olla a fuego bajo la misma cantidad de agua que de maní y azúcar. 
Revolver constantemente y esperar a llegar al punto garrapiñada. Se puede hacer con almendras, nueces, castañas, avellanas u otros frutos secos y se le puede agregar chocolate, cocoa, vainilla e incluso colorante. 
Consejo: el secreto es la paciencia e identificar cuando llegó a su punto exacto. Recomienda añadir colorante celeste para comerla al alentar a los seleccionados uruguayos. 

Foto: Sofía Torres

Foto: Sofía Torres

Danna Liberman. “Absolutamente todo con mi madre es a ojo”, dice la actriz y docente de artes escénicas Danna Liberman. Su abuela Laiche siempre decía: “Ponemos un poquito de esto y un poquito de esto otro” y de esa forma Mariem Mautner fue aprendiendo a cocinar y transmitió ese conocimiento a sus hijos. Tuvo dos grandes ejemplos en sus abuelas, las bisabuelas de Danna, Rosa y Laiche. De la primera aprendió a hacer mermeladas, conservas y pastas caseras, y de la segunda, la que preparaba todo a ojo, aprendió a hornear panes y a cocinar “todo lo que te puedas imaginar con papa”, cuenta Danna.  

“Tengo mil millones de recuerdos con mi mamá en la cocina”, asegura Danna, que de pequeña solía sentarse en la cocina, en un banquito de obra de su mamá, que es arquitecta, y ayudar con tareas como revolver, condimentar o cortar. “Cuando había tuquito me dejaba mojar el pancito y a mis hermanos también, nos encantaba”. 

Hoy Danna cocina todos los días, aunque entre semana busca que sean cosas rápidas para optimizar los tiempos. “Me encanta cocinar y probar cosas nuevas”, cuenta. En ese aspecto es parecida a su madre, que siempre sorprende a su familia con nuevas preparaciones. “Es como una investigadora de la cocina”. Cuando ve alguna receta, Danna no duda en compartirla con ella y cuando prepara un plato nuevo siempre guarda un poco para que lo pruebe su mamá. “Cuando éramos chicos no había tanta variedad de condimentos, ahora hay muchos más, como el curry y la cúrcuma. Nos gusta irlos incorporando y compartir hallazgos. Tenemos un tráfico culinario interesante”, sostiene.

Entre los platos clásicos que Danna destaca del repertorio de Mariem se encuentran la ensalada con arenque, la tarta de hongos y queso brie y el arrollado de frutilla bañado en chocolate, que es su especialidad. 

“¿Te hago un tecito?¿Una sopita?”, eso es lo primero que preguntan en la familia Liberman cuando alguien se siente mal. Asocian ciertas cualidades de la comida a lo curativo y a lo reconfortante. Danna eligió un plato asociado a esa cualidad para compartir con Galería y honrar a su madre en su día: el guisito de arroz con pollo. “Es bien simple y es su comida preferida, por eso lo elegí. Es un plato que lo comés y te alivia, te reconforta”. 

“Mi madre es el ser más increíble y maravilloso del mundo. Creo mucho en que elegimos a nuestros padres antes de venir a la Tierra, estoy segura de que la elegí y elegí tan bien. Lo confirmo en cada etapa de la vida, siempre supo dónde pararse para acompañarme con mucho respeto, amor y tecito”, reflexiona Danna.

El domingo van a ir todos a lo de su madre a comer, estará también su abuela, sus tíos y primos. Un encuentro especial que como de costumbre girará en torno a la comida. Además del guiso, Danna planea llevar una causa limeña con pimientos amarillos que aprendió a hacer en Masterchef

Guisito de arroz con pollo (a ojo)

Ingredientes:
1 cebolla
1/2 morrón
Muslos cortos de pollo
Arroz
Pulpa de tomate
Sal
Orégano
Aceite
Agua

Preparación: 
Rehogar la cebolla y el morrón en un poco de aceite. Cuando la cebolla comienza a transparentar agregar muslos cortos de pollo con la piel hacia abajo para sellarlos y luego darlos vuelta. Agregar pulpa de tomate, sal, orégano y agua. Probar. Tapar los muslos con el líquido y dejar hervir hasta que el pollo esté cocido. 
Agregar el arroz y cocinar tapado para que no pierda líquido. Cuando se cocine estará pronto. 
Consejo: si el tomate está muy ácido agregar una cucharadita chica de azúcar. 

FUENTE: nota.texto7