“El uruguayo está eligiendo venir a hacer turismo y eso es positivo. Muchos también nos comentaron que vienen a ver cómo está el país, matan dos pájaros de un tiro: hacen turismo, están con la familia y ven cómo está el país. Y eso lleva a traer a personas extranjeras”, aventuró Muiño.
Los casi 460.000 visitantes uruguayos residentes en el exterior supusieron un incremento de casi 40% con respecto a la cifra de 2017, la mayor suba interanual registrada. En conferencia de prensa, la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, explicó el dato a raíz de la apreciación del euro y del dólar que dieron un “retorno mejor para la ecuación económica” de los uruguayos. Agregó además que la colectividad “cuando puede vuelve”, pero sus viajes “fundamentalmente” se ven fomentados por razones cambiarias y las “campañas agresivas” de las aerolíneas a medida que aumentó la conectividad del país.
Para Muiño hoy influye la promoción del MT, que ayudó a incentivar el regreso de los uruguayos. “Uruguay se presenta muy bien a nivel mundial, con ofertas muy atractivas. Y si a vos, uruguayo en el exterior, te llega una oferta muy tentativa para venir al país y visitar la familia, es como que matás dos pájaros de un tiro. Hubo mucho más fomento y eso pudo haber captado a algún uruguayo con poder adquisitivo”, estimó.
El lugar en el mundo
Gustavo Espósito emigró en 1979 hacia Buenos Aires y dos años después, con la residencia aprobada, se asentó en La Plata. Allí dejó sin terminar la carrera de abogacía y apostó por el trabajo que tenía en Uruguay: vender helados. Dijo que como no era usual venderlos en los estadios, como él hacía, terminó siendo “toda una novedad”. Ahora tiene una distribuidora mayorista y espera que llegue febrero, cuando en un ómnibus repleto de uruguayos y argentinos cruzarán el río para las Llamadas en Montevideo y Durazno.
“No voy menos de cuatro o cinco veces al año. A menos que tenga alguna desgracia, pero el mínimo de visitas es dos veces al año. No hubo ningún año que no fuera. Siempre fui a votar, a renovar la cédula y el pasaporte. A veces no he tenido plata y he ido. Para Carnaval voy seguro y en Semana de Turismo también. Acá todos los uruguayos viajan. Ahora en enero me quedé yo en La Plata y uno que vende hielo, el resto están todos allá”, dijo en diálogo con Búsqueda.
La mejora en las carreteras nacionales le permitió comenzar a visitar a sus parientes en el interior del país, trasladándose desde Florida al Sauce y hasta el Chuy. Ahora aguarda “desesperado” la jubilación de su esposa para volver a radicarse en el país, probablemente en Mercedes.
La mayoría de los turistas uruguayos provienen de Argentina. En 2018 representaron 70% de las visitas de ese colectivo, cortando la tendencia decreciente que mostraban desde 2015. Según datos del MT, otra porción de uruguayos llega desde Brasil y destinos de América por fuera de la región (casi 9% en ambos casos). Norteamérica es el punto de partida para 6% del total de los turistas uruguayos, mientras que Europa lo es para otro 5%.
Heber Ferraz viaja varias horas, varias veces al año para volver al país. Emigró a fines de la década de 1970, con la meta de profundizar su especialización en neurocirugía en Austria. Y, luego de un breve regreso tras la salida a la democracia, terminó radicándose afuera con su esposa y tres hijos.
“Cuando logré mayor independencia, estaba seguro en mi cargo y con los hijos crecidos, empezamos a viajar más seguido. Eso les pasa a todas las familias (uruguayas) que han venido aquí. Desde que estoy jubilado de la universidad, voy al Uruguay tres veces al año. Tengo un amigo músico, muy destacado, que ahora en febrero se va con su hija a visitar a su familia”, contó.
Ferraz asegura que el aumento de opciones de vuelo potenció los viajes de los uruguayos que “intensificaron” sus visitas. Pero para él hay una fecha que es especial, y no tiene que ver con las elecciones ni con las fiestas de fin de año. Cada cinco años, la familia Ferraz Leite organiza una juntada entre todos sus miembros que han dado en llamar la “ferrazada” y que es un evento “infaltable”.
La mayoría de los turistas uruguayos provienen de Argentina. En 2018 representaron 70% de las visitas de ese colectivo, cortando la tendencia decreciente que mostraban desde 2015.
“Es un día donde nos reunimos en algún lugar especial. El último fue cerca de Las Piedras, y vienen muchos de mis familiares del exterior. Además, en el invierno pasado mi nieto que estudia medicina conmovió a la familia porque recibió una invitación del Maciel para hacer una estadía en Uruguay. Se vino enamorado del Uruguay, tomando mate”, contó.
La cantidad de turistas uruguayas registra picos y caídas. El crecimiento de los últimos dos años detuvo la tendencia a la baja que se registraba desde 2015. Existen, también, caídas puntuales: en 2012, en medio de la crisis financiera que azotaba a varios países europeos, se registró una baja de 25% en el número de visitantes, y lo mismo pasó en 2002, durante la crisis económica local.
Esteban Campanela emigró en esa crisis económica, pero no por motivos laborales. Su trabajo en la exaerolínea Pluna lo había llevado a un taller en Río de Janeiro, donde conoció a su actual mujer. Luego de dos años de una relación “con un Internet que no es el de hoy, sino que uno mandaba un mail y el otro respondía”, se casaron y se asentaron en Florianópolis.
“Me ha tocado hacer mucha vida de turista en Uruguay con elencos (teatrales), o con amigos de Brasil o con mi suegra. En los últimos cuatro años debo haber ido a hacer visitas guiadas al Palacio Legislativo o al Palacio Salvo unas 10 veces. Hoy te parás en plaza Independencia y se escuchan muchas más lenguas. La gente aquí viaja mucho para Uruguay. Y cuando estás afuera el primer destino que se te ocurre en cualquier vacación es volver”, contó.
Hoy espera conseguir la tenencia definitiva de los dos niños que adoptó para traerlos a conocer el país, al que frecuenta al menos una vez por año por motivos laborales. Con estudios de posgrado en Letras y Literatura, Campanela tradujo la obra Mi Muñequita del dramaturgo uruguayo Gabriel Calderón. Su mujer, formada en artes escénicas, montó la producción en Brasil.
La llegada de los turistas uruguayos muestra también picos en los años electorales. Pero, con la excepción de 2014 cuando se registró un aumento interanual de 24%, se trata de subas leves.
Andrea Laffitte, uruguaya radicada en Los Ángeles desde mediados de la década de 1980 y dueña de una agencia de turismo, asegura que el uruguayo vuelve a su país incluso aunque le salga más caro que otros destinos. Más que las elecciones, la fecha pico de venta de pasajes son las fiestas.
“El uruguayo va mucho de vuelta a Uruguay. El argentino es diferente y toma un paquete, un crucero. El uruguayo pasa con la familia, y va por un mes o tres semanas por lo menos. Trata de recorrer, hacer cosas en Uruguay. Es el lugar preferido de los uruguayos, que podrían ir a cualquier parte e incluso hasta gastar menos en estadía o restaurantes. Para las fiestas los pasajes son bastante más caros y la gente los ha pagado. He tenido grupos donde van todos, los suegros, los hijos y los nietos”, explicó.
Ella acaba de volver de un viaje a Punta del Este y Montevideo, e intenta visitar el país por lo menos una vez al año. En uno de esos viajes trajo a su hija, que ahora estudia un posgrado en Europa, pero quien, con un español muy fluido y pasaporte uruguayo, consideró vivir una temporada en el país. Laffitte, quien prepara un programa televisivo para uruguayos en el exterior, apuesta por visitar museos e ir a obras de teatro cuando regresa para mantenerse “actualizada”. Así, asegura que los servicios turísticos tuvieron una “mejora rotunda”.
“Al principio era desalentador cómo te atendían, ya fuera en La Posta del Cangrejo en el Conrad o en el puerto de Montevideo. Ahora noto que la gente es mucho más amable, te da tiempo, es mucho más hospitalaria y te da un mejor servicio. No he visto precios que no fuesen razonables. Me siento personalmente mucho más segura cuando mando un turista a Uruguay”, dijo.
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