De hecho, eso fue lo que ocurrió en Brasil por estos días. Por el impacto de los feriados por el Mundial de fútbol, la retracción del consumo de los hogares y también de la inversión, su PBI se contrajo 0,6% en abril-junio, al comparar con el primer trimestre del año, informó el viernes 29 el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Como también corrigió la estimación del Producto de enero-marzo (mostrando una baja de 0,2%, en lugar de un crecimiento), se acumularon dos trimestres consecutivos con variación negativa, lo que configura una recesión, según una definición generalmente aceptada entre los economistas.
La medición del Centro de Estudios sobre la Realidad Económica y Social no permite ser categórico. El índice que elabora para predecir cambios en el ciclo económico sugiere que “en el segundo trimestre habrá un leve ascenso o una leve contracción” del nivel de actividad, indicó en un comunicado difundido la semana pasada para informar la medición de junio que anticipa que la economía crecería en el tercer trimestre.
Mientras, el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración descarta una recesión. Su estimación es que en abril-junio el PBI habría crecido cerca de 1,8% respecto a un año atrás y 1% frente al trimestre previo, informó a Búsqueda Gabriela Mordecki, responsable del área de análisis de coyuntura.
Equipos Consultores estima que el PBI habría crecido “marginalmente” en el segundo trimestre (0,8% respecto a un año atrás y 0,2% frente a enero-marzo), aunque “no es menor la probabilidad de que el dato” sea “negativo”, señaló el economista Alejandro Cavallo. De todos modos, si se configurara una recesión se saldría “rápidamente” en los siguientes trimestres, acotó. “Esto es lo importante, la tendencia más de mediano plazo y no tanto la situación puntual que nos puede afectar en el corto plazo”, añadió.
“Es un hecho que la economía crecerá menos en los próximos años y entonces es probable que tengamos, ya sea ahora o más adelante, algún episodio de recesión, más tomando en cuenta la situación de Argentina, la caída de los precios de los commodities y la suba de tasas” de interés en Estados Unidos, opinó Cavallo.
Los datos del comercio exterior de meses más recientes refuerzan la idea de una desaceleración de la economía. En agosto los trámites de exportación cayeron 18% respecto a un año atrás —básicamente por menores envíos de soja—, mientras que las importaciones no petroleras lo hicieron 1%, informó el lunes 1º el Instituto Uruguay XXI.
“Muy buena noticia”.
En la programación macroeconómica incluida en el proyecto de ley de Rendición de Cuentas presentada al Parlamento a fines de junio, el gobierno estimó que la economía crecerá 3% en promedio en 2014. Sin embargo, en los últimos días algunos jerarcas admitieron que la tasa puede ser menor, si bien se mostraron conformes con ello.
“Observemos la economía brasileña, la argentina, la de los países europeos. En ese mundo crecer 2,7% o 3% es un muy buen guarismo y ojalá Uruguay sepa mantener guarismos razonables”, dijo a la prensa el vicepresidente Danilo Astori, luego de participar en una reunión con el candidato presidencial del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, con directivos de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios.
Sobre Brasil, señaló que “es el segundo comprador de Uruguay en bienes y si Uruguay tiene un pequeño descenso en su ritmo de crecimiento tiene que ver con eso. Las exportaciones se triplicaron en los últimos diez años y eso es espectacular”.
El ministro de Economía, Mario Bergara, dijo el 27 de agosto pasado en la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda del Senado que Brasil “no logra dinamizarse y también lleva tres años con crecimientos relativamente bajos”.
“Brasil ya no es una de las locomotoras de crecimiento mundial, lo que lo llevó a ser la ‘B’ de los Brics; también hace unos tres años que está en una situación de esa naturaleza”, agregó. A su entender, no es esta una “cuestión alarmante porque no es que la economía brasileña se esté desplomando ni mucho menos, pero no cuenta como un motor adicional como fue en años anteriores. De todas maneras, el impacto de lo que sucede en Brasil en la economía uruguaya es más relativo porque no tenemos mayores vínculos financieros con este país” y en el “terreno comercial, la inmensa mayoría de los rubros” que se exportan a ese mercado son commodities que pueden reorientarse a otros destinos con “relativa facilidad”.
Bergara dijo que el PBI de Uruguay “sigue creciendo a tasas menores y más moderadas, en el marco de una saludable desaceleración. Si el mundo se desacelera y la región se enfría, difícilmente Uruguay va a poder seguir creciendo a tasas de 6%, 7% u 8%. El hecho de que la propia economía uruguaya haya estado llegando a la plena utilización de las capacidades productivas también implica mayores desafíos para tener tasas de crecimiento más altas. De todas maneras, en este contexto crecer a tasas del 2,5% y 3% sigue siendo una muy buena noticia, tanto en el comparativo global como en el regional y en el comparativo histórico del último siglo”.
Brasil recesivo
Es la primera vez desde fines de 2008 que Brasil entra en una fase recesiva del ciclo económico.
Desde el organismo estadístico oficial dijeron que los datos cercanos a cero deben ser tomados con “cuidado”, ya que la medición de abril-junio puede ser revisada y cambiar de signo, como pasó, con los números del primer trimestre. Y, en una línea similar, algunos analistas privados opinaron que contracciones mínimas en el PBI como las constatadas no deben asimilarse a una recesión.
Pero, más allá de las disquisiciones técnicas, el asunto se coló en la campaña rumbo a las elecciones de octubre próximo.
“Es lamentable que hayamos tenido por dos trimestres seguidos un crecimiento que deje al país en una situación difícil”, comentó Marina Silva, candidata presidencial por el Partido Socialista Brasileño, al presentar su programa de gobierno.
“Es triste, al final del gobierno, que el ministro de Hacienda entregue ese cuadro extremadamente perverso para los brasileños, de recesión económica y de inflación fuera de control”, afirmó Aécio Neves, economista y candidato presidencial por el Partido Socialdemócrata (PSDB).
Guido Mantega, el ministro aludido, atribuyó la baja del PBI al deterioro de la economía internacional y la sequía que afectó al país. Y aclaró: “No se debe decir que Brasil está en recesión porque, para mí, recesión es cuando se tiene un freno prolongado, de varios meses. Aquí estamos hablando de uno, a lo máximo dos (trimestres). Y recesión es cuando se tiene desempleo. El empleo continúa aumentando y la masa salarial también. No hay elementos suficientes para decir que la economía está parada. El mercado consumidor no se está encogiendo”, aseguró el jerarca.
Mantega reconoció que la previsión de expansión del PBI de 1,8% tendrá que ser revisada. “La perspectiva es de un crecimiento moderado, de forma que el año va a terminar mejor de como comenzó”, sostuvo.
La presidenta Dilma Rou-sseff, aspirante a la reelección, consideró que el retroceso económico es un “resultado momentáneo. Uno de los motivos que explican ese resultado es el número de feriados que tuvimos. Por cuenta de la Copa tuvimos la mayor cantidad de feriados en toda la historia de Brasil en los últimos años”, alegó.
En el tercer trimestre habrá una “recuperación grande. Brasil cuenta con todas las condiciones para tener un fuerte impulso, porque nosotros creamos estas condiciones”, añadió la mandataria.
Otro dato negativo conocido en los últimos días fue el resultado fiscal. En julio, por tercer mes seguido, el sector público tuvo un déficit en parte por la caída de la recaudación tributaria, informó el Banco Central de Brasil.