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    Chávez inscribió su candidatura: la hora de la verdad sobre su salud

    “Todos los escenarios son posibles”, adelantó el presidente de una de las principales encuestadoras venezolanas

    Una de grandes incógnitas que sobrevolaban la vida política e institucional de Venezuela terminó de despejarse esta semana. Después de meses de dudas y especulaciones, el presidente Hugo Chávez inscribió formalmente su candidatura para ser reelecto el 7 de octubre a un tercer mandato consecutivo de seis años, pese a padecer un cáncer que le ha obligado a pasar tres veces por el quirófano y someterse a varias sesiones de quimioterapia y radioterapia en los últimos doce meses. Sin embargo, otras dos preguntas claves para el futuro de ese país en particular y de América Latina en general continúan sin respuesta: ¿cuán enfermo está Chávez aún y cuánto tiempo se mantendrá en el poder?

    La primera de esas dos interrogantes está pendiente desde que Chávez evita dar detalles públicos sobre la enfermedad que lo aqueja. Un año después de haber anunciado que había sido operado de un tumor maligno en el abdomen, el mandatario venezolano sigue sin revelar exactamente dónde se localizaba o de qué tipo de cáncer se trata. Pero el hecho de que el tratamiento que recibe en Cuba lo haya obligado últimamente a reducir su ritmo de apariciones públicas y en algunos períodos lo haya apartado completamente de la escena, sugiere que su enfermedad llegó a ser grave. Él mismo pidió a Dios en abril, con el llanto atragantado, que le “dé vida”.

    Al registrar su candidatura para los próximos comicios el lunes 11, Chávez, de 57 años, procuró mostrar que mantiene la energía y el vigor necesario para enfrentar al candidato único opositor Henrique Capriles, de 39 años. Después de afirmar que se siente “bien”, Chávez llegó a bailar y cantar por momentos. Vestido con su clásica boina militar roja y campera con los colores de Venezuela, ofreció un discurso de casi tres horas. “Cumplo con mi deber en este día de inscripción de la candidatura de la patria, de la mayoría de los venezolanos”, dijo en el Consejo Nacional Electoral (CNE). “Tendremos que trabajar muy duro”, dijo luego en un acto frente a decenas de miles de seguidores.

    De este modo, la carrera hacia las urnas en Venezuela comenzó a parecerse cada vez más a una competencia de aptitudes físicas. El domingo 10, cuando inscribió formalmente su respectiva candidatura, Capriles protagonizó una marcha de 10 kilómetros hacia el centro de Caracas acompañado por una multitud de decenas de miles. Y al día siguiente, cuando Chávez marchaba en camión desde su despacho presidencial hacia la sede del CNE, el postulante opositor apuntó en su cuenta de Twitter: “Ese candidato no camina, se le acabó la gasolina”.

    Todo esto da pie a la otra incógnita en Venezuela, tanto por las dudas respecto a su salud como por el desafío que Chávez tiene ante sí para realizar una campaña exigente. Luis Vicente León, analista político venezolano y presidente de la encuestadora Datanálisis, cree que ahora el presidente deberá mostrar en el terreno su verdadero estado de salud, cuando todos los escenarios electorales siguen abiertos en el país a menos de cuatro meses de las elecciones.

    Lo que sigue es una síntesis del diálogo telefónico que León mantuvo con Búsqueda desde Caracas.

    —¿Cuántas de las incertidumbres sobre el futuro político de Venezuela se han dilucidado con la candidatura que Chávez inscribió formalmente para su reelección esta semana?

    —­En realidad, pocas. La incertidumbre sobre si se iba a inscribir o no, está resuelta. Pero eso no resuelve la incertidumbre sobre cuál es la profundidad de la enfermedad del presidente Chávez y cómo va a afectar el resto de la campaña. Porque tú puedes controlar un evento puntual, puedes hacer cosas para parecer que estás perfecto y sin embargo la enfermedad estar ahí y afectar el desenvolvimiento de tu campaña. Chávez en estos dos días (martes y miércoles) no ha estado en campaña luego del inicio formal de esa campaña. ¿Cuánto tiempo puede hacer eso sin que la matriz de opinión se termine deteriorando? Eso es una incertidumbre que sigue viva. La segunda incertidumbre era qué campaña iba a usar. Había la tesis de que Chávez podía regresar con una campaña más de amor, de integración, de aprovechar sus reflexiones para una campaña más tipo Lula. La verdad es que esa tesis quedó claramente fuera: es una campaña que repite la misma estrategia que Chávez ha usado en el pasado.

    —¿Cuál es esa estrategia?

    —Una estrategia de resalte de la simbología, la patria, los símbolos patrios, Bolívar... Y por otro lado la confrontación con el adversario.

    —Muchos se sorprendieron por la demostración de energía que procuró hacer Chávez el lunes. ¿Logrará esto revertir la imagen de presidente enfermo que tenía?

    —Sólo 15% de la población creía que esa enfermedad iba a culminar en un problema crítico que impidiera que Chávez fuera a la campaña o fuera elegido. Esta idea de líder moribundo es más de los medios internacionales y locales y de la oposición más dura, que de la masa. La mayoría de la población está esperando un Chávez regresado. Más bien eso que había sido un valor importante que le había protegido de los costos políticos de la enfermedad, ahora se convierte en un problema. Porque ahora tiene que demostrar en efecto que él puede. Y ahora sí la población ya acabó con su período de gracia para la convalecencia y está esperando a su líder en campaña. Y si no se lo da, entonces se puede convertir en un problema.

    —¿Qué tan importante es en este momento la salud de Chávez para definir la elección de octubre?

    —Hasta ahora (la gente) había tenido más bien solidaridad primaria con Chávez con su respaldo. Y la matriz de opinión era que se iba a curar. Por lo tanto, si el presidente es un enfermo que se va a curar no hay costos, hay espera para el regreso de ese líder. Pero una vez que la campaña arranca, Chávez patea la enfermedad y dice que los adversarios prácticamente inventaron que estaba moribundo, cuando se muere el tiempo para la convalecencia, la población ahora estará mucho más pendiente de que Chávez esté en campaña. Y si esa campaña no es completa, si no está, si no se puede mostrar, si tiene que regresar a Cuba, entonces se puede matrizar la idea de que el futuro está comprometido. Y eso puede afectar la popularidad del presidente y su intención de voto.

    —¿Pero será más determinante esto que otros temas importantes para Venezuela, como la violencia?

    —Sólo lo vamos a ver en la medida que se desarrolle la campaña. Si Chávez es capaz de mandar el mensaje de que está en control de su campaña, los temas serán otros. Pero si Chávez se ve debilitado en plena campaña estoy seguro de que Capriles intentará tomar ventaja de eso, porque tiene todo el sentido del mundo que lo haga.

    —¿No está cambiando ya el foco de la campaña opositora, desde los problemas de Venezuela hacia la comparación de estado físico o de salud entre Capriles y Chávez?

    —Sí, ahora le abren la oportunidad. Porque antes, con Chávez en su convalecencia, sin saber muy bien a dónde iba, hablar de la enfermedad desde Capriles podía ser considerado como un irrespeto a la salud de una persona. Pero una vez que está en campaña y él dice que está bien, el contraste de la energía, la juventud y el futuro se hace un elemento clave de la campaña de Capriles.

    —¿Qué dicen sus encuestas hoy sobre la intención de voto de los venezolanos hacia octubre?

    —Lamentablemente nuestras encuestas no son públicas sino solamente tres: las de marzo, junio y setiembre. Pero las encuestas indican que Chávez se mantiene en la primera posición antes de las inscripciones. Ahora tenemos que ver cómo se mueve, una vez que arranca formalmente la campaña, que hubo contacto masivo de la población, que se voltea a ver a sus candidatos. Ahora Chávez está arriba, sin dudas.

    —Chávez prometió vencer por “knockout” a su rival. ¿Es posible esto o el escenario será de paridad?

    —Todos los escenarios son posibles. Todo está abierto en este momento. Si Chávez está muy entero y sale al ruedo duro, con incremento de gasto público, plata, generando la impresión de mejora nacional, y toma ventaja de su control de medios y toda la fuerza que tiene en términos de control institucional, puede ganar con una ventaja significativa. Ahora, Capriles tiene también que hablar. Tiene una campaña que está creciendo, es muy potente cara a cara en política, va a venir obviamente ahora una comunicación masiva, ya la gente está más pendiente de lo que está diciendo. Eso puede reducir e incluso voltear las elecciones si además Chávez está enfermo. Entonces todos los escenarios están abiertos en este momento: estamos apenas empezando la campaña formal.

    —Hay mucha diferencia en las encuestas: algunas hablan de una paridad y otras de una ventaja de 20 puntos porcentuales para el presidente…

    —En realidad, ninguna encuesta seria da paridad. Hay un montón de empresas fantasmas y ficticias, de un lado y del otro. En una Chávez está ganando por 100% y en la otra Capriles. Eso es propaganda; no son encuestas. Pero si ves las encuestas más relevantes, la diferencia está entre siete y 20 puntos.

    —Pero eso es de todos modos un margen importante. ¿A qué se debe la diferencia?

    —Es un margen importante y la diferencia entre ellas es el número de indecisos. En nuestras encuestas el número de indecisos es muy elevado. En las encuestas donde la diferencia es muy pequeña, no hay prácticamente indecisos. Esto quiere decir que de alguna manera han hecho una técnica que les permite reducir el número de indecisos.

    —Todo indica que el presidente aún no ha resuelto el tema de su posible sucesor: ¿sigue siendo este un problema delicado para el oficialismo venezolano? ¿O se posterga hasta después del 7 de octubre por el hecho de que Chávez haya formalizado su candidatura?

    —Mientras Chávez esté en campaña y pueda mandar el mensaje de que está en capacidad de controlarla, puede retrasar el tema del sustituto. Hay sin dudas una lucha interna por el control del poder. Pero mientras Chávez esté en el escenario, esa lucha está bajo control.