• Cotizaciones
    viernes 05 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “Es como la camiseta celeste: no se vende”

    Dueños piden que el Estado se haga cargo de la casa de Gerardo Matos Rodríguez en la Aguada

    La casa en la que pasó sus últimos años Gerardo Matos Rodríguez (“Becho”) estaba en la ruina total cuando el ex futbolista y entrenador Luis Garisto y su esposa Blanca decidieron restaurarla y transformarla en el piano-bar La Casa de Becho. Después debieron cerrar el local. En los años en que Nueva York 1415 estuvo cerrada, tres veces intentaron robar la casa haciendo boquetes.

    Para la restauración, el matrimonio no tuvo colaboración alguna del Estado. El paso de los años hizo que la pareja perdiera familiares y que Garisto —hoy internado— haya sufrido cuatro infartos cerebrales con sus secuelas. Los Garisto ya no están en condiciones de mantener la edificación.

    Los últimos años del pianista y compositor Gerardo Matos Rodríguez, creador del popular tango La Cumparsita, que este año cumple 100 años, los pasó en esta casa, declarada Monumento Histórico Nacional en 1975. El matrimonio desea que la vivienda siga perteneciendo a los uruguayos. Al ver que sucesivas administraciones del Estado no mostraron voluntad de sostenerla, los Garisto buscaron asesoramiento legal para encontrar alguna solución.

    “Durante años estuvimos esperando una respuesta positiva del gobierno”, dijo Blanca Garisto a Búsqueda. “Tuvimos oportunidad de venderla, pero todos los que la querían comprar eran extranjeros y no queríamos eso, porque es la casa de Matos Rodríguez. Ahora está cerrada. Con los problemas de salud de Luis, yo no tengo tiempo de ocuparme”, explicó la mujer de 74 años. Blanca aclaró que la casa es monumento histórico “con sentencia firme del Tribunal de Cuentas de la República”.

    Para William Rey, arquitecto, ex presidente (interino) de la Comisión del Patrimonio y reconocido especialista en el área, La Casa de Becho es un bien que debe ser custodiado por el Estado. Según el jerarca, la Comisión del Patrimonio debería incluir en el próximo presupuesto dinero para intervenir en lo que sea necesario. “La Comisión debería hacer una inspección para ver los problemas gruesos. Los dueños la pueden vender pero los que vengan tienen que respetar una serie de condiciones, no solo la fachada”. Remarcó, además, el valor del inmueble para el patrimonio mundial. “Uruguay tiene cuatro bienes como patrimonio mundial: Colonia y Fray Bentos y dos inmateriales, el candombe y el tango. A Uruguay le han tirado de la oreja por su poco trabajo en materia de tango. Este es justamente un bien fundamental para nosotros. No podemos dejar caer una casa de un personaje nuestro del tango y eso hay que hacerlo pesar”.

    La señora Garisto mantiene frescos los recuerdos de la buena época. “Se pasaban unas noches divinas. Mi marido tiene una colección de partituras de tango y había como 800 expuestas en marcos de colores. Había shows, siempre con artistas uruguayos. Pero vinieron extranjeros, como aquella noche en la que llegó Susana Rinaldi, que andaba en busca del pianista famosísimo César Zagnoli, que murió. Estuvieron tomando algo allí y ella cantó dos tangos, sin que nadie le dijera nada”.

    Blanca dijo que intentó hacer gestiones con el ex ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, pero no llegó a entrevistarse con él. “Me trataron tan mal, vieja como soy. No podía creer que me hubieran hablado así. Nos fueron cerrando puertas, no nos dieron pelota y nos ignoraron. Me decían: ‘Andá a hablar con Pedrito, después con Juancito’. Así nos tuvieron siempre, hasta que pusimos todo en manos de un abogado”, explicó. Durante la administración de Ehrlich se manejó la idea de instalar un museo en la casa, algo que no se concretó.

    Al realizar la restauración, todo lo que se desmontó fue numerado y vuelto a colocar en el mismo lugar. “Hubo que reponer cosas porque la casa estaba deshecha, y fue una restauración para la que no tuvimos reducción de ningún impuesto ni nada. Y nos han tratado como si fuéramos los hijos malos”, sentenció Garisto.

    Cuando Matos volvió de Europa se instaló en esa casa. Al parecer, le gustaba la vida bohemia. Allí vivió hasta su muerte. Según Blanca, las viejas vecinas decían que cuando ellas pasaban, Matos les tiraba piropos subidos de tono para aquella época: ‘Qué lindas piernas, qué cintura tan estrecha’.

    Según Blanca, la casa tiene “presencias extrañas”. “Nos pegamos cada susto bárbaro. Un día estábamos con Pelusa Vera y con el guitarrista Mario Díaz, que trabajaba también en Decalegrón. Íbamos a abrir la casa, no había público todavía, y pasó una luz entre nosotros, flotando en el aire, que prácticamente explotó por el ruido que hizo contra el aparato de aire acondicionado: quedamos pasmados. Después había gente que brindaba arriba y decía: ‘Si está presente el dueño, el espíritu de esta casa, que se presente’, y le voló el vaso a una mujer, una historiadora, que bajó llorando. Mis perros no caminaban por el entrepiso: subían la escalera, miraban y bajaban”.

    “Es una casa que yo amo con toda mi alma”, remarcó la propietaria. “Pero estamos muy viejos para mantenerla. Mi marido hace 12 años tuvo el primer infarto al cerebro”. Hoy Garisto ha tenido su cuarto infarto cerebral, está en silla de ruedas y habla con dificultad. Hubo un interesado que llegó desde Buenos Aires, dueño de varios caballos de carrera, y dijo que quería comprar la casa. Pero Garisto fue rotundo y contestó: “Esto es como la camiseta celeste: no se vende”.

    En su muro de Facebook, la compositora y cantante Estela Magnone, directora del Museo de Agadu, llamó la atención sobre el abandono de esta finca histórica: “Aviso para las autoridades que empiezan a festejar los 100 años de La Cumparsita: la casa de Matos Rodríguez de la calle Nueva York 1415 está cerrada. Sus dueños, el Sr. Luis Garisto y Sra., que la habían restaurado, no pudieron mantenerla. Y no lograron que el Ministerio de Cultura o la Intendencia de Montevideo se hiciera cargo de ella. El que tenga oídos para oír, que oiga”, remató.