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El 6 de setiembre del 2010, el Ministerio del Interior aumentó de $ 30 a $ 100 el dinero que les da a los presos el día que son liberados. Esa medida tuvo un resultado que las autoridades no habían previsto: bajó de 25% a cero el porcentaje de presos que cometían delitos durante las primeras 24 horas en la calle, según un estudio de los economistas Ignacio Munyo y Martín Rossi.
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Como el sistema carcelario tiene poca capacidad para evitar que reclusos repitan su conducta criminal una vez libres, los investigadores sugieren a las autoridades que en sus políticas contra la delincuencia consideren que “aumentar” el dinero que se entrega gratis a los presos cuando salen “es una política muy efectiva”.
Para elaborar su estudio, los autores tomaron los datos de los delitos denunciados en la Jefatura de Policía de Montevideo (más de 690.000) entre el 1º de enero de 2004 y el 15 de marzo del 2011. En ese período, el 61% de los crímenes reportados fueron hurtos y el 9% rapiñas —robo con violencia o amenaza de violencia—. La base de datos utilizada también incluyó la información diaria sobre el clima (lluvia, temperatura y horas de luz solar), porque los estudios sobre criminalidad marcan que, por ejemplo, en los días lluviosos ocurren menos delitos que en los días de sol.
Munyo y Rossi cruzaron esa información con los datos de liberaciones de presos del Complejo Carcelario Santiago Vázquez, el centro de reclusión más grande de Montevideo. En los meses estudiados fueron liberados seis presos cada día; cerca de la mitad habían cumplido una pena por hurto y 10% por rapiña.
La reincidencia es un problema que no han logrado solucionar los sistemas penitenciarios a nivel mundial. “Si bien el sistema carcelario no es el u´nico factor que influye en la reincidencia del delito, la deficiencia en los programas de rehabilitacio´n, las difi´ciles condiciones penales y la exposicio´n a redes delincuenciales en las ca´rceles se combinan e influyen negativamente como aspectos reproductores de la violencia y del crimen”, advierte el Informe de Desarrollo Humano 2013-2014 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. El Instituto Técnico Forense establece que en Uruguay la reincidencia se ubica en torno al 52%, mientras que los datos del Instituto Nacional de Rehabilitación indican que el 60% de las personas que hoy están en prisión tienen antecedentes.
“Encontramos que el número de reclusos liberados en un día cualquiera afecta significativamente el número de ofensas cometidas ese día, e interpretamos este resultado como evidencia de la reincidencia del primer día”, explican Rossi y Munyo —investigadores de la Universidad de San Andrés (Argentina) y Universidad de Montevideo, respectivamente—en el documento Reincidencia Criminal del Primer Día.
“Nuestras estimaciones indican que la reincidencia del primer día cuenta por un 0,8% del incremento de los delitos contra la propiedad, un efecto relativamente menor desde el punto de vista de la Justicia penal”, añaden. “Sin embargo, nuestras estimaciones también sugieren que aproximadamente uno de cada cuatro prisioneros comete un crimen el primer día de su liberación, un efecto muy grande desde el punto de vista individual”.
Para asegurarse que los datos de delitos cometidos en un día estaban vinculados a la cantidad de liberados en esa jornada, los investigadores realizaron varios “ejercicios” modificando las variables de estudio. Así, analizaron el número de crímenes ocurridos en un área cercana a la prisión —medida como la distancia máxima a la que puede llegar una persona a pie o en ómnibus, una hora y media después de salir— y la cantidad de liberados.
“El número de reclusos liberados afecta significativamente el total de ofensas dentro del área de alcance establecida, y no hay efecto significativo de las liberaciones sobre los delitos cometidos fuera de esa área”, sostienen los académicos.
Cae a cero.
De acuerdo a sus estimaciones, entre el 1º de enero de 2004 y el 5 de setiembre del 2010, en promedio, uno de cada cuatro prisioneros liberados reincidió “el día de su liberación”.
Según el estudio, esa tendencia se cortó el 6 de setiembre del 2010. Ese día, el dinero que se les da a los presos que son liberados se multiplicó por tres aproximadamente (de $30 a $100). Aunque el monto parezca marginal, en ese momento suponía una cifra 20% superior al costo de una comida básica, informan Munyo y Rossi.
A los reclusos se les avisa que abandonarán la prisión con poca antelación —por lo general un día antes— y la mayoría no tienen quién los pase a buscar. La directora del Patronato de Encarcelados y Liberados, Patricia Peralta, explicó a Búsqueda que a cada preso que sale en libertad se le entregan $100 para que pueda moverse durante las primeras horas.
La reincidencia del primer día “cae a cero después del 5 de setiembre del 2010”, sostienen los investigadores. Y añaden que, como no hubo otra política vinculada a la reducción de penas en esa fecha, el aumento del dinero es lo que explica esa disminución del delito.
La caída se debe a que la mayor cantidad de dinero “relaja” la “restricción de efectivo” que enfrenta un preso en el momento que es liberado, sostienen. Aumentar el efectivo ayuda en particular, a quienes están más “restringidos”, como “los jóvenes y los solteros”.
Esto no implica que luego los liberados no cometan crímenes y vuelvan a prisión, ya que el nivel de reincidencia global se mantiene.
“Esta reducción en la reincidencia del primer día cuesta $11.000 pesos al año en gratificaciones al salir, un monto que evita 550 ofensas reportadas en ese primer día”, explican Rossi y Munyo en sus conclusiones. “Teniendo en consideración que el sector privado y público en Uruguay gasta $4.000 para intentar evitar cada delito contra la propiedad, el aumento de la gratuidad al salir en 2010 fue una política pública muy eficiente desde una perspectiva del costo beneficio”.