La boutique de juguetes para adultos Japi Jane abrirá en octubre en Punta Carretas

La marca, de la empresaria estadounidense radicada en Chile Jane Morgan, lucirá como una joyería y estará enfocada en el placer sexual femenino

Mucha agua corrió desde el primer vibrador a vapor utilizado en consultorios médicos para “curar” mujeres “enfermas de histeria” y llevarlas a lo que en ese entonces era “paroxismo histérico” y que hoy llamamos orgasmo. Se puede decir que felizmente para el bienestar general de mujeres y hombres llegamos a 2023 con una visión bastante más saludable y generosa, y celebramos la apertura de boutiques como Japi Jane, que ofrece juguetes para adultos especial aunque no exclusivamente pensados para la anatomía femenina.

La tienda estará ubicada en Punta Carretas y su apertura está programada para octubre. Japi Jane ya tiene varios locales en Chile y su dueña decidió este año comenzar a internacionalizar la marca. “Como Uruguay es pequeño en cuanto a cantidad de habitantes, se trata de un testeo”, señala a Galería su dueña, Jane Morgan, empresaria estadounidense radicada en Chile. “Es un volumen sencillo de abarcar. Estoy encantada con esta ciudad, es muy amable con los extranjeros”. El diseño del local está a cargo de los interioristas chilenos Grisanti & Cussen y su country manager es Paloma Suzarte, chilena radicada en Montevideo.

Japi Jane se deslinda del clásico sex shop y su diseño se parecerá más a una joyería, con juguetes exquisitamente diseñados como bellos objetos que funcionan con tecnología innovadora, apps y audífonos con bluetooth. “El tema hoy no es cómo eliminar la tecnología de nuestras vidas para que mejore la comunicación con la pareja, sino cómo integrarla en nuestra vida sexual”, dice Morgan. Adelanta también que para su instalación en Uruguay está creando, en conjunto con una agencia, una estrategia de marketing con contenidos como talleres y entrevistas a sexólogos e influencers locales.

Pesadez en el abdomen. La historia del vibrador es también la historia de cómo se ha percibido la sexualidad femenina, y revela que la cultura occidental estuvo durante siglos completamente desconectada del sexo femenino. También habla del escaso “decir” de las mujeres, de su poco permiso y poder para nombrar sus sentimientos con palabras. Con Hipócrates, los médicos comenzaron a englobar cualquier síntoma relacionado con la ansiedad o el malestar de una mujer —cualquier cosa sobre las mujeres que los hombres no entendieran— en un diagnóstico llamado “histeria”. “La histeria podría definirse como cualquier cosa que moleste a una mujer o que dificulte vivir con ella”, dice Rachel Maines, autora del libro The Technology of Orgasm: ‘Hysteria’ The Vibrator and Women’s Sexual Satisfaction. “Insomnio, ansiedad, una vaga sensación de pesadez en el abdomen, fantasías sexuales y lubricación vaginal. Siendo ese un síntoma, encontraron muchas mujeres enfermas”, asegura.

<em> El diseño del local está a cargo de los interioristas chilenos Grisanti & Cussen y su country manager es Paloma Suzarte, chilena radicada en Montevideo.</em>

El diseño del local está a cargo de los interioristas chilenos Grisanti & Cussen y su country manager es Paloma Suzarte, chilena radicada en Montevideo.

Luego quedó establecido que estos síntomas procedían del útero, y se usó como un término general para referirse a los genitales femeninos y todo lo que los rodeaba. Hipócrates decretó que el útero podía reubicarse si los médicos masajeaban los genitales de la mujer hasta producirles el “paroxismo histérico”.

Para el uso del vibrador a vapor, “la paciente se acostaba sobre la mesa y había un corte en el medio con una esfera vibrante”, escribe Maines. “Estaba conectado a un mecanismo de activación que corría debajo de la mesa y hacia la habitación contigua, donde estaba la caldera, que había que echarle carbón”, explica. Este procedimiento, que los médicos detestaban por el tiempo que les consumía (delegaban la tarea a enfermeras) se realizó hasta los años 20 del siglo pasado.

Según recuerda Morgan a Galería, luego del primer vibrador a vapor y entrando en la modernidad, el adminículo estimulante fue el quinto electrodoméstico de la historia (antes, la máquina de coser, ventilador, tetera, tostador y luego el vibrador). En esos momentos no tenían una connotación sexual, sino que se promocionaban como un masajeador que colaboraba con la salud femenina en general, incluso como tonificante facial antiedad. Se vendía en las grandes tiendas estadounidenses como Sears, en la sección de mujeres.

<em> Jane Morga, fundadora de Japi Jane.  </em>Jane Morga, fundadora de Japi Jane. 

Con la irrupción del cine, más propiamente con el cine pornográfico de los años 20 y 30, se empezaron a incluir en la pantalla grande estas “maquinitas” y, como dice Morgan, “ya no se pudo esconder ni disfrazar” su uso real con fines sexuales, además de que perdieron legitimidad como dispositivos médicos. Como consecuencia, se dejaron de vender estos aparatos en las grandes tiendas y a la vista de todos, y empezaron a ingresar en el terreno de los sex shops, donde iban principalmente hombres a mirar cine porno y a comprar los juguetes para la sexualidad, pero a escondidas. El diseño de estos aparatos evolucionó hacia motores más pequeños y portátiles.

En 1960, con el movimiento feminista, se destacó la figura de Betty Dodsen y su clásico libro Sex for one, donde hablaba de su experiencia con la masturbación y ponía el foco en el clítoris. La escritora y artista plástica también dibujaba vulvas y clítoris e impartía talleres a mujeres para enseñarles sobre su anatomía. En sus workshops, Dodsen utilizaba un masajeador de espalda, el Hitachi magic wand, que era una barra con un cabezal flexible que vibraba y era adaptable al cuerpo. Dodsen lo utilizaba para enseñar a las mujeres a masturbarse y con ello abrió el campo para que voces femeninas dijeran lo suyo en el terreno de los juguetes sexuales.

En los años 90 hubo otro cambio positivo con el nacimiento de la empresa California Exotics, cuya dueña era Susan Colvin. Fue la primera en hacer juguetes color rosado y morado y no fálicos, pensados para otras cosas además de la penetración vaginal. Por esos años se dio otro mojón en esta historia con un episodio de la serie Sex & the City, en el que Samantha se compra un juguete sexual que es un conejo vibrador, que tiene una parte fálica pero también una extensión “muy importante” —dice Morgan— para estimular el clítoris. El conejo vibrador fue un gran éxito de ventas y marcó un hito en cuanto al tema de ocuparse del placer femenino.

<em> Japi Jane se deslinda del clásico sex shop y su diseño se parecerá más a una joyería, con juguetes exquisitamente diseñados como bellos objetos que funcionan con tecnología innovadora, apps y audífonos con bluetooth.</em>Japi Jane se deslinda del clásico sex shop y su diseño se parecerá más a una joyería, con juguetes exquisitamente diseñados como bellos objetos que funcionan con tecnología innovadora, apps y audífonos con bluetooth.

En 2010 salió publicado el libro 50 sombras de Grey, un hecho cultural que según Morgan también marcó una diferencia en el uso de adminículos sexuales, que daban permiso a las personas de descubrir otros tipos de placer.

Japi Jane empezó vendiendo juguetes de formas y colores variados, enfocados al placer femenino, como los conejos vibradores y los dispositivos que sirven para estimular el clítoris. En 2015, el juguete más vendido ya no era fálico, sino específicamente pensado para ese punto específico de los genitales femeninos. “Es un órgano con tejido eréctil que va por dentro de los labios vaginales. Tenemos un gran aparato que es nuestro clítoris y que todavía se está descubriendo. Recién estamos empezando a tener más conciencia de él”, sostiene Morgan.

Para la empresaria, actualmente sigue existiendo una “brecha orgásmica”. “En este momento las personas que tienen pene y son heterosexuales tienen muchos más orgasmos que las personas con vagina. En un encuentro sexual el hombre tiene orgasmos el 95% de las veces y la mujer el 65% de las veces”, explica.

Aunque Japi Jane pone el foco en el placer femenino, Morgan explicita que “los hombres son bienvenidos a la tienda”. “Hay juguetes para todos los seres humanos y para todos los tipos de genitalidades, pero nos damos cuenta de que todavía hay falta de conocimiento y que además el acceso a ese conocimiento está un poco privilegiado. Desde nuestra propuesta en Japi Jane, es preciso que todas las personas conozcan su anatomía para lograr el placer en un encuentro sexual”, concluye.

Tuppersex

Jane Morgan fue educada en un colegio tradicional católico en San Luis, Missouri, Estados Unidos, pero hoy es la principal exponente de la venta de juguetes sexuales en Chile. Un día, según cuenta, se le ocurrió importar algunos productos desde Alemania para ver qué pasaba.

El éxito fue inmediato y le inspiró a dedicarse seriamente al negocio. En un principio el canal de venta era casa por casa, con encuentros que ella llamaba Tuppersex, y que eran reuniones a las que ella llegaba con su valija de juguetes.

Luego siguió con un e-commerce y fue uno de los primeros sitios de este tipo en Chile, con carro de compra. Posteriormente decidió abrir su primera tienda y luego otra y luego otra. A mediados de 2020 decidió concentrar sus energías en el mercado online. En el primer año de la pandemia las ventas se dispararon y crecieron un 50%. Hoy Japi Jane es una empresa que vende 2 millones de dólares al año, en la que trabajan 34 personas.