Se anuncia para los próximos días un acuerdo internacional que permitirá a la aerolínea uruguaya finalmente despegar con el ímpetu y el entusiasmo que se merece.
Se anuncia para los próximos días un acuerdo internacional que permitirá a la aerolínea uruguaya finalmente despegar con el ímpetu y el entusiasmo que se merece.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáRecordemos que Alas-U, o Alas Uruguay (ya a esta altura su nombre no interesa tanto, porque está tan consustanciada con el espíritu nacional que debería llamarse “Alas de la Patria Oriental”) arrancó cuando quebró la pobre Pluna, y sus empleados (los de Pluna) a la espera del apoyo estatal, como el que se merecen los bravos luchadores de las nobles causas que quedan injustamente por el camino, ingresaron de inmediato al seguro de paro. Entraron en este seguro sin la menor idea de apartarse de él hasta que se arreglara el trascendental intríngulis de contar con una línea aérea de bandera nacional, hecho que pertenece al más profundo sentimiento de soberanía que inflama el pecho de los buenos orientales. Ahí se pasaron como tres años, cobrando el sueldo sin que se les moviera un pelo, a diferencia de otros uruguayos de a pie, que apenas si les dura seis meses, mientras que a estos valientes gladiadores del aire, como el arreglo “estaba por salir”, les renovaron los seis meses más de seis veces.
Cuando la cosa ya se estaba poniendo peliaguda, y todavía reinaba Pepe I (y último, esperamos), al hombre le dio por inventar el Fondes, le prendió una velita al socialismo y un reflector a Alas U, a la que le “prestó” 15 millones de dólares para que inventara una línea aérea viable y rentable.
Cuando los muchachos leyeron “línea”, ya no vieron nada más, y se tomaron el avión caminando, aunque sin saber si iba a levantar vuelo.
Si así hubiera sido en los hechos, habrían necesitado un Tupolev ruso 144, de esos que llevan tanques de guerra y camiones de 50 toneladas, porque la “tripulación” de los ex Pluna, ahora Alas Uruguay, era como de 300 personas.
Arrancaron con indudable entusiasmo pidiendo precios para arrendar o comprar aviones, y paralelamente, comme il faut, se arrendaron unas regias oficinas con todos los chiches, recepcionistas, secretarias, cafetería, cadetería y flores frescas en la sala de reuniones.
Todo a cargo, claro, de los 15 millones, que al año eran 12, a los dos años 8, y a los tres, 4.3, ya que además de los gastos corrientes habían señado un par de aviones en Nigerian Rent-a-Plane, y ahora se trataba de que las autoridades aeronáuticas uruguayas les dieran los permisos para volar, y las aerolíneas regionales ( que ahora habían tomado lo que había dejado caer Pluna, como Aerolíneas Argentinas, BQB, Amaszonas, Latam, y todas las demás) los dejaran volver a la pista.
El tiempo pasaba, y los muchachos de Alas U decían que las autoridades aeronáuticas eran muy exigentes, y les demoraban los permisos, y que era una exageración que les anduvieran exigiendo que los aviones tuvieran cabinas presurizables, papel higiénico en los baños, y cajas negras por si pasaba algo, cuando ellos estaban seguros que no les iba a pasar nada.
Para demostrar que estaban hablando en serio, hicieron un célebre y sonadísimo vuelo solidario cuando el tornado de Dolores. Gastaron 150.000 dólares en combustible para volar desde Montevideo hasta Santa Bernardina en Durazno, 260 km (porque en Dolores parece que no hay aeropuerto) y llevaron 200 bolsas de alimentos no perecederos, que unos camioneros piola de la zona llevaron después por tierra, para los damnificados del tornado.
El libro Guinness de los récords trabaja desde entonces en la documentación de ese vuelo, el cual podría ingresar en la categoría “Vuelos Bizarros e Inexplicables”, compitiendo con el que realizó el piloto norteamericano Bill Outof Mymind, que voló en un Jumbo 757 desde Miami a Orlando para llevar a su hijita Mildred, de 7 años, a conocer al ratón Mickey. Bill fue inmediatamente despedido de la compañía Sunshine Airlines, al haber llevado a cabo el vuelo sin autorización.
En cambio, los muchachos de Alas Uruguay fueron ovacionados por el pueblo tras esta demostración de solidaridad.
Cuando Alas Uruguay ya empezaba a desfallecer, su mentor y talismán, el Pepe Mujica, se tomó un avión (de otra línea, claro), y se fue a visitar ¿a quién? ¿A su amigo Soros? ¿A su compañero Rockefeller? Para pedirle apoyo para la aerolínea de bandera uruguaya, el Pepe se fue a ver al Evo Morales, que de aviones sabe lo mismo que él, que el payaso Piñón Fijo, o que el Pato Celeste. Y le pidió que la aerolínea oficial boliviana se asociara con la cooperativa aérea uruguaya, para que pudieran volar solidariamente juntas.
Pero los de la línea estatal boliviana, que son bolivianos y mastican coca, pero no vidrio, los mandaron al Evo y al Pepe a plantar yuca en el Altiplano.
Hubo que rumbear hacia otros destinos.
Y, como se ha dicho al comienzo de esta nota, es inminente el anuncio de un exitoso acuerdo con una importante aerolínea internacional.
Se trata de Pluna (Primeras Líneas Ugandesas de Navegación Aérea), en cuya sede en Kampala se firmó días atrás un convenio de cooperación muy conveniente para la aerolínea uruguaya. El presidente de Pluna, el argentino Matías Chantiani, le aseguró al presidente de Alas U, el Lic.Abdón Destalpi Loto, que en breve llegarían al Uruguay siete aviones Bombardier en calidad de préstamo, para que la aerolínea de bandera celeste comience sus operaciones. Todo está sujeto a un aval que seguramente emitirá en estos días el Banco de la República, y por fin volveremos a estar en el aire (si es que algún día bajamos).