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    Cuadros dentro de cuadros

    Filmish. Un viaje gráfico por el cine

    El momento en que Georges Méliès descubre el potencial del cine para crear otras realidades y viajar a otros mundos. Los mecanismos detrás de Nanuk, el esquimal, el documental de Robert Flaherty. La evolución de las convenciones de la narración fílmica, desde la invención del primer plano y las técnicas de actuación, a los avances de los efectos especiales y los alcances de la captura de movimientos. La persistencia de la mirada voyeurista y patriarcal del cine comercial. La cosificación del cuerpo. Las películas como expansión de batallas ideológicas. Qué es lo que hace que funcione una cinta de horror. Qué elementos deben cuajar en la ciencia ficción. Cuáles producciones recibieron colaboración del Ejército de Estados Unidos y cuáles no (y por qué).

    Filmish. Un viaje gráfico por el cine (Reservoir Books, 2017) es precisamente eso: un ensayo que, por medio del cómic, explora y expone la historia y los elementos constitutivos del arte y la industria cinematográfica. Su autor, el dibujante y guionista británico Edward Ross, analiza y recrea en viñetas escenas cruciales y representativas de cientos de títulos de la cinematografía mundial. Licenciado en Estudios Cinematográficos, Ross ha colaborado en la realización de cómics de divulgación científica para universidades, museos e institutos de investigación. Filmish fue publicado originalmente en cuatro entregas entre 2009 y 2013. El autor posteriormente decidió reunir, reordenar y ampliar el material en un solo volumen, que se editó en inglés en 2015.

    Fue en la universidad, mientras estudiaba cine, cuando el lenguaje de los cómics captó su interés. “Crecí con Snoopy y Calvin y Hobbes. Para mí, eso era todo. Pero en la universidad empecé a ver que las historietas podían ser sobre cualquier cosa que uno podría imaginar. Poco a poco mi interés en hacer películas se convirtió en un creciente interés por hacer cómics”, dice el dibujante a Búsqueda, desde Edimburgo, donde reside.

    En tiempos universitarios intentó escribir guiones de cine. “Aunque creo que tengo algunas buenas ideas de películas ocultas en mi mente, nunca avancé mucho con la escritura de guiones, la pasión por los cómics tomó el control”. Así que apenas obtuvo la licenciatura, empezó a hacer historietas. “Filmish fue la manera lógica de combinar mi pasión por el cine con mi pasión por los cómics. Resultó ser una buena elección: los cómics ofrecen al lector la posibilidad de disfrutar de las películas de una manera diferente, al tiempo que me dan la oportunidad de añadir humor y análisis para hablar de esas películas”.

    Efectos personales.

    Dice Ross: “Me interesaba mucho comprender cómo las opciones de encuadre, edición, color, entre otras herramientas, pueden afectar nuestras emociones y nos hacen pensar y sentir de manera diferente”. Así nació Filmish. A partir de siete temas centrales, y tras una larga e intensa investigación, el autor eligió imágenes memorables y emblemáticas de la historia del cine, secuencias y tomas a las que les sumó su estilo y su mirada. “Creo que el proceso de escritura es una emocionante búsqueda del tesoro. Siempre sigo mi pasión, escogiendo las ideas y las películas que más me emocionan”, comenta. “El gran tema de los cómics es que se pueden mezclar un montón de escenas y referencias diferentes en una sola imagen. No solo es muy divertido, también aporta al análisis, le muestra al lector las tendencias y las técnicas que se ejecutan en el cine”.

    El libro se divide en siete capítulos, con películas, autores y directores que se cruzan entre estos bloques temáticos. El ojo (el ojo mecánico que amplía el potencial del ojo humano), El cuerpo (cómo el arte cinematográfico cuestiona conceptos básicos y permite a los espectadores entrar y salir de los cuerpos que aparecen en pantalla y reinventar el propio), Los decorados y la arquitectura (no solo sirven para ambientar la trama, también para hablar de sus habitantes), El tiempo (las películas acortan y estiran el tiempo), La voz y el lenguaje (sonido, silencio y voz humana como fuerzas que le confieren nuevas capas de significado a un filme), El poder y la ideología (la capacidad de presentar ideas que condicionan la visión del mundo) y La tecnología y la tecnofobia (la comunión arte, ciencia y tecnología está en la esencia del cine).

    El autor recurre a un dibujo simple, en blanco y negro, para representar esas imágenes icónicas o esas tomas reconocibles a través de las cuales suministra ideas técnicas y artísticas al tiempo que dispensa cápsulas de historia y teoría cinematográfica. “Completar el trabajo con las ilustraciones tomó alrededor de 10 meses”, cuenta Ross. “En el dibujo realmente tengo que llegar a los impresionantes efectos visuales que hacen que las películas sean lo que son”. La opción de trabajar en blanco y negro nace de la necesidad de crear una cierta distancia entre el lector y las películas, que se colorean en la mente de quienes se acercan a las páginas de Filmish. “El blanco y negro permite ser más analíticos y experimentar las películas con ojos frescos”, resume. Aunque, vale decir, la sencillez algo naif del trazo no siempre juega a su favor: algunas expresiones parecen lavadas, como ocurre con Jack Nicholson en El resplandor, Uma Thurman en Pulp Fiction o Marilyn Monroe en La comezón del séptimo año.

    El viaje es personal, claro. El mismo Ross oficia de guía en este tour: camina por la escalinata de Odessa para hablar de ritmo y conexión visual, flota en el espacio en el tramo dedicado a la voz y el lenguaje o deambula por Los Ángeles en 2019 en el capítulo sobre los decorados y la arquitectura. “Fue divertido ponerme a mí como personaje en escenas de películas famosas”, confiesa el dibujante. “Es algo que estuvo desde el principio. Quise que fuera algo bien personal: ‘Te estoy guiando a través de mis propios pensamientos y compartiendo las teorías de otras personas que creo que son interesantes’. No pretende ser objetivo. Es un viaje bastante idiosincrático a través de mi propia pasión por el cine”.

    Y no, no se circunscribe al cine hollywoodense. Para nada. Además de nombres clave como Tod Browning y Orson Welles, Steven Spielberg y Stanley Kubrick, Paul Thomas Anderson y John Ford, están Alfred Hitchcock, Akira Kurosawa, Andrei Tarkovski, David Cronenberg, Marco Ferreri, Michael Haneke y Takashi Miike. En el capítulo dedicado al manejo del tiempo, Ross se detiene en La Jetée (Chris Marker, 1962), la obra que inspiró Doce monos (Terry Gilliam, 1995); analiza Corre, Lola, corre (Tom Tykwer, 1998), El arca rusa (Aleksandr Sokurov, 2002), Oldboy (Park Chan-wok, 2003), Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (Kim Ki-duk, 2003) y Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007), entre varias más.

    Hay bastante información que vale conocer o repasar. Las posibilidades expresivas de las sombras pintadas sobre los decorados o de las reconstrucciones más costosas son analizadas en el capítulo Los decorados y la arquitectura. Ross adquiere la forma de Yoda o Nosferatu, o se introduce en la desbordante fastuosidad de Intolerancia (David W. Griffith, 1916), en el ambiente deforme y lúgubre de El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920), en las salas de máquinas y en las catacumbas de Metrópolis (Fritz Lang, 1927) o en la estimulante y dramática densidad visual de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) para ilustrar la incidencia de la arquitectura en el tejido emocional de las películas.

    Es que, además de cinéfilo, Ross no deja de ser un tenaz estudioso del cine. En sus viñetas evoca a teóricos, historiadores, críticos, autores y directores. Y aborda la censura en el cine, los mitos de las películas del oeste, la presentación y la exaltación de determinados valores familiares en el cine estadounidense de las décadas de 1980 y 1990. Por las páginas de Filmish aparecen André Bazin, Carol Clover, David Bordwell, Donald Bogle, François Truffaut, Julia Kristeva, Laura Mulvey o Slavoj Zizek. “Filmish no pretende ser una enciclopedia, así que no necesito mencionarlo todo. Siempre me ha gustado leer crítica, teoría y análisis, pero también creo que a menudo son muy difíciles de entender, especialmente para aquellos que no están acostumbrados a ese tipo de textos. Con Filmish intenté ofrecer ideas complejas a través de un lenguaje accesible. A su vez, las ilustraciones acompañan el desarrollo de esas ideas y también ayudan a explicarlas”. Traducir tanto material teórico a un lenguaje sencillo no fue, precisamente, algo fácil. “Se tarda mucho tiempo en procesar y presentar todas esas ideas de manera sencilla y sin problemas”. El libro, además, se complementa con valioso material extra. Un anexo de notas amplía la información desplegada en las viñetas. Se suma una filmografía abundante y una bibliografía que reúne ensayos y análisis de, entre otras firmas, Jean Baudrillard, Giles Deleuze, Marja Mogk, Michel Chion y Susan Sontag.

    Algo que se vuelve evidente en este viaje es que Ross tiene un gusto cinematográfico muy amplio. Aunque ahora reconoce que su época de consumo obsesivo de cine ha terminado y que rara vez puede permitirse ver las mismas películas una y otra vez (en la actualidad trabaja en una suerte de hermano espiritual de Filmish: Gamish, una historia gráfica de los videojuegos, que se publicará en 2019). “En mis años de adolescencia vi varias veces Duro de matar, 2001: Odisea del espacio, El club de la pelea, Magnolia y las de los Coen. También veía los extras con avidez, tratando de descubrir más de lo que hay detrás de las escenas, algo que, para mí, no arruina la magia del cine, sino que la realza”.

    Vida Cultural
    2017-08-17T00:00:00