Nº 2076 - 18 al 24 de Junio de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa existencia en Nueva Zelandia de los maoríes, una etnia cristiana de raíces polinésicas, es poco conocida. Me topé con su historia durante una lectura informal que por azar coincidió con decisiones terminantes del presidente Luis Lacalle Pou. Asociar ideas fue inevitable.
“Quien baila con el Diablo debe de estar dispuesto a ir al Infierno”, dice un aserto maorí. El presidente siguió esa filosofía y rechazó a cuatro diablos. Una de las razones por las cuales, según Equipos Consultores, a tres meses de haber asumido, registra 63% de aceptación de la población.
Lacalle Pou fue principista, drástico y veloz al cesar al presidente de Antel, Guillermo Iglesias, al presidente de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), Miguel Loinaz, y al relevar al titular del Comando de Infantería Marina, capitán de navío Marcos Saralegui.
Se debe añadir al exvicepresidente de la Administración Nacional de Puertos, capitán de navío Gastón Bianchi. Búsqueda publicó sus insultos y atribuciones delictivas a gobernantes en Facebook. Cabildo Abierto le quitó su apoyo y se va a su casa por decisión presidencial.
No recuerdo que en las siete presidencias que lo precedieron desde 1985 se hayan tomado decisiones similares en el mismo lapso. Preferían bailar con el Diablo y asumir un infierno de cuestionamientos políticos y públicos.
Por razones partidarias o por amiguismo apoyaban a los investigados por irregularidades o delitos hasta que se establecían responsabilidades penales. Abundan los ejemplos en todos los partidos, aunque por lo reciente y por su cargo se destaca el caso del exvicepresidente Raúl Sendic.
Lacalle Pou asumió personalmente estas decisiones. A Iglesias lo llamó para comunicarle su cese luego de que presupuestara a 857 empleados del ente contratados en régimen de función pública desde hacía más de tres años. No fue ilegal. Pero como funcionario de confianza debió consultar al ministro de Industria, Omar Paganini, y al presidente.
Le recordó que en el decreto 90/020 del 11 de marzo de 2020, exhortó a los organismos comprendidos en el artículo 220 de la Constitución, a los entes autónomos y a las intendencias a adoptar medidas “a fin de coadyuvar con el objetivo (...) de disminuir el déficit fiscal”.
Mediante otra señal “clara y firme” le solicitó a Loinaz su renuncia luego de leer, atónito, arrogantes e irresponsables respuestas en una entrevista de Guillermo Draper y Ana Morales (Búsqueda Nº 2.073).
Se definió como un “exitoso empresario” que administra varias sociedades —una en París—, instaló un “escritorio” en su despacho para que su pareja le llevara “los papeles” de esos negocios y de otros “quilombos personales”. La CND la había contratado como su asistente, pero ante diversas objeciones la hizo renunciar y la tomó como dependiente privada. Defendió el derecho a trabajar en sus negocios privados desde su oficina estatal. No crea que es un guion para una obra del absurdo. Es la realidad.
Saralegui fue relevado porque el ministro de Defensa, Javier García, constató fallas en los procedimientos de seguridad vinculados a los asesinatos del 31 de mayo de tres infantes de la Marina en el Cerro. García tomó la decisión en consulta con el presidente.
La Real Academia define condena como la pena que impone un juez, pero también como “la desaprobación de una conducta, una acción o una doctrina que se considera inmoral o censurable”. Es lo que ocurrió.
No todo fue así. El jueves 4 Búsqueda reveló que el diputado colorado por Soriano, Ángel Martín Melazzi, electo por Ciudadanos, contactó a productores de Argentina que tienen negocios en Uruguay para informarles que coordinaba con la Cancillería un mecanismo para facilitar su ingreso a Uruguay pese al cierre de fronteras. Melazzi, empresario agropecuario y del sector automotor, les dijo que debían darle información personal y contactos de sus negocios en Uruguay.
Luego pretendió emparcharlo en Twitter: “En el afán de cumplir con nuestra tarea de representación de la ciudadanía, de ayudar a que productores rurales argentinos con campos en Soriano y en Río Negro pudieran ingresar a la cosecha de soja y así proteger sus inversiones y empleos en el país, afirmé en un mensaje que nuestra diputación ‘en conjunto con el Ministerio de Relaciones Exteriores están realizando el relevamiento de la información de dichas personas’. Esto no es así. No existe ni existió ningún acuerdo de coordinación con dicho Ministerio. Pido las disculpas del caso”.
¿Si nada tenía que ver la Cancillería, para qué les solicitó a los argentinos detalles sobre su información profesional y sus negocios? ¿Con qué apoyo los iba a ayudar? Admitió haberlos trampeado y lo hubiera mantenido sin la publicación de la información periodística.
El canciller Ernesto Talvi, líder de Ciudadanos, ha cuestionado las formas de hacer política, en particular en el Partido Colorado. Por eso se podía esperar que cuestionara a Melazzi: mintió a sabiendas e involucró a su ministerio y a él como participante en las gestiones.
“No existe ningún vínculo de coordinación institucional con el diputado Melazzi, ni con ningún otro legislador, ni con nadie, por parte de la Cancillería”, dijo terminante Talvi.
Sin embargo, para el ministro “esta afirmación infeliz por parte del diputado Melazzi fue resuelta en la medida que, hace poco rato, pidió disculpas públicas a través de su cuenta de Twitter”. Valoró los dichos del diputado como “un error de juicio” y destacó que “nosotros no linchamos a la gente, le damos el beneficio de la duda”.
Y Talvi absolvió a su correligionario.
También lo absolvió el Comité de Ética del Partido Colorado con tres votos de los representantes de Ciudadanos. Los dos representantes de Batllistas, el sector de Julio María Sanguinetti, se abstuvieron.
Melazzi acusó a Búsqueda y a sus periodistas de calumniarlo. Sostuvo que publicó la noticia sobre sus erráticas gestiones con “mala intención” para “ensuciarlo”. Chanta y pico. No hay una coma de falsedad. ¿En esa atribución delictiva a Búsqueda también tiene el respaldo de Talvi?
En las pasadas elecciones Melazzi recibió en Soriano 5.540 votos sobre un total de 10.454 votos del Partido Colorado. Talvi optó por mantener su apoyo para su carrera política.
Cuando a los 62 años el economista decidió emprender el camino político con mínima experiencia partidaria, no consideró que en ese tránsito hacia 2024 tendría que bailar con muchos diablos. Como Melazzi.