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Sr. Director:
Consagración y desecración de la primavera. Sin ser un experto en ballet, soy aficionado al género y mi favorito es precisamente “La Consagración de la Primavera”, de Stravinsky. Tuve oportunidad de verla por primera vez en Montevideo hace más de 45 años por un grupo belga, Le Ballet du Vingtième Siècle. Una performance extraordinaria, aunque un tanto despojada pero muy bien bailada y con buena coreografía. Poco después pude verla nuevamente en Montevideo por el Ballet del Sodre, muy buena también y con un final impresionante, el ídolo o dios gigantesco abría su pecho y aceptaba el sacrificio. Años después pude verla en el O’Keefe Centre de Toronto por el Royal Ballet of Canada, muy buenos bailarines pero en mi opinión el coreógrafo de nombre griego la destruyó haciendo que las mujeres bailaran como simple acompañamiento de los hombres, quienes eran las verdaderas estrellas del espectáculo. Una visión machista que me decepcionó, aunque el público aprobaba con vítores y bravos mientras yo me quedaba sentado y perplejo (y orgulloso) que el Montevideo de otras épocas hubiera superado en mi opinión a una compañía del primer mundo con ingentes recursos.
Cuando me enteré que el miércoles 29 de mayo el Sodre orientado por el renombrado bailarín argentino Julio Bocca presentaría “La Consagración de la Primavera”, me apresuré a reservar un asiento. Quería comparar su performance con las anteriores y tener la esperanza de una grata sorpresa.
Bueno, debo decir que a mi ver esta versión tuvo sus buenos momentos y breves instancias de coreografía inspirada, pero por largos lapsos decepcionantes episodios de los bailarines arrastrarse por el suelo en vez de bailar, como deberían, inexplicables anacronismos como cuando un bailarín se sube a espaldas de otro y lo mata mordiéndolo dos veces como si fuera un zombi, luego protegiendo su presa de otros aparentemente hambrientos bailarines. El final en vez de mostrar a la víctima elegida bailando en un crescendo que conduce a su muerte y ofrecimiento como sacrificio, nos mostró a la bailarina tratando de subirse a un grupo de sus colegas arracimados y cuando baja una especie de red del techo, termina saltando y quedando colgada, algo que los bailarines prehistóricos que quizás estaban en la mente de Stravinsky difícilmente hubieran podido o querido hacer, lo que fue un desperdicio de una excelente oportunidad para terminar con una danza frenética y prolongada de la primera bailarina sustituido por un incomprensible recurso de simpleza y carencia de imaginación.
Como pequeño, pero para mí irritante detalle, las bailarinas usaban un tipo de vestido de tela con tajos a los costados, aceptable versión de lo que los antiguos bailarines del rito habrían usado, excepto por una bailarina que durante toda la performance usó un moderno camisón sexy con encaje en el ruedo, detalle tan anacrónico que me cuesta creer que el Sodre carezca de recursos para mandar hacer un vestido grosero más, como las otras usaron, y que nadie se haya percatado del error para corregirlo, pues abarata el espectáculo como si carecieran de recursos para asegurar cierta uniformidad de vestuario.
En definitivas cuentas, un espectáculo disfrutable de a ratos y decepcionante en otros. Deberé pues aguardar a ver si alguien aquí decide tomarse a Stravinsky en serio y hacer algo realmente admirable.
Juan José Castillos
CI 999.790-5
Sr. Director:
Me permito molestarlo a efectos de solicitarle la publicación de esta carta, que tiene por finalidad resaltar una nueva violación de la Constitución, a la que no se le ha dado importancia tanto por parte de integrantes del gobierno como de la oposición.
Me refiero a la reciente designación del subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas, el economista Alejandro Antonelli.
Como Ud. habrá podido apreciar a través de las diferentes declaraciones recogidas por los medios de comunicación, dicha designación estuvo precedida por una polémica partidaria referida a quién había sido el que propuso el nombre del economista Antonelli para ocupar la vacante dejada por el anterior subsecretario, que pasó a ocupar un cargo similar en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
De todas ellas, se desprende que el presidente de la República no le preguntó al ministro Lorenzo a quién deseaba que designara para ocupar la Subsecretaría vacante, sino que le solicitó al ministro Olesker el nombre de un socialista que pudiera ser designado en ese cargo y de esa consulta salió el nombre de Alejandro Antonelli.
No me ocuparé de las rencillas partidarias que se produjeron, entre las que se encuentra la lamentable intervención de una diputada y la respuesta del presidente. Sí haré referencia al hecho de que el titular del Ministerio de Economía y finanzas no tuvo nada que ver con esa designación, lo cual tiene suma relevancia para configurar la violación de la Constitución que motiva esta misiva.
Nuestra Carta Magna les dedica a los subsecretarios (no “viceministros” como se estila designarlos ahora) el Capítulo II de la Sección X, titulado “De los Ministros de Estado”, que consta de dos artículos, cuyos textos son los siguientes: “Artículo 183- Cada Ministerio tendrá un Subsecretario que ingresará con el Ministro, a su propuesta, y cesará con él, salvo nueva designación. Artículo 184- En caso de licencia de un Ministro, el Presidente de la República designará a quien lo sustituya interinamente, debiendo recaer la designación en otro Ministro o en el Subsecretario de la respectiva cartera”.
De los textos transcriptos resulta muy claro que el ministro y el subsecretario forman una dupla y como tal, sus destinos están encadenados, ya que el ministro, que es designado por el presidente de la República, es quien propone al que será su subsecretario para conformar un equipo de trabajo y si es cesado, también debe dejar el cargo el subsecretario, salvo una nueva designación que obviamente deberá contar con la propuesta del nuevo titular de esa Cartera.
Como se desprende de las manifestaciones realizadas por los diferentes participantes que intervinieron en el proceso de la designación del Ec. Antonelli, el ministro Lorenzo no lo propuso y prácticamente no lo conocía. Aparentemente aceptó ese nombramiento por la tan mentada “disciplina partidaria” que practica el Frente Amplio, pero eso no supone que el nombramiento cuente con su conformidad ni garantiza que al frente del Ministerio de Economía y Finanzas, en el futuro, se encuentre una dupla que funcione al unísono y que se ocupe de diseñar la política económica del país.
La designación del subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas hecha por el presidente, sin consultar al ministro Lorenzo, a mi juico es claramente inconstitucional, puesto que si se requiere que, cuando ingresa el ministro, sea éste quien proponga a la persona que desea lo acompañe en su labor como subsecretario, es necesaria también que se le consulte cuando se deba sustituir al primer designado.
Como en este caso la designación del nuevo subsecretario, realizada directamente por el presidente sin consultar al ministro, no ha tenido ninguna repercusión en los medios de comunicación o en el Parlamento, haciendo referencia a la violación constitucional que dicho acto supone, es que me permito molestar al Sr. Director, solicitándole la publicación de esta carta, con la finalidad de que el hecho no pase desapercibido, ya que si nos acostumbramos a pasar por alto las pequeñas violaciones de la Constitución, se corre el peligro de que cuando ocurran otras más graves, también las dejemos pasar sin decir nada.
Dr. Jorge Trigo Martínez
CI 947.079-1