Can’t Forget A Souvenir Of The Grand Tour, nuevo álbum en vivo de Leonard Cohen
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“No me puedo olvidar, pero no me puedo acordar de qué”, dice el poeta en I Can’t Forget. El registro es de un recital en Copenhague en 2012, y es el segundo de los diez temas de este nuevo disco en vivo, grabado durante la gira The Grand Tour, que lo llevó en 2012 y 2013 por Norteamérica, Europa y Oceanía. Cohen agradece a los daneses por soportar una noche de lluvia y ellos responden con palmas.
Lo bueno de elegir entre las grabaciones de un período tan extenso es la seguridad de encontrar la mejor versión. De hecho, más de la mitad corresponden a pruebas de sonido. Aquí están las que eligió el maestro, y el resultado es de una fidelidad superlativa. Al oírlo se hace imposible no pensar en la irresistible posibilidad de ver en vivo al capo de Montreal, materia pendiente de casi todo quien ame la música.
La notable ilustración de la portada, con un Cohen de espaldas, sentado en una reposera contemplando a una multitud de espectadores idénticos a sí mismo en un anfiteatro griego, acentúa el ansia por presenciar una gala de este hombre que a los 80 años sigue editando discos: en 2014 lanzó Popular problems, un disco más que atendible y se mantiene en la carretera. Al igual que con Neil Young, Tom Waits y Nick Cave, dan ganas de tomarse un avión a la próxima ciudad donde actúe y poder cumplir el sueño. A menos que los astros se alineen y Mr. Cohen decida conocer Sudamérica antes de morir.
Instrumentos, coros femeninos y esa voz inoxidable que aquí suena igual o mejor que en el estudio. Obviamente no es el Cohen de los años 70, pero su registro de bajo le ha permitido conservar el porte y la elegancia de siempre. Desde la marcial Field Commander Cohen (grabada en Denver) al blues Never Gave Nobody Trouble (Odense), pasando por el vals Light as the Breeze (Dublin) hasta el humor en el prólogo de Stages (Sydney), el balance de su vida.
Night Comes On (Monchengladbach, Alemania) se oye como quien lee un cuento hecho canción; en Got a Little Secret (Auckland) y Choices (Christchurch) se escucha el OK de aprobación del técnico de sonido, un fino aporte de verdad al registro. Es raro escuchar a Cohen en francés. Aquí lo hace en La manic y Joan of Arc, grabadas en Quebec, la ciudad más medioeval de América. El epílogo, un fragmento de Tower of Song que se apaga en fade out, y el tarareo de las coristas deja al oído con ganas de más delicias sonoras.