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Sr. Director:
La Red de Mujeres Periodistas del Uruguay, que nuclea a más de 450 profesionales y estudiantes de la comunicación, manifiesta su rechazo y preocupación ante los ataques que ha recibido la colega de Búsqueda Laura Gandolfo de parte de Washington Abdala como consecuencia de la crítica que la periodista escribió sobre su último libro.
Consideramos que cuando los argumentos son sustituidos por referencias al físico de quien critica —como hace Abdala— estamos ante un ataque teñido de misoginia y violencia que repudiamos.
A través de este medio la Red manifiesta su solidaridad con Laura Gandolfo y apoya las medidas que la Comisión de Género de Asociación de la Prensa Uruguaya adopte al respecto.
Red de Mujeres Periodistas del Uruguay
Sr. Director:
Soy lector de la columna de Jorge Caumont en el suplemento de los lunes de “El País”, de la de Daniel Gianelli en Búsqueda y también oyente de “Hora de Cierre” en Radio Sarandí de J. M. Carzolio. La polémica se desata a raíz de una precisión de J. Caumont respecto de una afirmación efectuada en “Hora de Cierre” por la que se da por sentado un supuesto corrimiento de los economistas de uno y otro signo ideológico (izquierda y derecha) hacia posiciones de centro.
Apunta J. Caumont, y Gianelli lo confirma, que no existe un corrimiento de todos los economistas hacia el centro sino solo de los de izquierda (y tampoco todos, sino solamente algunos economistas de izquierda). Esos que, desde posiciones antisistema que se mantuvieron incambiadas hasta la última década del siglo pasado —consistentes, grosso modo, en la colectivización de los medios de producción, reforma agraria, nacionalización de la banca y el comercio exterior— evolucionan hoy hacia una paulatina aceptación en términos generales de las reglas de la economía de mercado.
En su carta a Búsqueda del 3 de octubre pasado, J. M. Carzolio intenta argumentar en pro de la afirmación original vertida en su programa, en el sentido de que también los economistas liberales se corrieron hacia el centro aportando resumidamente los siguientes argumentos:
a) nadie plantea hoy eliminar los consejos de salarios;
b) nadie plantea hoy la privatización de empresas públicas;
c) el FMI y el BM ya no promueven aquellas políticas neoliberales del “Consenso de Washington”;
d) así como cayó el muro de Berlín, el capitalismo salvaje también habría quedado en el pasado alumbrando la era del “capitalismo solidario”.
Vayamos por partes.
Los consejos de salarios existen en Uruguay (con interrupciones) desde 1943 (Presidencia de Juan José de Amézaga). No son por lo tanto en modo alguno un instituto que provenga de una innovación de la izquierda a la que se acercan actualmente los economistas “de derecha”. En 1943 la izquierda vivía el apogeo del estalinismo. Los institutos reguladores de la negociación laboral (comisiones paritarias como se les llama en otras partes del mundo) existen y forman parte de una polémica tan vieja como la Economía Política y que consiste en dilucidar hasta dónde se considera conveniente la intervención del Estado regulando la negociación privada. Entre los economistas (que la izquierda siempre denominó) “de derecha” existió y existe al respecto, diversidad de opiniones que se dirimen en el marco del respeto a la propiedad y la iniciativa privadas, del capitalismo y del funcionamiento de la economía de mercado. Desde ya que dentro de ese conglomerado de economistas hay muchos que ven como inconveniente la fijación del salario de manera corporativa y/o estatal, lo que conforme a criterios por demás fundamentados se considera que beneficia al que por estar ocupado goza del aumento acordado, perjudicando al que está a la busca de un empleo. Los economistas de izquierda rechazaban este tipo de institutos de muy vieja data considerándolos instrumentos meramente “reformistas”. La polémica en el seno de los que defendemos el respeto básico a las reglas del funcionamiento de la economía de mercado sigue tan vigente como al principio. Es parte de la izquierda (ni siquiera toda) que, ante el ominoso colapso mundial del modelo que pretendía implantar, comienza a contemplar y a adoptar mecanismos que antes rechazaba y desde luego que, por su origen ideológico, lo hace siempre más cerca de la intervención estatal y de los procedimientos reglamentaristas que del clásico “laissez faire” del primitivo liberalismo. Pero además, ¿de dónde surge la pretendida unanimidad para la aprobación a los consejos de salarios cuando en su plena vigencia, la conflictividad laboral llega a guarismos récord en la mejor década de comportamiento de la economía uruguaya? Así lo señala el último informe elaborado por el Instituto de Relaciones Laborales de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay del primer semestre del 2013, advirtiendo con claridad que contrariamente a lo que en primera instancia se habría esperado, luego de la sanción de la ley 18.566, se registran incesantes aumentos de la conflictividad laboral.
Sobre las privatizaciones: ¿no es Sofitel S.A. la que gestiona el Hotel Carrasco? ¿Esta privatización no se decidió durante un gobierno municipal frenteamplista? ¿La ley 18.786 aprobada por mayorías de legisladores frenteamplistas no sancionó el régimen de Contratación de Participación Público Privada? ¿No le hemos escuchado decir al propio presidente que sería conveniente que Don Juan y Doña María pudieran colocar sus ahorros en acciones de Ancap o de Antel? ¿No ha considerado recientemente el gobierno la privatización de AFE en el marco del proyecto de más del mil millones de dólares, presentado por la empresa vasca Euskotren? ¿No se han considerado también propuestas en el mismo sentido provenientes de empresas chinas? ¿Qué corrimiento hay acá de los economistas pro mercado que no solo ven con buenos ojos esta nueva praxis privatizadora de la izquierda, sino que siguen pensando en que sería muy bueno para el país su profundización y generalización? Por el contrario, desde los proyectos programáticos de instalación de panaderías comunales y refundación del Frigorífico Nacional, hasta las actuales posiciones del gobierno de izquierda, ¿quiénes son los que se acercaron a contemplar estas soluciones y comenzaron a considerarlas como herramientas de buen gobierno, dejando atrás las machaconas condenas acusadoras del “entreguismo de nuestra soberanía” por parte de los vende patrias de la derecha al capitalismo internacional?
Sobre el consenso de Washington, he aquí sus recomendaciones:
1. Disciplina presupuestaria.
2. Reordenamiento de las prioridades del gasto público de áreas como subsidios (especialmente subsidios indiscriminados) hacia sectores que favorezcan el crecimiento, y servicios para los pobres, como educación, salud pública, investigación e infraestructuras.
3. Reforma Impositiva (buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados).
4. Liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés.
5. Un tipo de cambio de la moneda competitivo.
6. Liberalización del comercio internacional (disminución de barreras aduaneras).
7. Eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas.
8. Privatización (venta de las empresas públicas y de los monopolios estatales).
9. Desregulación de los mercados.
10. Protección de la propiedad privada.
Uno no puede menos que preguntarse cuál de estos postulados no conserva plenamente su vigencia. Y no solo eso, sino cuántas veces hemos escuchado a los principales portavoces de la izquierda moderada reclamar su aplicación cuando no directamente ponerlos en práctica. ¿Cuántas veces hasta el propio presidente Mujica ha predicado en pro de un tipo de cambio competitivo? ¿Cuántas veces el Cr. Astori ha defendido los equilibrios presupuestales y macroeconómicos? ¿Reordenar el gasto público hacia servicios a los pobres, a la educación, la salud, la infraestructura, no es acaso una constante preocupación del gobierno y hasta plataforma electoral del Frente Amplio? ¿Cuántas veces nuestros gobernantes de izquierda han batallado por la reducción del arancel externo común con que Brasil y Argentina nos acogotan a su industria? ¿Cuántos beneficios fiscales, logísticos y hasta de “defensa nacional” se le otorgan a los miles de millones de dólares que traen como inversión las multinacionales a Uruguay? ¿La reforma fiscal de la ley 18.083 que entró en vigor en 2007 no buscó bases imponibles más amplias y tipos marginales moderados? El haber respetado estas recetas, ¿no es acaso lo que ha hecho que Uruguay aproveche mejor que sus vecinos la década de bonanza económica que lo ha beneficiado? El “Consenso de Washington” está, en el concepto de muchos, muy vigente y el gobierno del Frente Amplio lo ha respetado en lo sustancial, lo que no es más que otro ejemplo del corrimiento unilateral de las orientaciones de izquierda hacia la aceptación de las reglas del capitalismo.
Finalmente lo del “capitalismo salvaje” (de ayer) y el “capitalismo solidario” (de hoy), o como gustan decir algunos demagogos: un “capitalismo con rostro humano”. Como si de golpe el individualismo egoísta de corte liberal se hubiera convertido al amor al prójimo. En el mejor de los casos estamos acá ante un reduccionismo inaceptable que falsea la realidad. Deberíamos empezar por volver a respetar y revalorar la palabra capitalismo, desde el momento en que su advenimiento hacia finales del siglo XVIII en Inglaterra abrió todos los campos de la evolución social y humana, al punto de verificarse en los 250 años que lo sucedieron, mayor avance que en los muchos milenios de civilización anterior. Solo algunas décadas de capitalismo y revolución industrial bastaron para abrir el camino y sentar las bases de la abolición de la esclavitud, sistema oprobioso, de vigencia milenaria. De la máquina a vapor en adelante, industrialización y abolicionismo fueron de la mano. Nada más ni nada menos. Si el capitalismo es o fue salvaje, ¿qué calificativo merece la historia que lo precedió? Pocas décadas de industrialización y capitalismo alcanzaron también para proclamar el inicio del fin de otro atavismo que reinaba en el campo de la política y el derecho: las autocracias absolutistas. Es precisamente hacia fines del siglo XVIII y durante el XIX que en Occidente nace y comienza a consolidarse el Estado de derecho, basado en constituciones de raíz democrática. Lejos estoy de afirmar que todo fue una maravilla desde el comienzo, posibilidad inexistente si hablamos de la evolución de sociedades humanas. Todos tenemos presentes esas imágenes de las primeras décadas de industrialización que dejó en nuestras retinas la pintura realista del siglo XIX, con los obreros saliendo de los socavones de carbón, o con los niños y las mujeres, a veces embarazadas, culminando esas jornadas laborales agotadoras, insalubres e interminables. Pero debemos reconocer con respeto que fue también en el seno del mismísimo capitalismo en donde se produce el desarrollo de la legislación social y el paulatino reconocimiento y vigor de los derechos del trabajador, hasta el grado de sofisticación jurídica que registra la actual evolución del derecho laboral. Otro tanto podría decirse de la evolución del derecho que ampara a otros colectivos relativamente más débiles de la sociedad (el derecho del menor, el derecho de la mujer, la no discriminación a las minorías) por no hablar del avance más asombroso registrado en el campo de la ciencia y de la tecnología. No existe la pretendida conversión al capitalismo solidario ni a la economía de rostro humano. Lo que sí existe (pese a los falsos profetas que todo lo condenan desde el “vamos”) es la permanente evolución de la sociedad humana desarrollando las condiciones que hacen posible una existencia sobre el planeta cada vez más duradera, confortable y justa. Es recién con el actual grado de avance en todos los ámbitos señalados, pero muy particularmente en el de la ciencia y tecnología, que comienza a plantearse como realizable en el marco de los objetivos del milenio, llevar los beneficios de esta vanguardia evolutiva a todos los habitantes del planeta, al proponerse el hombre del siglo XXI eliminar de la faz de la tierra el hambre y la pobreza extrema.
Muchos sabemos hoy y otros tantos lo mantuvieron desde siempre, que eso se logra con más capitalismo, (como en China e India), no con menos. Eso se logra con más creación de riqueza y su necesaria contracara: más consumo (y no con menos, como le escuchamos decir a algunos contradictorios predicadores). Más inversiones, más respeto a la propiedad, más comercio internacional, más globalización, más relacionamiento y cooperación financiera entre las naciones.
Los economistas “de la derecha liberal” defendieron desde siempre estas concepciones que hoy están más vigentes que nunca. ¿En qué cambiaron? ¿Cuál fue su corrimiento hacia qué centro?
Cr. Juan Pedro Arocena Lasserre
CI 1.246.439-7
Sr. Director:
En la sección Cartas al Director se publicó la semana pasada una misiva del periodista Juan M. Carzolio en la que se agravia y considera irrespetuosos algunos comentarios que formulé en el artículo “Las cosas en su debido sitio” (Búsqueda 26/9/2013), originada en un artículo del economista Jorge Caumont en el suplemento “Economía y Mercado” de “El País” (23/92013).
Caumont se refirió a un comentario que escuchó en un programa radial sobre el acercamiento de las posiciones sustentadas por economistas de “izquierda” y de “derecha”, a partir de lo cual se formularían hoy “propuestas de política económica relativamente más cercanas”. Si bien compartió ese punto discrepó con la apreciación de los comentaristas radiales en cuanto a que el acercamiento es consecuencia de un corrimien wto hacia el “centro” económico de “ambos lados”. En mi artículo coincidí con Caumont.
Antes de entrar en tema debo hacer algunas precisiones.
1) Como sospecha el corresponsal no escuché el programa radial. Es obvio entonces que mi artículo refiere a la nota de Caumont y que las citas entrecomilladas corresponden a dicho artículo.
2) El corresponsal se agravia de que no lo escuché, no lo llamé, no nombré a la radio, ni al programa, ni a él ni a su compañero de audición. No siento que fuese mi obligación profesional hacerlo. Leí un artículo y lo comenté. No hay nada incorrecto profesionalmente en ello.
3) La razón por la que no identifiqué la radio, el programa, ni a quien hizo los comentarios es porque creo que las discusiones de ideas deben despersonalizarse. Cuando los debates se personalizan se empobrecen y desnaturalizan, ya que se termina discutiendo sobre personas y no sobre ideas.
4) No personalicé el comentario y no atribuí intenciones. La lectura del artículo así lo indica.
Hasta aquí las precisiones. La nota del corresponsal merece otras consideraciones.
Caumont tomó el comentario radial como disparador de reflexiones sobre el tema planteado. Seguramente porque cree, opinión que comparto, que lo dicho en el programa tiende a confundir las cosas en una ciudadanía ganada por la superficialidad y la desinformación. Pero además, sobre todo después de la crisis del 2002, porque la prédica de la “izquierda” ejerce fuerte atracción e influencia en la opinión pública. Y porque hay muchos periodistas que están influenciados por esas tendencias y esas voces.
Carzolio expresa en su carta que no es su intención “discutir el tema de fondo aquí y ahora”. Es una pena. No obstante, reitera la opinión de que “desde la ‘derecha’ se han moderado posiciones y nadie plantea la privatización de empresas públicas o eliminar los Consejos de Salarios. Incluso a nivel internacional organismos como el FMI o el Banco Mundial ya no promueven aquellas políticas neoliberales que pregonaba el Consenso de Washington de principios de la década de los 90”.
Pues bien, la historia nos dice que no hay modelos económicos para siempre ni que sirvan para todos los países. Los problemas y los desafíos económicos cambian según los estados de desarrollo y circunstancias vividas. Por ello, para enfrentarlos y superarlos, deben buscarse los mejores instrumentos y herramientas.
Cuando se dice que ya nadie habla de privatizaciones. ¿De qué hablamos? ¿De Uruguay?, ¿del mundo? Grecia, Portugal y otras naciones europeas han encarado recientemente privatizaciones. El gobierno británico acaba de proponer al Parlamento privatizar el servicio del Correo. En México el Congreso discute un proyecto de ley para incorporar capitales privados a Pemex.
¿Cómo cree el corresponsal que se habrán de reconstruir sus economías Venezuela y Argentina cuando concluyan los ciclos chavista y kirchnerista? Seguramente con apertura de mercados y privatizaciones de empresas estatales ineficientes. Aquí, gobernando el Frente Amplio, a nadie se le ocurre pedir privatizaciones. Es cierto, pero para sortear los reconocidos problemas de lentitud e ineficiencia del Estado, el actual gobierno y el que le precedió, han creado medio centenar de sociedades que operan en régimen de derecho privado. Un “estadito paralelo” sin control del Tribunal de Cuentas.
Más allá de intervenciones concretas para resolver la desmesura y falta de controles que puso en evidencia la crisis financiera internacional, ninguno de los países desarrollados discute los fundamentos del capitalismo, de la economía de mercado, que, cabe recordar, no tiene receta ni modelo único. Lo único que asegura el vigor de una economía es su competitividad. Por eso, las principales economías europeas recortan sus sistemas de bienestar y realizan otros ajustes, pero sin afectar los fundamentos de la economía de mercado. Más bien la acciones emprendidas tienden a reafirmarlos.
A los regímenes socialistas, referentes de la “izquierda”, los aplastó su propio sistema. De ese implosión, los economistas más pragmáticos se refugiaron en las ideas de la social democracia que tanto habían cuestionado antes.
Hablar de “neoliberalismo” en Uruguay es hablar de lo que no existió. Porque para superar el estancamiento económico en el que el país quedó sumido tras la Segunda Guerra Mundial fue necesario liberar la energía de las fuerzas productivas. Fue un proceso extremadamente gradual que supuso contravenir una cultura impuesta por el batllismo y por una “izquierda” aún comprometida con las ideas marxistas.
Uruguay vivió en el último medio siglo un proceso de apertura gradual de la economía tratando de ser más eficiente y competitivo. Pero no hubo privatizaciones locas como en la argentina de Menem.
Se habló más de privatizaciones de lo que se propuso y ni que hablar de lo que se concretó. Esa es la verdad que se oculta, para confundir. Para desacreditar detrás de acusaciones de “neoliberal” o “privatizador”. Hablar aquí de “capitalismo salvaje” es un verdadero dislate.
Salvo alguna excepción citada por el corresponsal, con incursión no muy exitosa en la política, los economistas liberales no se han corrido al “centro”. Siguen creyendo en la fuerza de sus ideas, no una receta o un modelo cerrado. Porque además, ¿qué se entiende por el “centro” económico? ¿El que comenzó a gestarse en marzo del 2005?
Abordar estos temas debe llevarnos a pensar en el tiempo perdido y en el costo que ha tenido este retraso en el reconocimiento de la realidad y de acercamiento al “centro” de algunos economistas de “izquierda”. La social democracia alemana hizo el cambio de vía a fines de los años ‘50, iniciando un camino que años después siguieron de otros partidos socialdemócratas europeos.
Lo del título: “en su debido sitio”
Daniel Gianelli
Sr. Director:
Como consecuencia de que en la anterior edición de ese semanario, 3/10/13, en la sección “Frases de la Semana”, se alude a un dicho mío en el reportaje que me hiciera el periodista Tomer Urwicz en el suplemento “Domingos” de “El País” (29/9/13), le solicito me publique las siguientes precisiones.
Antes que nada aprovecho para agradecerle al cronista la excelente nota, que para mí representa un reconocimiento y un aprecio que mucho valoro, más teniendo en cuenta su profesionalidad y su cordialidad.
La frase en cuestión ocupa el subtítulo de la nota y dice: “a la radio hoy entra cualquiera”.
Si bien el cronista la toma como una opinión importante dentro de la nota, la utiliza en el título fuera de contexto, como una trampita válida para que el lector la ubique en la nota.
No trato de enmendar lo dicho, porque lo sostengo; solo que me estaba refiriendo a cómo era en mis comienzos la infraestructura y las exigencias de la radiotelefonía de la época, cuando en toda emisora había jefes de locutores, jefes de operadores, de programación, etc.
El jefe de locutores tomaba los exámenes de todo aquel que ingresaba como tal.
Exigencias de voz microfónica, de conocimiento de idiomas y sobre todo de buena dicción (fundamental para que escuchen bien los jóvenes y toda persona que después de los 40 años pierde frecuencias auditivas y no entiende a aquellos que se expresan aceleradamente, sin tener en cuenta que están ante un micrófono hablando para toda la gente).
Cada jefe ejercía el control de su área, corregía a los locutores y hasta les indicaba el estilo de la radio.
Por su parte, los operadores debían ser técnicos al punto de saber reparar una consola.
Todos sabemos que eso hoy no ocurre y son otros los parámetros y los intereses que origina la alta competencia.
En la nota señalo en forma positiva a los informativistas que, sin exagerar pronunciación alguna, hablan con absoluta claridad.
Cuando digo “hoy a la radio entra cualquiera”, no estoy desconociendo la alta calidad profesional de muchos comunicadores que a diario escuchamos, sobre todo en aquellas emisoras que en lugar de apuntar solo al negocio en sí mismo, con cumbias villeras, invierten y destinan gran parte de su presupuesto a pagar a profesionales reconocidos.
Que conste que no me estoy aferrando a viejas modalidades y negando toda evolución en la materia. Todos sabemos que el efecto rating provoca involución.
Homero Rodríguez Tabeira
Sr. Director:
El 14 de setiembre informé a Antel que estaba fuera de funcionamiento mi línea telefónica 4378 4223.
Tras reiterados reclamos, el 23 hablé con un supervisor, Mario Burano, quien se comprometió a darle prioridad al tema.
Desde entonces, ni noticias.
Es complicado vivir en una zona alejada sin teléfono.
Espero que Antel reactualice la prioridad anunciada y supongo que nada podrá evitar que me cobren por un servicio que no prestaron.
Félix Gómez
CI 1.149.219-3
Sr. Director:
En nombre de la Comisión Directiva del Instituto Uruguayo de Numismática me dirijo a Ud. a efectos de solicitar tenga a bien publicar estas líneas, que apuntan a difundir la Jornada Uruguaya de Numismática del año 2013, que se llevará a cabo el sábado 19 de octubre en el Club Español de Montevideo, ubicado en 18 de Julio 1332 entre Ejido y Yaguarón, durante todo el día de la fecha mencionada.
La moneda constituye un soporte físico de información, que en alguna época histórica fue casi único. Así fue utilizada por el imperio romano como medio de propaganda política y por el imperio español demostrando su poderío al utilizar en sus cuños los blasones que componían sus dominios en el escudo de armas de los Habsburgo. Cuando una moneda se estudia en el contexto cronológico y geopolítico correspondiente a su época, puede llegar a aportar información muy valiosa sobre sucesos del pasado, que son o fueron muchas veces desconocidos. Por esa razón la numismática está reconocida como una ciencia auxiliar de la Historia. La información obtenida a partir del material hallado en los naufragios constituye un testimonio vivo de lo anterior.
El coleccionista aislado, la mayor parte de las veces desconoce estos hechos, que lo motivarían enormemente en su quehacer. Este es el objetivo de las jornadas. Intentar vincular coleccionistas con un centro de cultura que dispone de una importante biblioteca, edita publicaciones escritas y digitales, y tiene planteada una importante agenda de charlas y conferencias mensuales de difusión del conocimiento e investigación numismática.
En esta oportunidad, durante la jornada habrá 3 conferencistas invitados (1 argentino y 2 uruguayos), que serán en un orden aleatorio respetando su procedencia el Dr. Emilio Paoletti que disertará sobre el tema “Breve historia de la moneda realista de Potosí” y los expositores nacionales Sr. Marcos Silvera que expondrá sobre el tema “Las Juras Reales en el Virreinato del Río de la Plata” y el Sr. Hugo Mancebo que tratará el tema “El Sol de Cabellera en los cobres uruguayos”.
Este evento está declarado de interés cultural por el Departamento de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura y cuenta con el patrocinio del Banco Central del Uruguay. A efectos de que el coleccionista se sienta incentivado a concurrir existirá una exposición numismática y otra medallística realizada por la casa Tammaro, a las que se sumarán mesas de comerciantes extranjeros (argentinos y brasileños) así como comerciantes uruguayos, que darán vida a la jornada y será un buen estímulo para que la persona interesada se acerque y, además, entre en contacto con los conferencistas y con el Instituto como entorno natural que le brinda varias posibilidades de superación personal.
Descontando su buena predisposición ante esta solicitud, enviamos un cordial saludo al semanario.
Ing. Agr. Carlos Deambrosis