Fortunato estaba realmente agobiado. El 1º de enero habían entrado en vigencia una andanada de aumentos, impuestos y otros duros golpes a su castigada billetera, y el informativo que vendría tras la cena ciertamente no auguraba nada mejor.
Fortunato estaba realmente agobiado. El 1º de enero habían entrado en vigencia una andanada de aumentos, impuestos y otros duros golpes a su castigada billetera, y el informativo que vendría tras la cena ciertamente no auguraba nada mejor.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáContenedores de basura incendiados, muertos y heridos en accidentes de tránsito, la feria de los bagayeros de Salto arrasada por el fuego y las autoridades municipales viendo cómo ayudar a los contrabandistas a recuperar su “negocio”, huelga de los cultivadores de cannabis, exjugadores de Peñarol fichando para Nacional, “¡falta que ahora contraten a Juan Pedro Damiani para que les termine las obras del Parque Central!” —barruntó Fortunato dirigiéndose a su sillón, con la segunda copita de vino sin terminar. Estaba de licencia, y eso le permitía algún pequeño exceso en su ingesta alcohólica habitual.
En eso aparece el informativista, y dice que a continuación se emitirá una inesperada cadena de radio y televisión, y que se dirigirá al pueblo el ministro de Economía, Cr. Danilo Astori.
—Mirá vos —pensó Fortunato—, este no duerme ni descansa en enero… ¿con qué se descolgará esta vez? —trató de imaginar, ya medio cansado y poco dispuesto a escuchar con atención.
En una palabra, y como de costumbre, se estaba quedando dormido, y el tonito cansino y monocorde del señor ministro no era el mejor estímulo para permanecer despierto.
—Estimados ciudadanos orientales, buenas noches y gracias por recibirme en vuestros hogares, para transmitirles algunas novedades de interés —arrancó Astori, empujándose hacia atrás el albo (en todo sentido) jopo que caía sobre su rostro, y calándose hacia arriba las gafas en la generosa superficie de su apéndice nasal—. Quiero, en primer lugar, informarles que todos los impuestos que entraron en vigencia el 1º de enero, así como los aumentos de tarifas de los servicios públicos, la tasa consular a las importaciones, el impuesto a los juegos de azar, el IRPF a las ganancias de los apostadores, el IRAE a Netflix, a Spotify, a AirBnb, el IVA a Uber y a EasyGo, fueron en su conjunto promulgadas por el Poder Ejecutivo el pasado 28 de diciembre, que, como ustedes saben, ¡es el día de los inocentes! ¡que la inocencia les valga! ¡ninguno de ellos está en vigencia! —dijo el ministro, esbozando una modesta pero sincera sonrisa, imaginando, sin duda, la sorpresa de los televidentes.
Fortunato no podía distinguir si lo que veía y oía era verdad o sueño, tal era la magnitud del disparate que estaba anunciando el señor ministro.
Como ustedes podrán imaginar —prosiguió Astori—, esta linda sorpresa casi regalo de los Reyes Magos que les estoy dando debe tener su correspondiente contrapartida, porque de lo contrario mal podría yo, que soy la renovación de mi fuerza política, hacer una campaña política basada solamente en el investment grade y en el equilibrio fiscal, como me lo sugiere con el cariño que me dispensa desde siempre mi querido Pepe Mujica. Ciudadanos, apréstense a la originalidad fiscal que caracteriza a mi equipo de colaboradores, que tan brillantemente dirijo desde hace años. Ustedes saben que solo mi modestia supera mi grandeza. Desde el 1º de febrero entrará en vigencia el impuesto a la escalera. Se procederá a un relevamiento inspectivo de todas las residencias del país que tengan más de una planta, censándose la cantidad de escalones de las mismas. Se cobrará una alícuota del 5% del valor de la Contribución Inmobiliaria por cada 16 escalones, la que pasará al 7.5% cuando la cantidad de escalones de la vivienda supere los 32. El pago se liquidará junto con la Contribución Inmobiliaria. Se crea, asimismo, —continuó el ministro, que ya había agarrado velocidad, tal es la excitación lujuriosa que le despierta el tema— el impuesto a la vista al mar. Esta novedosa gabela que se aplicará por primera vez en el mundo, y que, dicho sea de paso, presentaremos a la próxima asamblea de la International Fiscal Association buscando el primer premio a la creatividad fiscal, se cobrará por cantidad de ventanas de las residencias que tengan vista al mar en la zona metropolitana. Lo haremos, como siempre, teniendo en cuenta la capacidad contributiva de los ciudadanos que gozan de ese privilegio, ya que no es lo mismo un contribuyente que tiene vista al mar desde el Cerro de Montevideo, que otro que puede gozar de esa vista desde un apartamento en Punta Carretas o en Carrasco. Una vez relevado el número de ventanas, se cobrará, también junto con la Contribución Inmobiliaria, desde un 2% del valor de la Contribución por cada ventana en el Cerro, pasando por un 3.5% en el Barrio Sur, a un 7% en Pocitos y Punta Carretas, hasta un 10% en Carrasco. Y eso no es todo, estimados conciudadanos. Vamos con otra novedad —continuó Astori, bebiendo un sorbo de agua del vaso que tenía sobre su mesa llena de papeles—. Se trata de la tasa a la sombra. “¿Qué es esto?”, se preguntarán ustedes. Pues bien: se detendrá a los peatones que circulen por la Rambla entre las 9 y las 17, y se procederá a medir el espacio de la vereda cubierto en forma gratuita por la sombra del contribuyente, facturándosele en el momento la suma de una U.R. por cada metro de sombra. Si la pagan en el momento, tendrán un 10% de descuento, de lo contrario deberán presentarse en la DGI dentro de los diez días siguientes para hacer efectivo el pago. Como comprenderán, los menores de 12 años estarán exonerados del pago de esta tasa. Hemos resuelto, asimismo, crear la Brigada de la Justicia Fiscal, mediante la contratación de 200 nuevos inspectores, que se encargarán de ejecutar estas brillantes novedades tributarias. Irán acompañados de un policía, ya que la resistencia al pago significará desacato…
—¡Vieja! —gritó Fortunato—. ¡Ahora nos van a mandar en cana si no pagamos los nuevos impuestos!
—Más que en cana seguila en cama, que estás dormido hace dos horas en el sillón —respondió la esposa desde el cuarto.