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Terrícolas, esto va en serio. Astrónomos australianos registraron en estos días cinco misteriosas señales de radio que llegan más allá de la Vía Láctea. Se trata de una serie de explosiones de radio rápidas (FRB, de acuerdo con las siglas en inglés) recogidas por el radiotelescopio Parkes, en Australia. “No tenemos idea de lo que está pasando”, escribió la señora Emily Petroff, de la Universidad de Swinburne, en su cuenta de Twitter. Cuando un científico dice no saber “lo que está pasando” es que vamos bien en misterio y muy mal en ciencia contante y sonante.
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Si a esto le sumamos los extraños cambios de luz en una estrella que se encuentra a 1.500 años luz de la Tierra, recientemente descubiertos por el telescopio espacial Kepler, la cosa se pone más interesante aún.
Pero cuidado, terrícolas: no todas las señales son extraterrestres. Hace unos años, el mismo radiotelescopio Parkes desentrañó unas misteriosas ondas, esta vez de corta duración, que eran un rompecabezas para los científicos. Estuvieron 17 años comiéndose el coco, sacando cuentas, discutiendo, especulando, hasta que descubrieron que las ondas no eran procedentes del espacio sideral sino de… el horno microondas de la cocina de Parkes, donde los mortales hombres de ciencia calientan sus viandas.
Si desentrañamos el secreto de nuestro microondas, de nuestra aspiradora doméstica y de nuestro cepillo de dientes eléctrico, conoceremos mejor el universo.