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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPermítame referirme como batllista y por lo tanto como colorado, al desgraciado proceso por el cual se llega a la integración final de la fórmula de nuestra colectividad política. Para explicar el mismo, el Dr. Bordaberry, candidato a la Presidencia, apeló en forma reiterada a una serie de argumentos que entendemos políticamente equivocados.
En primer lugar, intentó justificar la designación reiterando insistentemente que no está de acuerdo con las cuotas políticas y que los cargos son para los más capaces. Eso es de recibo si de lo que se habla es de integrar cargos de gobierno con las responsabilidades que los mismos tienen, sea en el gabinete o como directores en los entes autónomos. En esta instancia que nos ocupa, el partido se está organizando para la contienda electoral y es el momento de integrar fuerzas, equipos y voluntades en todo lo más amplio del espectro político de nuestra colectividad. No se trata de cuotas políticas sino de distribuir sabiamente los puestos de lucha. El partido fue grande cuando dio cabida a todas las formas de expresión que surgieran en su ámbito político.
En segundo lugar, quiso justificar la elección del candidato a vicepresidente por su edad y en ese ejercicio descalificó a los mayores. ¿Quién dijo que estamos armando un equipo para correr una maratón o jugar un partido de fútbol? La gente vota a sus referentes políticos por sus ideas, su credibilidad, su capacidad como estadistas y, finalmente, por la sensibilidad del candidato al responder a las demandas populares. En estas opciones la edad es apenas un dato.
Finalmente, en el acto unilateral de proclamación del candidato a vicepresidente, el Dr. Bordaberry afirmó que la persona elegida es un gran batllista y agregó, no exento de fastidio, “para los que les gusta hablar de eso”. El candidato a la Presidencia demuestra de esta manera, primero, que no es batllista; segundo, que ve al batllismo como “eso”, demostrando en su expresión una suerte de desprecio. Alguien debería hacerle entender que sin “esa” corriente de ideas y valores, el Partido Colorado es una caja vacía.
Como militante y afiliado al partido de Batlle y Rivera, solo puedo esperar que la grandeza de los dirigentes de Batllistas de Ley permita al partido transitar por una campaña electoral digna. De lo que podemos esperar del candidato y su entorno inmediato ya hemos tenido una desgraciada muestra.
T.L.
CI 1.343.163-2