El hormigón que ahora luce inmaculado al borde del río Uruguay esconde debajo días de intenso trabajo. Más de 600 personas trabajaron durante 15 meses, 500 metros cúbicos de tierra movida, más de 100 pilotes hincados, 8.000 metros cúbicos de hormigón vertidos y 2.000 toneladas de acero, en una inversión que rondó en total los U$S 150 millones.
Con esos números Ruben Martínez, gerente general de Corporación Navíos, resumió la obra de ampliación que esa terminal privada del puerto de Nueva Palmira inauguró el pasado jueves 30. La terminal que concentra la mayor parte del movimiento del puerto sumó ahora un nuevo muelle de 300 metros, con dos puestos de atraque para buques de altamar de gran tamaño, y equipado con tecnología de última generación para carga, descarga y acopio de minerales.
“Entre todas las terminales, y en términos de toneladas movidas por año, Nueva Palmira va en camino a superar a Montevideo”, vaticinó Martínez.
La inauguración era una buena noticia también para el gobierno. Por eso, en primera fila lo escuchaban el canciller, Rodolfo Nin Novoa, y el ministro de Transporte, Víctor Rossi, que unos días más tarde, el lunes 3, la eligió como el tema central de la conferencia de prensa que dio luego del Consejo de Ministros.
Al lado de ellos, estaba sentada Angeliki Frangou, la presidenta de Navios Maritime Holdings, un grupo compuesto por cinco empresas, cuatro de ellas cotizantes en la Bolsa de Valores de Nueva York. La terminal de Corporación Navíos en Nueva Palmira es el centro de sus negocios en América Latina.
Alentada por los síntomas de recuperación de la economía que observa a nivel internacional y por el potencial de desarrollo que aún tiene por delante la Hidrovía Paraguay-Paraná, la empresaria griega ya piensa en un nuevo proyecto de ampliación: una terminal de combustibles y gas.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Frangou concedió a Búsqueda.
—Posiblemente en Uruguay no haya una dimensión real del tamaño y la importancia de Navios en el mundo; ¿puede describir el trabajo que realizan?
—Navios es una marca consolidada en la industria de los commodities. Tenemos cerca de 60 años de historia. Tenemos 170 barcos en el mundo, de diferentes tipos. De combustible, buques tanque, graneleros y portacontenedores de diferentes tamaños. Son 170 barcos en cinco compañías diferentes, cuatro de ellas listadas en la Bolsa de Valores de Nueva York, en diferentes líneas de negocio del transporte y la logística. Tenemos un portafolio diversificado.
—Usted viene de Grecia y de una familia vinculada a los negocios marítimos por generaciones. ¿Cuándo y por qué decidió desarrollar su propia carrera en la actividad?
—El transporte marítimo en Grecia es muy natural porque somos un país muy pobre, sin buenas tierras. La gente se dedicó a esta actividad durante generaciones porque solo tenemos islas y buen sol, pero somos pobres. El transporte marítimo no es una industria doméstica, es muy competitiva. A pesar de venir de mi familia quise crear mi propia compañía para cometer mis propios errores. Tenía el gran beneficio del buen apellido. Crecí en el mercado de capitales; creo en el mercado de capitales y en la fusión del transporte marítimo tradicional con formas modernas de finanzas. En la industria de los commodities necesitas el mejor acceso a capitales y eso se consigue dentro del mercado de capitales.
—¿Cómo ve la situación internacional del mercado marítimo?
—El transporte marítimo, como trabaja con commodities, está influido indirectamente por el mercado de los commodities. En 2015 y 2016 el viento no estaba claro. El petróleo bajó a U$S 27 el barril, el hierro a U$S 40, todo cayó. Cuando el petróleo cae tanto la gente deja de hacer negocios, siempre está con miedo del día siguiente, entonces queda todo paralizado. Eso pasó en 2016. Desde ese momento el comercio se normalizó, los precios se estabilizaron, el miedo de China… Todo se calmó y ahora tenemos negocios más normalizados.
En la Hidrovía estamos indudablemente afectados por el flujo de commodities. De repente el hierro casi se frenó. Los 8 millones de toneladas de hierro que se transportaron en 2012 por la Hidrovía el año pasado bajaron a 3 millones. Todo esto creó un ánimo muy oscuro. Pero lo que vemos ahora en el transporte marítimo, que es un indicador temprano de reactivación de la actividad económica, es que el mercado se ha recuperado, los precios se recuperaron, la demanda está mejor. Entonces, cuando a veces vengo acá y los veo deprimidos les digo: “Escuchen, muchachos, el mercado está mejor de lo que piensan y está viniendo”.
—Cuando tomaron la decisión de ampliar su terminal el panorama era más oscuro. ¿Cómo lo decidieron?
—Hay que entender la geografía. La Hidrovía es un sistema acuático tan largo como el Río Mississippi. Transportar por barcaza bajando por un río es lo más económico y eficiente en el mundo. Si miras Estados Unidos, ves que el desarrollo del Mississipi es más significativo que el de la Hidrovía. En el Mississippi hay 21.000 barcazas bajando y en la Hidrovía tenemos unas 3.000. Los commodities suben y bajan, pero la manera más eficiente de moverlos va a seguir siendo esta. No hay que olvidar por qué existe acá ese comercio continuo: por el grano y porque tienen una de las reservas de agua dulce más grande. En esencia el transporte de granos y hierro es transporte de agua. Cada tonelada de mineral de hierro necesita cientos de toneladas de agua para limpiarse. En otros lugares la gente necesita el agua, no puede ser desperdiciada. Aquí el mineral de hierro es de los más puros en Bolivia y Brasil. Cuando China importa mineral de hierro para el acero, importa agua en esencia. El grano es muy importante y también necesita agua. Para cada kilo de soja se necesitan siete kilos de agua. Entonces, en esencia, cuando ofreces soja también ofreces agua. Los commodities siempre van a tener que salir. Eso va a continuar y hay que construir infraestructura. Esta es un área donde el desarrollo va a seguir, porque es una de las reservas más grandes de agua en el mundo y de las menos pobladas.
—¿Qué ventajas y desventajas cree que Uruguay tiene en comparación con Argentina o Brasil, que también tienen buenos puertos?
—Uruguay es un país muy pequeño y creo que es muy importante su visión. Su visión es ser un hub de logística y transporte. Eso es importante porque ustedes tienen dos gigantes, a la derecha y a la izquierda. Nosotros amamos el país, ha sido nuestra casa en los últimos 60 años y es también el centro de mis negocios en Sudamérica. Tienen un buen país, buena gente y una situación legal muy predecible. Creo que esa es su mayor ventaja. Tienen que mantener su eficiencia. Cuando la situación mejore en el vecindario ese es el mayor riesgo, porque a menos que mantengan su eficiencia no van a poder sobresalir. Ustedes necesitan ser eficientes. Los vecinos no están haciendo un buen trabajo en eso. Creo que Uruguay está haciendo un mejor trabajo, tienen una economía en crecimiento y tienen que mantener la concentración en la eficiencia: mejor regulación y más productividad que los vecinos. Ahí están sus grandes retos y oportunidades.
—¿Qué opinión tiene acerca del proyecto de construir un puerto de aguas profundas en Uruguay? ¿Es viable o es un proyecto demasiado grande para un país tan pequeño?
—No es tan ambicioso. Tiene que estar bien pensado y bien creado, y creo que tienen que pensar en el lugar, aclarar la situación regulatoria. Es algo que tienen que pensar, necesitan hacerlo.
—¿Navios está interesada en este tipo de proyectos?
—Siempre estamos interesados.
—¿Qué planes tienen a nivel internacional y aquí en Uruguay para los próximos años?
—Pensamos crecer en todas las líneas de negocio en las que estamos. Tenemos un plan para cada una de ellas. En este negocio cíclico esta es la parte ideal del ciclo para invertir. En la región estamos estudiando cómo expandir más nuestro puerto y crear más actividades económicas. Estamos pensando, y queremos ver si coincide con la visión del país, en construir una terminal de combustibles y gas. Eso no existe en esta zona.
—¿Aquí en Nueva Palmira?
—Sí, aquí. Una terminal de combustible, de gas y de líquidos. Tiene sentido, estamos en la boca del río. Vamos a intentar desarrollarlo.