En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Desde esta página se dio la semana pasada profusa información (Búsqueda Nº 1.926) sobre el estreno para Uruguay de la ópera Ottone, de Handel, a representarse los días 14 y 15 de julio en la Sala Zitarrosa. La difusión parecía apropiada por tratarse de un compositor de importancia, de una obra poco conocida y de un proyecto encabezado por un músico uruguayo —Leonardo Valiante— clavecinista y especializado en el repertorio barroco, radicado hace 20 años en La Haya, con abundante actuación en teatros europeos y antecedentes en dirección de ópera barroca. Su empresa ConcertoValiante fue la que impulsó este proyecto y desde allá seleccionó a los músicos y cantantes locales para llevarlo adelante.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Quien esto escribe no entrará siquiera al análisis de la interpretación musical de los artistas porque el marco general del espectáculo fue tan penoso que no permite internarse con mínima seriedad en cuestiones estéticas. No hubo programa de mano, con lo que nadie tenía idea del argumento de la ópera, ni de cuáles eran los personajes, ni de quiénes los cantantes del elenco. Tampoco se sabía si se haría la ópera entera o trozos seleccionados de la misma, y en este caso cuáles serían las escenas elegidas y qué ocurría en cada una. Pero además, no hubo cartel con subtítulos en castellano, así que a la ignorancia del argumento general hay que agregar el desconocimiento absoluto de lo que estaban cantando los protagonistas. En boletines de prensa previos se anunció que el espectáculo duraría 110 minutos con intervalos incluidos, pero en realidad duró 150 minutos.
Otros detalles menores mostraron el desgano en la organización del evento y de la sala en que tuvo lugar: no existió aviso previo para que se apagaran los celulares y el intervalo lo tuvo que anunciar el propio director musical del espectáculo, ya que al no existir programa de mano los espectadores no sabían si la detención de la música obedecía a un intervalo o era el final de la obra.
Todo lo anterior configura una clara falta de respeto al público, pero con ser grave, no es sin embargo lo peor. Lo peor es que si la empresa ConcertoValiante y quienes la apoyaron y auspiciaron creen que con estos espectáculos se tienden puentes culturales entre los países y se fomenta el conocimiento y el amor a la ópera barroca, la verdad es que lo que conseguirán es ahuyentar definitivamente a quienes se arrimen al teatro.