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    Cartas al Director (II)

    Marihuana

    Sr. Director:

    ¿Apología del cannabis? En la edición de Búsqueda del día 25.07.2013, una carta firmada por Barrios Anza denuncia que el gobierno uruguayo hace apología al consumo de “marihuana” y pone en tela de juicio que con el proyecto de legalización del cannabis el gobierno uruguayo hace el juego al narcotráfico (o, incluso, que estaría recibiendo financiación de él como contraprestación por la apología al consumo). Esta denuncia o sospecha es una posición subjetiva que no responde a criterios empíricos ni jurídicos sino personales o políticos. Lo que sí debe ser aclarado es el tema de las prohibiciones y legalizaciones mencionadas en la carta de un modo confuso.

    Las prohibiciones relacionadas con el tráfico de estupefacientes provienen de las tres grandes convenciones internacionales (1961, 1971 y 1988) que incluyen en sus listas al “cannabis sativa” y sus derivados. Esta prohibición de tráfico no puede ser confundida con una supuesta prohibición de consumo de cannabis de forma recreativa, que no se deriva ni de las convenciones internacionales ni tampoco de la ley uruguaya (17.016). Esta ley permite el consumo de cannabis y con ello respeta el principio constitucional que garantiza el sagrado y republicano ejercicio de la libertad (Art. 10), que como tal está exento del “celo” de la justicia penal cuando ninguna norma de esa naturaleza prohíbe una conducta de forma previa, taxativa e inequívoca.

    En Uruguay la prohibición solo alcanza a las conductas de comercialización del cannabis, pero de ningún modo la del consumo (que la propia Convención Internacional de 1988 deja a criterio de los estados nacionales). Aclarado este punto, hay que decir que la normativa uruguaya es contradictoria porque permite el consumo pero prohíbe la adquisición y con ello obliga al consumidor a recurrir al mercado ilícito, que es el único que, a “espaldas de la ley”, ofrece el producto prohibido. Son entonces los participantes del mercado ilícito los que desde hace mucho tiempo se benefician de las prohibiciones y de normativas contradictorias como la uruguaya, pero que difícilmente se puedan beneficiar con un mercado legal que ofrezca el mismo producto, pero garantizando su calidad.

    Además de la denuncia de apología, en la carta se menciona el Art. 44 de la Constitución y el “deber ciudadano de cuidar la salud”. El consumo abusivo de cannabis es tan malo para el cuerpo como el alcohol o el tabaco, y la única diferencia entre estas sustancias es la ubicación del primero en una lista internacional de prohibición (inconveniente jurídico que ha sido allanado por países como Holanda que ya han mostrado el camino de la despenalización de facto para poder ofrecer el producto prohibido sin violar el principio de bona fide).

    El proyecto del gobierno uruguayo traerá un poco de coherencia porque regulará y controlará las formas de adquisición del producto que hoy está permitido consumir (pero no adquirir). De esta forma combatirá no solo al mercado ilegal y a los narcotraficantes alejando a los consumidores (política criminal), sino que protegerá la salud de estos por medio de campañas educativas (como sucede con el alcohol o el tabaco), controlando la calidad del producto y retirando la amenaza penal para que los consumidores tengan libre acceso a los cuidados de la salud pública.

    El proyecto no hace apología de la “marihuana” como sostiene erróneamente Barrios Anza, sino que advierte el peligro para la salud que significa un consumo abusivo. Un Estado laico como el nuestro no puede tratar a sus ciudadanos como si fueran inimputables y —como sucedía en la Edad Media— de forma paternalista prohibir los “placeres” individuales o colectivos (porque el cannabis como el mate también se consume en grupo).

    La carta que aquí comento dice que el proyecto uruguayo “favorecerá el tráfico de marihuana”, lo que también es un error de interpretación, porque lo que garantiza el proyecto es que el consumidor tenga vías legales de acceso al producto que por imperio de la propia ley uruguaya tiene toda la libertad de consumir. La vía legal por medio de las farmacias y de identificación personal impide que el producto sea adquirido por menores de edad. Con el nuevo modelo el consumo de cannabis será controlado en su calidad y habrá medios legales de reclamo, todo lo que redundará en beneficio de la salud del consumidor y en prevención de la violencia asociada con los mercados ilícitos. El Estado recaudará impuestos como lo hace con las peores y más dañinas drogas legales que se consumen masivamente en el Uruguay: el alcohol y el tabaco. Los consumidores podrán acceder libremente y sin amenazas policiales ni judiciales a los centros de salud pública. El nuevo modelo disminuirá las posibles situaciones de corrupción policial y/o judicial.

    En definitiva, se trata de un modelo que sigue los lineamientos de la teoría de “reducción del daño” y se aparta de la militarizada y fracasada “guerra contra las drogas”.

    Según razona Barrios Anza, este proyecto de ley está siendo financiado por el narcotráfico porque este se verá beneficiado con un aumento del precio de venta del cannabis debido a la propaganda o apología que hace el gobierno uruguayo. Los hechos políticos, sin embargo, demuestran que existe otro escenario mucho más racional que el que se plantea Barrios Anza para explicar por qué corresponde financiar la propaganda relacionada con el nuevo proyecto. Recientemente en Guatemala la Organización de Estados Americanos ha exigido a los países de la región un camino alternativo para combatir “el problema de las drogas en las Américas”. En el documento realizado por la Secretaría General se elogia el camino adoptado por el gobierno uruguayo y se lo presenta como un modelo de futuro adecuado para afrontar el problema denunciado.

    Habría que preguntarle al Dr. Barrios Anza si también cree que el secretario de la OEA, el chileno Insulza, puede tener intereses creados con el narcotráfico y si el grupo de expertos que lo asesora pretende mediante modelos de legalización elevar los precios internacionales del cannabis para beneficiar al narcotráfico.

    Ojalá el clásico conservadurismo uruguayo, que nos inmoviliza y/o impide ver más allá de la semana siguiente, y las disputas políticas (o morales) no paralicen la sanción de una ley pionera en la lucha contra el tráfico internacional y los mercados ilegales ligados al consumo de drogas. Las drogas ilegales y legales son un problema de larga data que en el Uruguay nadie se había atrevido a hacerle frente como lo están haciendo los últimos gobiernos nacionales. La denuncia de apología debe de ser por tanto totalmente rechazada.

    Pablo Galain Palermo

    Freiburg (Alemania)

    Salarios docentes

    Sr. Director:

    ¿Solo 4 horas? El 11/7/13 Búsqueda tuvo la gentileza de publicarme una carta en la que señalaba algunos de los gastos superfluos en que incurre el gobierno, mientras se dice que no hay dinero para dar un aumento a maestros y profesores.

    Agregado a esa “generosidad” del gobierno (con bolsillo ajeno), se ha desatado una campaña descalificadora contra los docentes, que no es una técnica nueva.

    Ya la sufrieron los escribanos y los abogados, con despreciativos calificativos propios del bajo fondo.

    Hasta el prosecretario Dr. Cánepa (abogado) se subió al carro y despotrica también contra sus colegas.

    Parece que molesta la gente que con esfuerzo se supera y logra un título.

    Y por allí empiezan los consejos. Si los maestros y profesores quieren ganar más, que trabajen más.

    El presidente de la República dijo que por cuatro horas que trabajan, lo que cobran no es tan miserable como se ha planteado. Menos mal que el presidente de Primaria, señor Florit (persona que por el cargo que tiene debe ser de su confianza) le dijo por la prensa que no es verdad que los maestros trabajan cuatro horas.

    Cualquiera de nosotros que tenga amigos o familiares docentes sabe que el profesor o maestro que va a dictar una clase no acostumbra a sacar la guitarra. Debe preparar el material en su casa y proyectar cómo se va a desarrollar la clase.

    ¿Y el tiempo que insume la corrección de 100 o 150 escritos? Más de una vez, supimos que no pueden salir a pasear con sus hijos todo un fin de semana para poder corregir los escritos hechos en clase.

    Convendría que algún secretario o prosecretario le hiciera conocer y le explicitara al presidente de la República la magnífica carta abierta de la profesora de Literatura Andrea Blanqué, publicada en Búsqueda del 25/7/13.

    El presidente de la República dijo que los docentes, comparando lo que ganaban en el 2005 con lo que ganan en el 2013 (“El Observador”, 12/7/13), algunos tuvieron una recuperación salarial del 61% y otros alcanzaron el 67%.

    En mi carta anterior dije que los ministros de Estado, de diciembre del 2009 a enero del 2010 tuvieron un aumento del 65%. Pasaron de $ 83.000 a $ 127.500.

    Pero actualmente ganan $ 159.318. Es decir que del 2009 al 2013 tuvieron un aumento del 91,73%.

    Si tomáramos lo que ganaban en el 2005, como el ejemplo de los docentes, es posible que el aumento de los ministros sea del 150% y no del 67%, como el de los docentes.

    El ministro Brenta también da consejos y dice que el sindicato debe respetar lo acordado. Y que el incremento de los salarios de los docentes ha sido de los más altos de los trabajadores uruguayos.

    Claro, quizás tenga razón; no considera a los ministros como trabajadores.

    Es muy fácil desde las alturas ponerse a filosofar y dar consejos a los trabajadores que ganan un sueldo miserable cuando se tiene un ingreso mensual de $ 160.000 y coche con chofer pagado por nosotros. Y cuando los sacan o renuncian al cargo de ministro, les pagan un subsidio, durante un año, del 85% del sueldo que cobraban.

    No conozco a ningún docente que al cesar en su cargo le paguen un subsidio.

    Dr. José Pedro Gianero Pesce

    Los problemas del Uruguay

    Sr. Director:

    País de primera… se busca. La colectividad política que está al frente del país desde el año 2005 prometió en su campaña electoral y a través de sus más destacados voceros convertir al Uruguay en un país de primera. Obviamente para la mirada corta y poco rigurosa de parte de sus integrantes ya es un hecho el logro de ese objetivo, en tanto la realidad muestra un país donde la mediocridad se incrementa día a día, se discute sobre lo accesorio e intrascendente, en tanto los grandes temas nacionales se postergan permanentemente y las soluciones de fondo nunca llegan.

    En ese sentido parece darse igual grado de importancia al origen de la famosa medalla del Pato Celeste que al incremento considerable de las rapiñas, las micóticas habitaciones del Hospital de Clínicas —sede de inmunodeprimidos—, la crisis total de la enseñanza, el millón de uruguayos que no accede a las necesidades básicas, las incongruencias de los servicios de ASSE (lentos y fuera de tiempo y forma), las jubilaciones “per se” mezquinas y vergonzosas, el IASS condenatorio y cruel con quien legítimamente aportó toda una vida y en su momento de “júbilo”, el Estado le “rapiña despiadadamente” parte del salario, el pésimo estado de locales de enseñanza, etc., etc., etc.

    Habría para citar una mucho más nutrida cadena de ejemplos aberrantes, pero lo lastimoso es que esa realidad ocurre en pleno auge de macronúmeros y en un país sumido en una intolerable carga impositiva para sus ciudadanos.

    En tanto el uruguayo, ingenioso si los hay, sigue apostando al esfuerzo desmedido del multiempleo para hacer frente a una inflación que se manifiesta particularmente en rubros vitales como la alimentación y la salud.

    Por lo tanto, ese “país prometido” por el Uruguay no transita; el país de la excelencia y de la calidad no emerge espontáneamente y la tan ansiada transformación surgirá en la medida que se cuente con ciudadanos estimulados y capacitados para su función, con sentido de pertenencia y orgullo de su lugar de trabajo y debidamente reconocidos por la sociedad en su conjunto. De no tomar con ahínco esa ruta —del cambio con valor agregado— que debe acompañarse con una gestión racional y eficiente, se seguirá el camino de “la ciudad prometida”, esa hermosa “Montevideo, bella tacita del Plata”, que tras años de sucesivas administraciones la han convertido en una taza cascada, tiznada y desprolija, que deberá caer en manos de un muy calificado orfebre para su rehabilitación a pleno.

    Esteban A. Marchelli

    CI 1.456.836-9

    Un sueño

    Sr. Director:

    Tuve un sueño. A diferencia del sueño de Martin Luther King, el mío no se refiere a la utopía de eliminar la discriminación de cualquier tipo, sino que es mucho más simple. Es el de volver a ver al Uruguay como aquella Suiza de América. Fue, como está de moda decir ahora, un déja vu. Soñé con ver nuevamente gente caminando sobre veredas limpias y sanas, sin miedo a que los asalten, con aquellas botellas de leche vacías que se dejaban junto a las monedas, lo que sucedía también con los diarios, con las puertas sin llave, con los chiquilines jugando en las veredas a los ladrones y policías y no como “juegan” ahora solo a los ladrones pero con armas de verdad, con cuidaparques que estaban atentos a cualquier infracción, con un estadio al que concurrían padres con sus hijos, con una educación pública sin deserciones ni de alumnos ni de profesores, con respeto a la autoridad de los profesores y de los padres, con un alto nivel cultural, en fin, con tantas otras cosas que hicieron de este país un ejemplo para toda Latinoamérica.

    ¿Qué nos pasó? Creo que todos estamos de acuerdo en que la respuesta pasa por “educación, educación, educación”, pero eso no deja de ser un simple enunciado que es muy fácil emitir. Lo difícil es instrumentarlo. ¿Alcanza con darle a la educación el 4,5% del PBI, el mayor aporte en toda la historia del Uruguay o con aumentarle el sueldo a maestros y profesores? Tal vez esto último sea necesario para tener gente que además de vocación pueda tener un nivel de vida algo más que decoroso. Sin embargo no creo que con eso alcance. Pienso que la educación debe abarcar fundamentalmente tres frentes: el de los niños y jóvenes en escuelas y liceos, junto con el de los maestros y profesores para “aprender” a enseñar, el de los padres y madres para “enseñarles” a impartir valores y el de la policía formando un verdadero grupo de elite que “aprenda” a lidiar con una verdadera mafia asesina, rapiñera y drogadicta.

    Sé que todo esto no es fácil, pero por lo menos el gobierno tendría que empezar por tener un plan global y armónico al respecto que no existe, y una vez delineado, llamar a expertos que los hay a montones en el mundo, no para que vengan a dar una charla de una hora y que después se vuelvan, sino para contratarlos por un lapso prolongado.

    Sabemos que en materia de educación escolar y liceal, Finlandia está hoy a la cabeza del mundo. ¿Será tan difícil contratar a uno de los artífices finlandeses que en pocos años lograron ese éxito extraordinario en su país? Por más caro que cueste, estoy seguro que al Uruguay le saldría baratísimo respecto de los beneficios que se lograrían.

    Lo mismo podríamos llevar a cabo con respecto a la policía. ¿Acaso Nueva York no era hasta hace pocos años una de las ciudades más peligrosas del mundo y gracias al famoso alcalde Giuliani y su “tolerancia cero” se transformó en una ciudad totalmente amigable? ¿Acaso Inglaterra no vivió años asolada por los Hooligans y logró en poco tiempo revertir la situación? Sé que Giuliani estuvo acá y dio su charla, pero como dije antes, eso no sirve. El experto tiene que permanecer durante un tiempo prolongado, estudiar el fenómeno “in situ” y recién después recomendar las medidas que correspondan.

    Quizás el frente más difícil de atacar es el de las familias. Estoy seguro que también en esa disciplina hay sociólogos expertos que han resuelto problemas peores. Existen acá suficientes visitadoras sociales para por lo menos intentar mejorar las estructuras familiares de acuerdo a determinados protocolos impartidos por idóneos en la materia.

    Eso sí, para lograr éxito en la empresa se necesita en primer lugar tener voluntad política de llevarla a cabo, pero sobre todo dejar de lado esa idea mutiladora de que “a nosotros nadie nos va a venir a enseñar”.

    Colón ya descubrió América y la rueda hace muchos años que se inventó. 

    Ing. Quím. Rodolfo Schaich

    CI 555.942-6

    La Estación Peñarol

    Sr. Director:

    El sonido del silbato de los talleres ferroviarios de Peñarol marcaron la identidad de la localidad durante casi un siglo, desde 1891 cuando comenzó la actividad fabril, hasta fines de los 90, o sea más de un siglo. Los mismos se encontraban extraviados hasta el año 2005.

    En el marco de un proyecto de rehabilitación del patrimonio industrial ferroviario de esa localidad que despliega la Intendencia de Montevideo, en el año 2006 supuestamente se recuperó el silbato que marcaba la entrada y la salida de los talleres de Peñarol (AFE) desde el 1º de mayo de 1891, cuando la empresa era de capitales ingleses (CUR).

    Se reinstalaron en un lugar visible desde el espacio público exterior al taller y se les incorporó un equipo de aire comprimido para sustituir al original vapor que los hacía sonar. Dicha instalación contó con un programa automatizado que hacía sonar a las 6 de la mañana y a las 14 horas, no dependiendo de la presencia humana.

    Este automatismo se rompió al poco tiempo y ningún obrero del taller se preocupó por hacerlo sonar nuevamente, ni reparándolo, ni haciéndolo manualmente.

    El costo solventado por la IM fue de 6.000 dólares.

    El obrero de los talleres de Peñarol que hizo entrega de los silbatos a la Intendencia fue Leonardo Pietrarroia. En la edición del lujoso libro “Barrio Peñarol Patrimonio Industrial Ferroviario” figura un especial reconocimiento “a quien por pura iniciativa personal custodió los silbatos del taller durante más de diez años”.

    El ingeniero jefe de los talleres Peñarol, Fernando Silveira da Cunha, autorizó y supervisó la recolocación.

    La Junta Departamental de Montevideo y la Intendencia los declararon “Bien de Interés Municipal”, decreto 31.546 y resolución Nº 5418/05.

    Pero los silbatos no sonaban con la intensidad de antaño, de siempre. Se creyó que al no ser vapor la energía y ser aire comprimido, ahí estaba la razón. Por tanto su radio de escucha pasó de los originariamente 3 kilómetros a 50 metros.

    Sin embargo en una página de Facebook, denominada “Estación Peñarol”, que existe desde enero del 2010, durante el día 19 de noviembre de ese año se descubrió la siguiente verdad a través de intercambios donde participaron varias personas.

    Que los silbatos recolocados son meros silbatos de locomotoras, de bronce, pesan dos kilos y el silbato del taller, también de bronce pesaba más de 60 kilos.

    El propio ingeniero Juan Silveira da Cunha da cuenta de ello en los intercambios del Facebook “Estación Peñarol” habiendo sido el funcionario que autorizó su reimplatación como jefe de taller que era en ese momento y que sigue siéndolo.

    En todo este episodio lo que hubo fue al menos ignorancia y en los casos de Pietrarroia y Silveira, tuvo consecuencias de engaño para terceros, en especial los propios vecinos vivos del barrio, a la memoria de todos los obreros que ahí trabajaron, a sus familias, a las instituciones como la propia AFE, la IM y la Junta Departamental.

    ¿Dónde esta el silbato original? ¿Existe registro de su paradero? ¿Qué hará la Intendencia de Montevideo y la Junta Departamental frente a esta constatación?

    Esta anécdota agraviante desde el punto de vista de la historia obrera de la localidad de Peñarol se puede complementar con otras como el socavamiento que la soldadora Regina Barroso hizo ante el Directorio de AFE sobre la tarea que ejercían los guías de la Intendencia cuando el taller se abría al público. Manejando nuevamente la ignorancia, convenció a las autoridades de AFE que dichos guías informaban inexactitudes. Otro desatino. Ni ella ni ningún obrero del taller lamentablemente pueden explicar el funcionamiento básico del mismo cuando la energía era a vapor, cuestión históricamente central de ese taller propio de la revolución industrial.

    Y más. El taller se desmantela gradualmente. Durante la administración de AFE presidida por León Lev, y sin su conocimiento, se retiraron todas las piezas del pañol (gigantesco lugar donde se guardaban herramientas que ya son históricas).

    ¿Por qué se retiraron? ¿Dónde está todo ese testimonio fabril, único, con escaso valor comercial (chatarra) y altísimo valor y significación histórica?

    También se han retirado tornos históricos que parecen estar a la espera de incorporarse a la tradición chatarrera que invadió a AFE desde mediados de los 80.

    Todo lo anterior, sin querer agraviar a nadie, merece explicaciones públicas y los procedimientos administrativos correspondientes.

    En este contexto merece que el Directorio de AFE reconsidere la negativa a la apertura de los talleres durante los paseos que se realizan habitualmente, ya que se está vedando de una riqueza inigualable y esa no apertura propicia las acciones como las que estas notas ponen de manifiesto.

    Por último, solicito que la Comisión de Patrimonio-Ministerio de Educación y Cultura tome cartas en todo este asunto ya que se trata de bienes histórico culturales, llamados académicamente patrimonio industrial.

    En archivo adjunto (para que quede en Búsqueda) están todos las capturas de la página facebook “Estación Peñarol”, donde se evidencian estas afirmaciones. De todas maneras cualquiera puede ingresar y comenzar a leer a partir del 18 de febrero del 2010.

    Vaya un reconocimiento a la Intendencia de Montevideo por la labor que ha realizado y por la que aún resta realizar en ese “pueblo ferroviario”.

    Gracias por la publicación de esta misiva que, espero, contribuya a un mejor manejo de los bienes históricos que conllevan un gran contenido emocional para quienes alguna vez vivimos en ese ambiente ferroviario.

    Amigo de Estación Peñarol

    Decanato en el fútbol

    Sr. Director:

    Nos consta que esta carta puede escapar a los temas importantes y de trascendencia que semanalmente aparecen en esta página. Pero también creemos que todos aquellos temas que pueden ser no importantes, pero que sin embargo están en el quehacer de la sociedad, pueden tener cabida en la misma.

    De decanato en el fútbol se trata. No es nuestro objetivo polemizar, ni querer incidir por una de las dos instituciones que pretenden se las decanas: Peñarol y Nacional.

    Solo pretendemos dejar documentado en esta página un dato que obtuvimos al leer la revista titulada: “Historia del Club Nacional de Football”. La revista se editó en el año 1924.

    Todos sabemos que el Club Atlético Peñarol alega ser la continuación del “Central Uruguay Railway Cricket Club”. El Club Nacional de Fútbol lo niega con el argumento de que son entidades diferentes. Tan es así que en la actualidad, en las camisetas de sus jugadores, en la parte posterior, dice “decano”.

    Lo que llama la atención consiste en los términos que aparecen en la citada revista. Ejemplo: en una hoja se documentan dos fotos, una del CURCC y otra con la inauguración del Parque Central, el 15 de julio de 1900. Lo que verdaderamente resalta es que al pie de la foto de Peñarol dice: “El cuadro de CURCC (Peñarol) de 1900, desde cuyo año empezaron los ‘matches’ con nuestro Nacional. Al club decano lo componen...” y a continuación los nombres de los jugadores. (Remarcado nuestro).

    En otra hoja, bajo el título “Temporada de 1900”, en parte dice: “Constituida en este año ‘The Uruguay Association Football League’, intervienen en ella los cuatro más importantes clubs de por aquel entonces, a saber: Albion Football Club, Uruguay Atletic Club, Deutscher Fussball Klub y Central Uruguay Railway Cricket Club, denominado Peñarol por la circunstancia de pertenecer a la localidad conocida por el mismo nombre”. (Remarcado nuestro).

    Lo que llama la atención y sorprende es que sea el propio Club Nacional de Fútbol quien admite, a 35 años de su fundación, que el Club Atlético Peñarol es la continuación del Central Uruguay Railway Cricket Club, llamándolo decano. (Remarcado nuestro).

    Es de toda evidencia que, pasados los años, Nacional cambió su visión sobre el tema.

    Estamos convencidos de que lo que detallamos en esta carta es o será para tener en cuenta como un argumento más en la confrontación que mantienen sobre quién es el decano las dos instituciones más antiguas de nuestro fútbol: Nacional y Peñarol.

    Dejamos establecido, reiterándolo, que lo nuestro es solo una información y no una pretensión de polemizar sobre el tema.

    Ricardo Costa Colturi