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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHace varios años nuestro país consagró un nuevo paradigma de desarrollo, verdadero giro copernicano sobre nuestro derecho territorial. Y es el desarrollo sostenible o sustentable, que se encuentra establecido en el art. 47 de la Constitución, en la Ley General de Protección al Medio Ambiente y en la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible.
Nuestra normativa, siguiendo los parámetros del Informe Bruntland para la Comisión Mundial para el Medio Ambiente, define a este tipo de desarrollo como “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.
El desarrollo sostenible o sustentable significa pasar de un desarrollo pensado únicamente en términos cuantitativos —basado en un simple crecimiento económico, urbano o aceleración de sus ritmos— a uno de tipo cualitativo, en el cual se entrelazan aspectos económicos, tecnológicos, sociales, culturales y ambientales. Todo ello en sintonía con el entorno, en un renovado marco institucional, democrático y participativo, capaz de aprovechar las oportunidades que supone avanzar simultáneamente en esos ámbitos, sin que la aceleración de uno signifique ir en desmedro de otro.
Es un proceso integral que exige compromisos y responsabilidades a los distintos actores de la sociedad en la aplicación del modelo económico, político, ambiental, cultural y social, así como en los patrones de consumo que determinan su calidad de vida.
Es la nueva visión de desarrollo humano y urbano ambiental, la que algunos han denominado neohumanismo.
En ese espíritu, la Agenda 2030 de las Naciones Unidas estableció un plan de acción mundial, discriminado en 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los cuales conjugan factores ecológicos, económicos y sociales.
El ODS Nº 11 establece que las ciudades deben ser más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles. En efecto, las áreas urbanas desempeñan un papel clave y sientan la base para la consecución de las metas de otros ODS.
Por último, la Nueva Agenda Urbana sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible de Naciones Unidas (Hábitat III), contribuye también a la consecucio´n de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas.
En ese sentido, los Estados se comprometieron a “promover la creacio´n de espacios pu´blicos seguros, inclusivos, accesibles, verdes y de calidad, incluidas calles, aceras y carriles para ciclistas, plazas, paseos mari´timos, jardines y parques, que sean zonas multifuncionales para la interaccio´n social y la inclusio´n, la salud y el bienestar humanos, el intercambio econo´mico y la expresio´n cultural, y el dia´logo entre una amplia diversidad de personas y culturas, y que este´n disen~ados y gestionados de manera tal que garanticen el desarrollo humano, construyan sociedades paci´ficas, inclusivas y participativas, y promuevan la convivencia, la conectividad y la inclusio´n social”.
Pues bien, inicialmente, un desarrollo para que sea sostenible requiere, entre otras cuestiones (a saber: reducción de impactos ambientales al mínimo, disminución de demanda energética, etc., cuyo análisis no abordaremos en esta ocasión), que la localización sea responsable.
¿Qué significa?
En primer lugar, que los proyectos se ubiquen en áreas previamente desarrolladas. Se trata, en buen romance, de evitar la dispersión urbana que causa graves impactos en nuestros recursos naturales, ambientales y consumo humano, dejando, además, zonas abandonadas.
En segundo lugar, implica la reutilización de los edificios existentes.
Y no solo eso, el desarrollo deberá evitar zonas ambientalmente sensibles, únicas o raras (vaya si el área de MVD 360 lo es).
Por último, sin que ello implique un agotamiento de la lista, se deberá utilizar la infraestructura existente.
Ante la gran variedad de terrenos existentes o potencialmente disponibles en diversas zonas de nuestra capital, no se visualiza, sinceramente, la necesidad de crear más ciudad y, mucho menos, sobre el mar.
Mag. Dr. Juan P. Fleitas
PA Green Real Estate (GBCA)