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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNuestro presidente está obsesionado con el consumo, lo tiene como uno de los males de la humanidad y no entiende que venimos a este mundo a consumir. Consumimos en el vientre los nutrientes que nos hacen crecer y desarrollarnos para nacer y de allí en adelante pasamos a ser un consumidor más de los miles de millones que pululan en este planeta.
Ud. es un consumidor, señor presidente. ¿No se ha dado cuenta de ello? Seguramente, y porque se ha creado esa aureola de austero, Ud. piensa que no lo es. Créame, señor presidente, Ud. consume… y mucho. No sé cuánto, porque no estoy al tanto de los números, pero no conozco ninguna Presidencia barata en el mundo y seguramente la suya tampoco lo es.
Para poner un ejemplo, en este viaje a las Naciones Unidas, sin ir más lejos, ¿cuánto ha consumido? Pudo haber enviado una carta con su discurso y pedirle al embajador que la leyera para ahorrarnos los gastos que su viaje generó; pero claro, también entiendo que no hubiera creado la misma atención y las noticias que ha logrado generar para “consumo” de los noticieros que necesiten propagarla en sus mercados.
¿Ve, señor presidente? Ud. también genera bienes de consumo, así como lo hace cualquier empresa que vende… y Ud. siempre vende algo. ¿Ud. qué pensaba cuando invitó en el Conrad a los empresarios a invertir en Uruguay? ¿Cómo visualizaba Ud. que esas inversiones funcionarían aquí? Todo es producción y consumo, y si no, ¿cómo generaríamos esas fuentes de empleo en el país y de las cuales se jacta su gobierno a pesar que dudo tenga algo que ver con ellas? Todos no podemos ser empleados públicos como Ud., señor presidente.
También entendemos quiénes son los consumidores de sus productos y que Ud. tenga que seguir vendiéndolos para preservar a su partido en el poder. Pero no nos equivoquemos: lo que Ud. vende lo puede seguir haciendo porque hace ya muchos años que la educación no funciona en nuestro país y es una de las principales razones por la que el Frente Amplio triunfó. Una buena educación, como la que teníamos antes, produciría cambios en los cuales el Frente no saldría muy favorecido.
También hay que considerar que en este viaje a la ONU salió por primera vez a jugar el papel de actor protagónico (no de reparto) para la película que Emir Kusturica comienza a preparar sobre su vida y allí también podemos entender el porqué de lo obvio en su discurso ante la Asamblea. Nadie puede estar en contra de “paz en la tierra”, “guerra al hambre” y “educación, educación, educación” y algunas otras que ahora se me escapan. ¡El problema es cómo lograrlo, por si no se había dado cuenta! Posiblemente los guionistas del documental tengan alguna idea que ofrecerle.
La educación es definitivamente nuestro problema aquí en nuestro sur, señor presidente. La educación, que Ud. dijo ha estado siempre en manos de la izquierda, se ha deteriorado a tal punto que nos afecta en todos los órdenes de la vida. La izquierda utilizó este problema para cambiar ideológicamente al país y lo hizo tan bien que hoy votamos a un partido para que nos gobierne plagado de elementos antidemocráticos.
Ejemplo sobran: el comunismo, los tupamaros, no fueron ni son ni serán fervientes devotos de la democracia. La saben usar, sí, pero solo para conseguir sus fines. Este, señor presidente, es nuestro problema principal y no escuché en su discurso nada de esto, nada que nos pueda explicar cómo pasamos de líderes regionales en educación a esta mediocridad que hoy tenemos.
Mientras la oposición no despierte del letargo en que se encuentra, hay gobierno del Frente para rato y personajes como los actuales seguirán dirigiendo los destinos de este país capitalista, productor, consumidor e históricamente muy liberal, al cual esta izquierda, otrora revolucionaria, no ha intentado cambiar, probando que de revolucionarios solo tenían el discurso para llegar al poder.
Juan Carlos Aguerre