Las cosas se habían puesto difíciles en Urugalia.
Las cosas se habían puesto difíciles en Urugalia.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA pesar de que la bonanza económica, las florecientes actividades agrícolas y comerciales y el éxito del turismo habían creado un clima de optimismo y felicidad en la población del pequeño enclave urugalo, el aumento de la inseguridad, la violencia callejera y las desconcertantes actitudes del rey Pepedesprolix estaban poniendo en riesgo la felicidad del reino.
Nuestro héroe Astorix, acompañado de su fiel lugarteniente Obelorenzix, se había ubicado en puestos de relevancia en el reino. Astorix era nada menos que el Virrey, y Obelorenzix manejaba las finanzas de Urugalia con eficiencia y profesionalidad, respaldado por otro confiable integrante del clan, Mariobergarax, quien controlaba la cantidad de monedas que circulaban en el territorio, asegurando la libertad financiera del pequeño territorio.
Astorix y su equipo no amaban a Pepedesprolix y a la runfla de antiguos rufianes y despistados hoy devenidos en gobernantes que rodeaban y malaconsejaban al rey en muchos aspectos, pero sabían que su presencia en el grupo de gobierno era imprescindible para mantener una cierta lógica y un razonable equilibrio en medio de tantos personajes extraños.
Para ello, entre otras cosas, confiaban en la poción mágica que les había preparado hacía muchos años el druida Liberseregnix, de la cual atesoraban muchas ánforas, que iban utilizando con prudencia y sabiduría, pero que, inexorablemente, se iba acabando.
—“Nos quedan apenas tres ánforas, y una de ellas ya está por la mitad” –le confesó Obelorenzix a Astorix en una reunión de trabajo.
—“No deberíamos preocuparnos demasiado” —replicó Astorix, con ese candor y ese optimismo que siempre caracterizaron a nuestro héroe. “Entiendo que hay un nuevo druida que está comenzando a elaborar poción mágica, y en cualquier momento me han dicho que nos harán llegar unos frascos para que la vayamos probando. Aunque proviene del palacio del rey Pepedesprolix, creo que debemos ser optimistas y confiar en que respeten la fórmula que nos ha dado energía y poderes sobrenaturales para proseguir nuestra misión” —concluyó Astorix con entusiasmo.
Pero nuestros amigos no contaban con la maniobra que se tramaba a sus espaldas para hacerles fracasar en sus tareas.
El nuevo druida era nada menos que el joven Cuervocanepax, un misterioso personaje que había hecho una meteórica carrera ascendente al amparo del rey Pepedesprolix, quien lo llamaba “mi pequeño duende”, confiándole todos sus secretos y planes de gobierno.
Cuervocanepax les mandó unos frascos de poción mágica a Astorix y a sus hombres, y éstos, al ingerirla, comenzaron a debilitarse y a perder la necesaria energía para contrarrestar las paradojales actitudes del rey.
La seguridad del reino era desastrosa. La gente era asaltada en las calles, había asesinatos, rapiñas y copamientos, los comerciantes eran víctimas de pandillas de asaltantes, que comercializaban drogas, se escapaban de las cárceles, y asolaban a la indefensa población del reino.
Pero Pepedesprolix no sólo no escuchaba el clamor popular, sino que respaldaba a rajatabla a su ministro de la policía, su antiguo amigo y compañero de andanzas Bichobonomix.
Astorix y sus hombres no lograban convencer al rey de que convenía al menos tratar de combatir la delincuencia, haciendo algún esfuerzo por mejorar el clima de inseguridad que tanto preocupaba a la población.
—“Vo dedicate a lo número, quejlotuyo, y no me jodá má con loshashunto de la sheguridá, que paesho tan el Bichobonomix y el Perro que lo acompania, quejtan fiel como la Manuela” —le dijo en un encuentro el rey Pepedesprolix a nuestro héroe, aludiendo a una perrita con tres patas que lo seguía al rey en todos sus desplazamientos.
Y Astorix, debilitado por la poción trucha que preparaba Cuervocanepax, no tuvo energía para contradecir al monarca.
Por otro lado, si había algo que andaba bien en el reino era el turismo, manejado por un ministro afín a nuestro héroe, llamado Negrolescanox, un hombre apreciado por todos los grupos políticos de Urugalia, conductor de una exitosa gestión, que había transformado al turismo en la principal fuente de ingresos del reino.
Pues ¿qué se le vino a ocurrir a Pepedesprolix? ¡Echarlo a Negrolescanox!
Un día lo mandó llamar, y le dijo que era un burócrata despreciable, y que a los burócratas había que radiarlos de la conducción de sus carteras.
—“¡Vo lo que hashé é perdé tiempo en papeleo al cuete, y pa que puédamo progreshá en ete paí lo quiaiqueashé é terminá con lo papeleo, papá!” —le dijo Pepedesprolix al ministro. “¡Me hashé lishitashione y me pedí tré cotishashione pa cualquié cosha, vo!” —le espetó en forma enérgica.
De nada sirvió que Negrolescanox le explicara al rey que las licitaciones eran exigidas por la ley, y que además le daban transparencia al régimen de adquisiciones.
—“Jatejodé” —replicó el rey —“me vashadeshí a mí como she hashen lajaquishishione, dale, vo, ¡she confijca lo que she nesheshita y ta, papá!” —agregó, pidiéndole acto seguido que firmara su destitución sin más trámite.
Allá marcho el pobre Astorix a procurar evitar este nuevo desastre institucional, para peor en la cabeza de uno de sus hombres, pero, debilitado por la mágica poción falsa que debía fortalecerlo pero lo fatigaba cada vez más, volvió a perder otra batalla.
De nada sirvió que Astorix le exhibiera al rey los porcentajes de apoyo popular que ambos ostentaban, los cuales habían sido hechos públicos en esos días por Sordoporcentax, un gurú que tiraba las runas y medía los apoyos de la gente a sus gobernantes y líderes de opinión. Astorix tenía un 60%, mientras que Pepedesprolix iba en caída libre, exhibiendo apenas un 48%.
—“Esho son versho deloshenemigo, papá, a mí no me vengá coneshashistoria” —le dijo el rey, mandándolo de vuelta a su choza.
La población entera de Urugalia observa atenta y preocupada esta pulseada entre Pepedesprolix y nuestro héroe, debilitado por la poción mágica de Cuervocanepax.
¿Logrará este personaje vencer a Astorix con estas siniestras maniobras?
¿Se saldrá siempre con la suya Pepedesprolix, o Astorix descubrirá la trampa y volverá a luchar con la energía y la fuerza de otrora?
Habrá que ver los próximos capítulos de esta apasionante historieta…