En enero del 2009 un caso de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas derivó en un desenlace inesperado: un integrante de la Armada robó cuatro fusiles y dos pistolas de un barco de esa fuerza para cambiarlas por cocaína.
En enero del 2009 un caso de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas derivó en un desenlace inesperado: un integrante de la Armada robó cuatro fusiles y dos pistolas de un barco de esa fuerza para cambiarlas por cocaína.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEse es solo uno de los ejemplos que utilizó el director nacional de Policía, Julio Guarteche, durante una reunión con oficiales de la Jefatura de Montevideo y la Guardia Republicana, para explicarles el peligro que implica tener consumidores de drogas entre sus filas.
Para Guarteche el consumo es una “debilidad enorme” que puede ser usada por los narcos para “captar oficiales” e “infiltrarse” para obtener “información del más alto nivel de las actividades de la Policía”. Y por eso las autoridades pretenden “erradicar” a todos los efectivos que usen drogas, mediante la aplicación de análisis sorpresa. Después de explicarles su posición, el director de Policía les informó a los 241 oficiales que lo escuchaban en mañana del miércoles 22, que iban a ser sometidos a un examen, lo que generó malestar en varios de los presentes.
El 29 de setiembre de 2002 dos policías ingresaron a la casa de Javier Rocha, quien entonces estaba bajo investigación de la Dirección General de Tráfico Ilícito de Drogas (DGRIT). Los efectivos no cumplían con una orden de allanamiento, sino que pretendían robar el dinero y las drogas que encontraran. Rocha, procesado tiempo después por narcotráfico, los mató a tiros.
Si bien la muerte de los dos policías generó preocupación en las autoridades del Ministerio del Interior de la época, no se trataba de un hecho aislado. Desde finales del 2001, en la Dirección de Drogas había sospechas y denuncias de que supuestos policías hacían operativos irregulares y robaban a los narcotraficantes, que por razones obvias no los denunciaban a la Justicia. En respuesta, el Poder Ejecutivo decretó en octubre de 2002 que todos los efectivos de la Policía podían ser sometidos a análisis de drogas para determinar si son consumidores.
Guarteche explicó a Búsqueda que desde esa época la posición de las autoridades es que “el policía antes de convertirse un adicto a las drogas, que es la etapa final del consumo, comete una serie de delitos y eso es determinante para desvincularlo del instituto”.
Hasta que se aplicaron los del martes 22, en la Policía se habían hecho 1.003 análisis, de los cuales 55 habían dado positivo. En todos los casos, los efectivos fueron apartados del Ministerio, informó.
En la reunión con los oficiales, Guarteche dijo que tener consumidores en organizaciones como la Policía y las Fuerzas Armadas “es muy riesgoso”. Los narcotraficantes pueden “aprovecharse de esa debilidad enorme para que actúen en su favor”. Al respecto recordó el caso del trabajador de una empresa telefónica que fue procesado porque pasaba información sobre los números que “pinchaba” la DGRIT en el marco de sus investigaciones.
“Como nosotros trabajamos con una política de selección y neutralización de alto perfil, es decir que intentamos atacar a los narcotraficantes de más alto nivel, los oficiales también son blanco de los narcotraficantes para tratar de captarlos y de infiltrarlos, y así obtener información al más alto nivel de las actividades de la Policía”, añadió.
Pese a esas explicaciones, varios oficiales que tuvieron que someterse al examen la semana pasada manifestaron en reuniones privadas su malestar con la decisión de Guarteche. Sostuvieron que fueron citados mediante “engaños” y que el objetivo de las autoridades es “desprestigiarlos” ante la sociedad.
“Repudiamos estas prácticas de sometimiento del personal policial al escarnio público”, declaró el Círculo Policial mediante un comunicado.
Consultado acerca de las críticas, el director de la Policía dijo que está al tanto del descontento, aunque no le llegó ninguna protesta a su escritorio.
“Los análisis se van a seguir haciendo, porque nuestro objetivo es que la Policía sea profesional y la gente lo vea”, dijo, y advirtió: “A los que les dé positivo los vamos a erradicar de la institución porque no son confiables”.