Por cielo, por tierra y por agua. No le faltó ningún medio de transporte la última semana al presidente José Mujica en procura de encontrar la mejor forma para enfrentar el pedido de procesamiento por “abuso de funciones” de su ex ministro de Economía, Fernando Lorenzo, y del presidente del Banco República, Fernando Calloia.
El miércoles 18 en helicóptero a Colonia y en bote hacia un monte cercano a Anchorena y el sábado 22 en auto hasta Malvín con él como visitante y con el ex presidente Tabaré Vázquez primero y el vicepresidente Danilo Astori después como locatarios. Así de agitados fueron los últimos días para Mujica como consecuencia del “caso Pluna”.
Con ese temporal a cuestas, Mujica aceptó el lunes 23 de tarde contestar algunas preguntas de Búsqueda sobre el tema y dijo ser “el responsable de la línea general” que se siguió en la salida de la compañía aérea de bandera uruguaya y que culminó con las solicitudes de procesamiento.
“Tengo responsabilidad en el fracaso de esta línea de acción que mencioné, porque yo les pedí esto a los ministros”, afirmó.
Agregó que por más que “no hay dolo ni corrupción”, la oposición “seguramente” utilizará el caso en la próxima campaña electoral.
“Sin duda esto es un golpe duro para el gobierno. Lorenzo y Calloia son dos personas muy competentes, aunque no sean perfectos”, evaluó el presidente.
—¿Usted estuvo siempre al tanto de todo lo que se hizo con Pluna?
—De lo primero que me enteré fue de la situación dramática por la que atravesaba la empresa, que estaba conformada por dos capítulos. Primero, la falta de liquidez, que no tenía plata para seguir operando y se caía, y por otro lado la amenaza internacional de la incautación de aviones por juicios millonarios. Les planteé a los involucrados que trataran de buscar una solución o una salida al problema. Salieron a todo trapo e hicieron lo que pudieron.
—¿Pero lo mantuvieron informado de cada paso?
—Sí, de lo grande sí. Estuve enterado de la globalidad de la fórmula que se presentó. Me enteré de la propuesta del abogado (Ricardo) Olivera y me pareció que era razonable.
—¿Conocía a Olivera?
—No, no lo conocía. No lo vi nunca en mi vida ni sé quién es. Pero si me hablan de un grado 5 de Derecho Comercial, ¿que querés que haga? Tengo que confiar. Con el diario del lunes se puede decir que fue un error y lo fue. Hubiera querido que se discutiera mucho más con él que lo que se discutió en ese momento.
—Recién dijo que sabía “lo grande” sobre la resolución del “caso Pluna”. Como presidente, ¿se hace responsable de las decisiones que el fiscal consideró que son un delito?
—Soy el responsable de la línea general, sin duda. Me hago cargo de haber dado los lineamientos generales. No estaba al tanto de los detalles finos de la instrumentación, como la forma en la que se otorgó el aval. Es probable que en su momento haya habido otras propuestas de salida al problema de Pluna que luego no prosperaron. Es así que se puede explicar la renuncia en ese momento de Pablo Ferrer como director de Secretaría del Ministerio de Transporte. Era el delegado de Transporte para buscar una solución para Pluna y renunció por discrepar.
—¿A qué “alternativas” se refiere?
—Él planteaba otras alternativas que no prosperaron. No sé cuáles eran pero no prosperaron.
—¿Cómo evalúa el rol del empresario Juan Carlos López Mena en este camino que terminó con el pedido de procesamiento de dos jerarcas importantes de su gobierno?
—Fue el único candidato con interés que estuvo dispuesto a mostrarlo y a actuar. Los demás vinieron a hablar pero ahí se quedaron. ¿Donde están los otros? A la hora de poner la mosca no estuvieron. Conversaron, hablaron, ¿pero dónde la pusieron?
—¿Pero no le parece que ese empresario embretó al gobierno con el aval bancario?
—¡Yo qué sé si embretó o no embretó! Eso no puedo saberlo. Lo que sí sé es que fue el único dispuesto a poner.
—Para eso recurrió a desconocidos, como Hernán Calvo y su empresa Cosmo, que lograron obtener en tiempo récord un aval que ahora está en el ojo de la tormenta. ¿Por qué le parece que se lo dieron tan rápido?
—Hubo mucha ansiedad en tratar de resolver el problema, pero hay algo más. En realidad no hubo disputa de eventuales candidatos que hayan querido participar y no hayan podido porque se haya favorecido con el aval solo a uno. ¡Al final no apareció nadie más! Se intentó salvar la salida prevista, pero me da la impresión de que a López Mena no le gustaba mucho el precio.
—“Metimos la pata pero no la mano en la lata”, dijo en estos días Tabaré Vázquez...
—...es claro que la cosa salió mal. Hubo un camino jurídico planteado desde el inicio que estuvo viciado de ilegalidad, porque si no la Suprema Corte no hubiera adoptado el fallo que tomó. Y hubo errores importantes en la instrumentación de los detalles. También quedó claro que la cuestión aérea no es asunto sencillo.
—¿No era más sencillo cerrar y pagar despidos?
—Todos los pasos que se dieron pasaban por disminuir las pérdidas en todo lo posible, resolver el tema de la conectividad, que en aquel momento parecía terrible, aunque por suerte hoy tenemos un panorama bien diferente y luego bregar por conservar la mayor cantidad de puestos de trabajo.
—Pero parece claro que casi nada de eso se cumplió...
—Vuelvo a repetir que tengo responsabilidad en el fracaso de esta línea de acción que mencioné, porque yo les pedí esto a los ministros.
—Es la primera vez, al menos desde 1985, que un ministro en funciones enfrenta un pedido de procesamiento por parte de un fiscal. ¿Cuánto puede afectar electoralmente esto al Frente Amplio?
—No tengo la bola de cristal, pero seguramente esto será utilizado electoralmente. ¿Qué tiene como descuento? Que está claro que no hay dolo ni corrupción, como lo dice el fiscal. Es claro que la oposición lo va a usar y hay que ver qué resultados tiene.
—¿Cómo evalúa que esto impacta al gobierno?
—Sin duda esto es un golpe duro para el gobierno. Lorenzo y Calloia son dos personas muy competentes, aunque no sean perfectos.
Política
2013-12-26T00:00:00
2013-12-26T00:00:00