N° 1897 - 15 al 21 de Diciembre de 2016
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCuando no hay libertad y sí hay monopolio (como es el caso de la venta de combustibles), todo se complica.
Se complica abrir un nuevo negocio, porque ese “derecho humano” de ganarte la vida trabajando en lo que te gusta, está limitado. Se complica ofrecerles a los clientes mejores productos, porque solo se vende el combustible que vende Ancap. Se complica el fijar los precios de ese producto, ya que no es una decisión libre entre miles de compradores y cientos de comerciantes, sino una decisión que se toma entre cuatro paredes. Se complica innovar e incorporar tecnología, ya que entre el gobierno y sindicatos prohíben incorporar surtidores de autoservicio. Y se complica a la hora de contratar o despedir personal. Todas estas complicaciones ¿para qué?
Ayer miércoles el diario “El País” recoge declaraciones del presidente de Unvenu, Daniel Añón, quien sostiene “que puede haber 4.000 empleos (de pisteros) en riesgo y que si bien no es lo que quieren, algunas empresas grandes (que verían reducidas sus bonificaciones de manera significativa) podrían tener que recurrir a implantar el sistema de autoservicio, similar al que existe en Estados Unidos y países europeos”.
En Paraguay hay casi veinte “sellos” o “emblemas” de estaciones de servicios administradas por empresas privadas que gestionan más de una a la vez, incluso de diferentes distribuidores. Es el caso de Grupo Bahía, que administra 27 estaciones, la mayoría del emblema Barcos & Rodados, pero también tienen de Petropar (la empresa estatal) y una Esso. Y tienen una visión bien diferente sobre el rol del “playero”.
Son conscientes de que la tarea de “despachar combustible” no agrega valor. Como no lo agrega el cajero del banco cuando es sustituido por un cajero automático o una telefonista por una App en el celular.
“Nosotros vendemos un producto ‘commodity’ (el combustible) y si queremos atraer más clientes, no será tanto por el producto, sino por el ‘servicio’. Y para entregar un servicio de calidad, necesitamos gente de calidad. Por eso venimos a buscarlos a esta Feria de Empleo organizada por la Universidad Americana”, nos comenta el coordinador de Recursos Humanos de Grupo Bahía.
El puesto que buscan cubrir es el de “vendedor” (no le llaman “pistero” ni “playero”), tanto para vender en la pista como en la tienda (minimarket). Para eso tienen un proceso de selección, donde buscan ciertas “cualidades” en el candidato, como ser el trato, amabilidad, vocación de servicio o disciplina. Los capacitan en forma constante. Tienen manuales y procesos de atención. También un sistema de comisiones, que les permiten ganar más dinero que el que ganarían en un trabajo de oficina. Y un “plan de carrera” que les permite a esos estudiantes compatibilizar estudio y trabajo y acceder a mejores posiciones en el futuro cercano.
Tiene razón Añón cuando dice que los puestos de pisteros van a desaparecer. De hecho, ya hace años que deberían haber desaparecido. Pero los puestos que tienen que “aparecer” son los que tiene el Grupo Bahía. Lamentablemente, no parece que ni el gobierno ni los sindicatos ni los empresarios estén trabajando en esta dirección.
Seguiremos teniendo, entonces, combustibles caros y servicios de mediana calidad.