• Cotizaciones
    viernes 13 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “Tener humor es reconocer la propia tragedia”

    Diego Capusotto presentó su última película en Montevideo

    Diego Alberto Capusotto nació en la provincia de Buenos Aires hace 50 años y ha explorado el humor televisivo en programas de gran calidad, como “Cha Cha Cha” y “Todo por dos pesos”, junto a Alfredo Casero y Fabio Alberti, para luego conducir su propio programa, “Peter Capusotto y sus videos”, coguionado junto a su amigo Pedro Saborido.

    Hincha de Racing, en la adolescencia quiso ser jugador de fútbol, una ilusión que luego abandonó, y después de los 20 quiso estudiar actuación, cosa que sí hizo.

    En 2010 realizó su primera película, “Pájaros volando”, y acaba de venir a Montevideo a presentar la segunda, “Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones” (ver recuadro). El siguiente es un resumen del diálogo que Búsqueda mantuvo con él.

    —Su programa “Peter Capusotto y sus videos” tiene bastante espacio para el rock. ¿Qué bandas o artistas uruguayos le gustan?

    —Yo celebro la música y el hecho de que haya bandas. Celebro que haya músicos y no que haya traficantes de droga (sonríe). O de armas, que son peores todavía. Me parecen más nefastos que los músicos. Un tipo que me impresionaba mucho como instrumentista era Gonzalo Farrugia, a quien vi cuando tenía 15 años haciendo la presentación del primer disco de Crucis en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Antes tocaba en una banda que se llamaba Psiglo y me acuerdo de tener un disco de Opa en mi casa, que era de mi hermano, donde estaban los Fattoruso,“ Días de Blues”, un álbum de una gran banda. Siempre hubo mucha movida de rock, tanto acá como allá.

    —¿Cómo es su vida cotidiana para lidiar con la música, con el humor y con sus responsabilidades familiares?

    —Todo eso entra en el gran combo. A veces hacer el humor o el programa con Pedro es un disparador o un cierto estado de fuga de algunas cosas que no son precisamente mis hijas o mi mujer sino cosas que me duelen más y que tienen que ver con la realidad. Es una manera de escaparse sanamente y de encontrar sitios más valorables juntándome con gente con la que me interesa compartir una idea, lo cual también es movilizador para mí. Uno lidia con esas cosas que le duelen y cada tanto se va para otros sitios que quizás sean menos vulgares que la propia realidad.

    —¿Qué lo afecta a usted de la realidad? ¿Lo que ve en las noticias o lo que escucha a su alrededor?

    —Lo que te cuentan los otros, ciertas estructuras y ciertos sectores que me parece que no hacen bien. Y uno, a partir de lo que hace, toma una distancia, se burla y lo combate a su manera.

    —La realidad argentina da bastantes motivos para preocuparse...

    —Sí, pero lo mío es ya es un motivo de preocupación cósmica. Me preocupa el ser humano... La realidad argentina también está dibujada como una especie de ficción o de novela que sabés cómo termina, e incluso algunas secuencias son interesantes para debatir o profundizar, en tanto que otras son un mamarracho que ni vale la pena mencionar. Hay escenas donde uno ya conoce la intencionalidad, porque son muy berretas. Son cosas de las que no me ocupo y que me parecen una pérdida de tiempo. Uno debe escapar y poner una mínima atención en esos lugares. Aunque existen zonas que son más complejas: son como cósmicas o universales.

    —¿Y que hacen a la conservación del ser humano?

    —Sí, al ser humano frente a la inmensidad. Todo el mundo se preocupa por su propia circunstancia, por su propio ser, por su propia construcción y también por quién lo ataca. La vida no deja de ser una especie de jungla donde todos nos comemos. Y tenemos también nuestros momentos felices.

    —En esa jungla que describe, ¿qué rol ocupa esta película?

    —Probablemente el de señalar que hay una jungla. También posee un costado más juguetón. Porque los momentos de fuga que uno tiene, esos que son de suma alegría, son aquellos en los que no hay una definición sobre nada, sino un estar alegre porque sí. Y la película tiene mucho de eso.

    —Por otro lado, ¿hay algún artista uruguayo con quien le gustaría trabajar en cine o en televisión?

    —Me hubiese encantado trabajar con Almada y con Espalter. Esos tipos me sientan mucho. Claro que me hubiese encantado compartir un whisky con Onetti, ¿no? Al pie de la cama.

    —Sí, además quienes lo conocieron comentan que sabía tener humor en sus conversaciones.

    —Sí, bueno, porque tener humor es reconocer la propia tragedia. Entre los uruguayos me hubiese gustado estar cerca del tipo y compartir una reunión, ni siquiera una charla. Uno no tiene por qué charlar, sino que a veces solo tiene que escuchar.

    —En la avant-première de su película tres señoras salieron hablando acerca de si el filme hacía una “apología de la droga”. ¿Qué opina usted de esto?

    —¿Esta película? Naaa, yo estoy grande para hacer una apología de la droga: me parecería estúpido. No: hacer la apología es otra cosa. Si relatamos la realidad, en ella hay droga, pero a mí no se me ocurriría decirles a los chicos “dróguense”. Lo que sí me parecería interesante es que un tipo experto en drogas comentara qué cantidad de drogas hay, cómo se pueden consumir si alguno quiere, qué dosis tendría que tomar para no matarse, es decir eso que no se hace nunca en televisión porque se piensa que es apología de la droga. En la televisión preferiría no escuchar a un idiota que demonizara vulgarmente la droga, sino a un tipo como Antonio Escohotado (investigador madrileño) que conoce del asunto y puede decir qué conviene tomar y qué no, cuánto tomar y cuánto no. Porque la decisión de consumirla o no es privativa de las personas adultas. Contra eso no se puede ni tampoco se debe ir.

    —¿Usted considera que el consumo de droga puede estimular la creatividad?

    —Sí, pero si vos tenés ganas de crear. Sirve para expandirte o te puede poner más idiota de lo que sos. Hay gente que por más que se drogue sigue siendo idiota: no hay manera. Es idiota porque quiere probar si es menos idiota y va aumentando la dosis. Y todo inconscientemente, lo cual es peor.

    —¿Por qué cree que su trabajo en televisión es seguido por una gran cantidad de adolescentes?

    —Puede haber un pibe que dice “porque es re-zarpado”, y no sabés lo que significa esto para él. O a lo mejor piensa “este que podría ser mi papá es un zarpado”. O quizá en lo que hacemos el pibe encuentra algo propio que incorpora y que le parece interesante desde un lugar genuino. “Qué bueno que haya alguien que me esté diciendo esto”, debe pensar. Tal vez exista una relación entre lo que nosotros y él pensamos y en dos mundos opuestos: el del adulto, con cosas ya hechas y cosas para seguir haciendo, y el del pibe, que recién está mirando el mundo y se lo quiere comer porque es inmortal.

    // Leer el objeto desde localStorage