N° 1696 - 10 al 16 de Enero de 2013
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSurge del latín: cultivo o cultivar. Así, cultura refiere a la siembra de manifestaciones que crecen y terminan por insertarse en la sociedad. Pero Mario Vargas Llosa, en “Breve discurso sobre la cultura”, advierte que ese concepto, “aunque nadie se atrevería a reconocerlo de manera explícita, se ha esfumado”.
Para muchos uruguayos, las principales expresiones culturales son las masivas: el carnaval, la música tropical y el fútbol, por el número de sus seguidores que se entremezclan, en primer lugar. El canto popular, el rock, los actores y los escritores están más abajo.
Los concertistas, cantantes líricos, académicos o el ballet son deleite de minorías. Por eso, con razonamiento electoral, son relegados al inviertir en cultura. Muchos viven en el exterior y deberían volver periódicamente para dictar conferencias, clases magistrales u ofrecer conciertos. Las recientes muertes en España de dos íconos como Guido Castillo (ensayista y crítico) y Walter Vidarte (actor), pasaron casi inadvertidas.
Es debido a esa masividad que, para Vargas Llosa, la cultura “se volvió un fantasma inaprensible, multitudinario y traslaticio (…); ya nadie es culto si todos creen serlo o si el contenido de lo que llamamos cultura es depravado de tal modo que todos puedan justificadamente creer que lo son”.
Montevideo será en 2013 “Capital Iberoamericana de la Cultura” y la tendencia masiva quedó en evidencia en el video de presentación que fue grabado con artistas afines en el despacho de la intendenta Ana Olivera. ¡Hasta Federico García Vigil emula a “Cachela” y dirige al ritmo de murga! Ahora surgen quejas porque se excluyó a la cumbia, pero nadie cuestiona la omisión del resto de las expresiones culturales ni recuerda el abandono de las esculturas del Edificio Libertad.
La comisión organizadora la preside el ex ministro de Turismo, Héctor Lescano. Por la Intendencia de Montevideo están Gonzalo Carámbula y Mariano Arana. Se completa con los ocho alcaldes de la capital y tres ediles y tres diputados por los partidos políticos mayoritarios.
Esto supone amplitud de criterios aunque, me comentó Lescano, deberán trabajar con “austeridad” por falta de rubros. Ninguna ley habilita a disponer de recursos y el financiamiento deberá provenir de las empresas públicas y del sector privado.
Para contar con los representantes culturales a los que nos referimos es fundamental una ley para disponer dinero. Esto podría facilitar la contratación periódica de quienes residen en el exterior para formar o divulgar su arte. Los embajadores deben registrarlos y no solo para esta ocasión.
Es hora de que los partidos —la cultura debe ser una cuestión de Estado— impulsen una ley que permita disponer de fondos en forma permanente para acercar a esos representes culturales. Los que se expresan en Uruguay no tienen mayores trabas aunque, por omisión o abulia en promover el tango, se corre el riesgo de que la Unesco deje de considerarlo para Uruguay como patrimonio intangible de la humanidad, como alertó mi colega Jaime Clara.
Las mayores trabas surgen cuando es necesario invitar a esos uruguayos del exterior, la mayoría radicados en España. Solo con tercias, borocotó chás chás y goles, la oferta no es general ni pluralista. La llamada “identidad nacional” es mucho más de lo que algunos pretenden.
Para una celebración de esta envergadura es necesario asumir que la cultura no se limita a lo espontáneo y masivo que tiene “escenario” todo el año. Se requieren otras fuentes para que abreven las nuevas generaciones y que las manifestaciones culturales sean de verdad para todos.
Varias de esas personalidades de gran destaque en el mundo son anónimos para la mayoría de los uruguayos. Aun —o especialmente— para muchos gobernantes.
Veamos:
* Erwin Shrott, barítono-bajo de fama internacional cuyas raíces del barrio La Comercial él se empeña en recordar. Ocupa un primer plano en la ópera mundial.
* Fernando Ainsa, escritor, crítico especializado en literatura y cultura uruguaya. Fue director literario de la Unesco. Su obra fue traducida a más de 30 idiomas. Es académico correspondiente de la Academia Nacional de Letras de Uruguay en España y Venezuela.
* Humberto Quagliata, uno de los pianistas de música contemporánea más influyentes de Europa. Actúa en las principales salas de concierto del mundo e imparte clases magistrales.
* Daniel Stéfani, compositor de música contemporánea. Autor de la partitura de “Nunca Más” para Argentina.
* Cristina Peri Rossi, poeta, traductora, conferencista y ensayista con múltiples premios literarios de primer nivel en España.
* Carmen Posadas, conferencista y escritora traducida a varios idiomas. Premio Planeta 1998.
* Martha Canfield, poeta, traductora, ensayista, doctora en Filosofía y Letras, profesora de la Universidad de Florencia, Italia.
* Alceu Ribeiro, pintor, último alumno vivo de la escuela de Joaquín Torres García. A los 94 años sigue activo en Mallorca.
* Mariela Besuievsky, productora cinematográfica internacional. Actualmente es una de las más influyentes en la producción hispanoamericana.
* Y el “carro del Chaná”: Enrique Iglesias (economía, música, pintura, historia), aunque en su caso, como decía Aníbal Troilo, siempre está volviendo.
Hay muchos más. ¿Se requiere o no una ley que permita acceder a fondos para que la diáspora cultural regrese cada tanto al país para volcar su arte y experiencia a todas las generaciones? ¿O desaparecerán como Castillo, Vidarte y, tal vez, el tango?