El hecho de que Uruguay tenga una cantidad de reclusos importante en comparación con su población no se debe a que las personas que caen en prisión pasen muchos años tras las rejas.
El hecho de que Uruguay tenga una cantidad de reclusos importante en comparación con su población no se debe a que las personas que caen en prisión pasen muchos años tras las rejas.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTenemos una “tasa de recambio alta”, explicó a Búsqueda el director del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Gustavo Belarra. El año pasado ingresaron 2.159 nuevos reclusos en las cárceles del área metropolitana; sin embargo, el global de la población penitenciaria cayó de 9.902 en enero de 2013 a 9.864 en el mismo mes del 2014.
Ese recambio se explica por el cumplimiento de la condena y porque los presos pueden solicitar la libertad anticipada después de cumplir la mitad de la pena. Por decisión de las autoridades del Ministerio del Interior el mecanismo para presentar esos pedidos “se aceitó” y se puso al día, informó el director del INR.
Los presos que quieren obtener la libertad anticipada tienen que haber cumplido al menos la mitad de la pena y tener un informe favorable del Instituto Nacional de Criminología. Según Belarra, el año pasado 1.700 reclusos solicitaron ese beneficio, pero en más del 50% de los casos el informe fue negativo y, como consecuencia, el pedido rechazado.
Desde hace pocas semanas existe otro mecanismo para dar libertades anticipadas. La Suprema Corte de Justicia creó la figura del juez de ejecución, que se encarga de velar por el estado de las causas penales y los derechos humanos de los reclusos, entre otras competencias. A semanas de asumir ese cargo, el magistrado Martín Gesto ya había recomendado a la Corte —que es la que toma la decisión final— la libertad de decenas de presos que cumplieron dos tercios de la pena y tienen buen comportamiento.