En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Mujeres obesas y muy maquilladas bailan desnudas despreocupadamente. Los rollos se mueven como ondas de carne, en cámara lenta, un efecto entre grotesco e inquietante, tipo David Lynch. Resulta ser, además del comienzo de la historia, la performance inaugural de una galería de arte recontraambientada de Los Ángeles. La galerista, interpretada por Amy Adams, la actriz del momento, vive en una espléndida y espaciosa residencia con imponentes ventanales desde los que contempla una de esas clásicas escenas nocturnas de la ciudad: puntos y más puntos titilantes que se extienden hasta el horizonte. Y su rostro que se refleja en el vidrio con una mirada ligeramente frágil, solitaria, triste.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
—Ya sabes como soy —responde la galerista—. Yo nunca duermo.
Más datos: la galerista está casada en segundas nupcias con un marido que no parece muy entusiasmado con la relación. A la corriente solitaria de esta mujer llega el manuscrito de una novela, “Animales nocturnos”, escrita por su primer marido (Jake Gyllenhaal) y dedicada a ella. La mujer comienza a leer con voracidad lo que en adelante será gran parte de la película (más que un policial, más que un thriller), y que se dispara con una familia que viaja en coche por una desierta carretera de Texas en lo profundo de la madrugada, cuando otro coche los aborda en paralelo con las peores intenciones. El personaje de Adams y el espectador descubrirán asombrados las cosas al mismo tiempo.
El mundo de la moda como escuela o universidad puede generar exitosos empresarios, grandes diseñadores y vestuaristas, incluso actores, pero difícilmente un cineasta. Pues bien: Tom Ford es la excepción. El hombre fue director creativo de Gucci. Vivió en París, Los Ángeles y Londres y fue tal su ojo para las telas y los colores, que cuando se retiró de la firma, a la que había entrado con los números en rojo, dejó un superávit multimillonario. Ford (Austin, Texas, 1961) era un habitué de la discoteca neoyorquina Studio 54, es decir, estaba acostumbrado al glamour, a las luces que bañan los rostros de las celebridades en la pista y a las últimas tendencias. Actualmente dirige su propia compañía de diseño, está casado con Richard Buckley, periodista y exeditor de Vogue y tiene un hijo. Y cada tanto, hace una película, una gran película.
Los títulos de su filmografía: dos. Y el control del material, absoluto: dirección, guión y producción.
Solo un hombre (A Single Man, 2009) fue su anterior trabajo, en el cual Colin Firth, de monumental actuación (nominación al Oscar y mejor actor en Venecia), interpretaba a un profesor de literatura homosexual que había perdido a su pareja en un accidente de auto y deambulaba por la vida con total desencanto. Gracias a un sensible tratamiento sonoro y plástico (la intensidad del color crecía o disminuía de acuerdo a las escenas), además de personajes bien trabajados, Ford se posicionaba con este drama a propósito de soledades y ambientado en los años 60, como una figura singular y emergente dentro del cine norteamericano. El guion también era responsabilidad del propio Ford, basado en una novela de Christopher Isherwood.
Animales nocturnos (Gran Premio del Jurado en Venecia) también adapta una novela, ahora de Austin Wright (Tres noches, existe versión en español en la editorial Salamandra) y con una mayor complejidad: más planos narrativos (la realidad, la novela y el gran espacio subjetivo que hay entre una cosa y la otra), más personajes y un mayor riesgo visual.
Además de Adams y Gyllenhaal, surge la figura descollante, entre enigmática y nauseabunda, del detective Bobby Andes, encarnado por otro de los actores que se vienen con todo: Michael Shannon. Con el clásico sombrero de cowboy, la mano derecha acariciando el arma y un bigotito terraja pero que mete miedo, esa figura espigada ante la fachada del motel barato Budget Inn, ya es un icono del cine de carretera.
Pero también está la fría e implacable Laura Linney, que no necesita más que una escena para cortar profundo como madre que aconseja a una hija. Y el desquiciado Aaron Taylor-Johnson, un hombre violento que prefiere tener el retrete bajo el alero de su casa, a la intemperie.
No es fácil encontrar la belleza en historias duras, trágicas. Tampoco es fácil sorprender con la enorme saturación de imágenes que pululan a nuestro alrededor. El asunto es saber elegir, un primer plano aquí, uno general allá, aplicar un ritmo, instalar una vibración narrativa cómplice con el espectador. Y Ford lo consigue. Esos contrastes entre rostros pálidos y fondos oscuros, entre rascacielos grises y ranchos mugrientos del desierto, entre los ambientes de cuidado diseño y las autopistas de cinco carriles que van hacia todas partes, unas encima de otras como interminables espirales, son un vaivén que destila emociones y sugiere estados de ánimo, del mismo modo que la banda sonora sabe alternar la música romántica y melancólica de Abel Korzeniowski, con los disparos, las gomas que chirrían sobre el asfalto e incluso los latidos amplificados de un corazón. Nada es nuevo ni pretende serlo, pero sí lo parece porque está dicho de un modo que es el más acertado y con una intensidad que es la más adecuada. Y por encima de todo: la película sigue viva mucho tiempo después de haber terminado.
Lo dijo el propio Ford: “Una película buena necesariamente debe remover al espectador”.
Animales nocturnos(Nocturnal Animals). EEUU, 2016. Guión y dirección: Tom Ford. Con Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Michael Shannon, Laura Linney, Aaron Taylor-Johnson, Michael Sheen. Duración: 116 minutos.