El ministro Bonomi no deja de sorprendernos.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNos acaba de informar que los patrulleros contarán, de ahora en adelante, con escopetas de aire comprimido que disparan balas de goma, con el fin de que nuestros desamparados policías cuenten con poder disuasivo adicional para enfrentar hordas salvajes que los atacan a pedradas y ladrillazos cuando ellos están en medio de un operativo persiguiendo peligrosos delincuentes armados hasta los dientes con AK47, M16, Glocks, Colts y Remingtons del calibre que ustedes quieran.
Las prácticas para familiarizarse con estas chumberas de balines de caucho tendrán lugar en el Polígono Walt Disney de la Policía Nacional, y las figuras a las que dispararán con los chicles de goma tendrán los perfiles de Mickey, Minnie y Tribilín.
Se sabe, asimismo, que, culminados estos entrenamientos, se distribuirá entre el personal policial de las comisarías un nuevo equipamiento defensivo. Se trata de hondas hechas con horquetas de madera y cintas elásticas que dispararán bolitas de acero extraídas de viejos rulemanes en desuso existentes en los talleres de la Policía.
Las hondas se entregarán a razón de una por policía, quien firmará al recibir el artefacto un documento en el que se declara responsable de un apropiado uso del objeto, estando estrictamente prohibido utilizarlo para bajar palomas o gorriones, o cualquier otro habitante de nuestra fauna ornitológica autóctona.
Asimismo, queda prohibido usarlas como arma de ataque, estando su utilización restringida a repeler agresiones de delincuentes, cualquiera sea el arma con la que el malviviente agreda al policía. Se recomienda apuntar con las municiones a los miembros inferiores del agresor, evitando el área genital en caso de tratarse de delincuentes del sexo masculino.
Coincidentemente con la entrega de las hondas, el Ministerio del Interior hará entrega en las comisarías de la cantidad de 250 monopatines, los cuales facilitarán los recorridos barriales de los policías, que actualmente se realizan a pie.
—Estos vehículos —dijo el ministro— permitirán que los patrullajes zonales se hagan más extensos y frecuentes. Y a la vez estimularán el ejercicio físico de los policías, con el beneficio que ello significa para su salud —concluyó el jerarca en una reciente conferencia de prensa que se llevó a cabo para conmemorar el homicidio número 150 desde que empezó el año.
En la misma, el jerarca describió algunos otros ingeniosos sistemas que se pondrán en práctica a la brevedad, con el fin de combatir a la delincuencia, que tiene tan golpeada y preocupada a nuestra sociedad.
Así fue que se informó que en las veredas delante de las sucursales bancarias y los locales de las redes de pagos, se cavarán fosas de dos metros por dos metros, con tres metros de profundidad. Las mismas se cubrirán con baldosas sostenidas apenas por una fina malla metálica. Cuando se produzcan los asaltos, los policías y los guardias de seguridad arriarán a los delincuentes sin dispararles, canalizándolos hacia la zona del pozo cubierto. Los cacos pisarán las baldosas falsas y caerán en la fosa, en la que permanecerán magullados y mareados hasta que los refuerzos de la Guardia Republicana vengan a buscarlos para llevárselos presos.
Se explicó, asimismo, que los guardias y los policías que custodian estos locales deberán estar atentos al paso de los clientes y también de los peatones que transitan por esas veredas, advirtiéndoles que no pisen sobre la zona de la trampa, para no ser ellos víctimas inocentes de este ingenioso avance en la lucha contra la delincuencia.
Otro de los sistemas que se pondrán en práctica tiene que ver con las cajas registradoras de comercios y supermercados, que con frecuencia son robadas de los locales asaltados enteras y sin abrir.
Así como la tinta que se colocó en los cajeros automáticos para teñir los billetes cuando sean abiertos con la explosión de gas de garrafa, en las cajas registradoras se instalará un gas somnífero, que se expandirá cuando los ladrones las abran en sus escondrijos, con el fin de extraer el dinero que contienen. Será entonces que los ladrones caerán en un profundo sueño, del que serán despertados por las fuerzas del orden, que llegarán raudas a detenerlos y recuperar así las cajas y su valioso contenido de miles de pesos, y poner a los delincuentes en las celdas que les corresponden a estos malvivientes que nos tienen tan acosados como preocupados. Se estima que, tras los primeros atracos, este novedoso sistema determinará la disminución o la desaparición de esta modalidad de robo, como ha ocurrido con los cajeros automáticos, que hace meses que no explotan.
Por último, al menos por ahora —ya se sabe que la creatividad y la eficiencia caracterizan a esta cartera, y sin duda habrá más sorpresas en el futuro— se ha informado de un ingenioso sistema de seguridad a incorporar en las bóvedas de los bancos donde se guardan fuertes sumas de dinero y otros valores.
Generalmente, los ladrones roban en los bancos en las cajas de ventanillas, en las que los funcionarios apenas tienen unos miles de pesos, pero no se descarta el posible ingreso por la noche a un banco, en el que, silenciadas las alarmas, los delincuentes accedan a abrir la bóveda del mismo. Cuando la abran, los cacos se maravillarán viendo unos lingotes de oro a pocos pasos de la puerta. Pisarán entonces, sin darse cuenta, una enorme trampa metálica idéntica a las de cazar ratones, pero a escala humana. En vez de queso, la trampa tendrá varios lingotes de oro, y cuando los chorros se agachen a recogerlos, caerá sobre sus nucas una barra metálica liberada por un resorte que se accionará al levantar los lingotes. Los ladrones permanecerán entonces desmayados dentro de la bóveda, hasta que la policía venga a buscarlos para someterlos a la Justicia.
No me digan que los delitos no disminuirán en forma drástica, gracias al talento y a la creatividad de nuestros guardianes del orden y el progreso.