Héctor De Santa Ana, gerente de Exploración y Producción de Ancap, dijo a Búsqueda que eso es su “responsabilidad”, y el motivo es que no se podía “construir sobre la nada”.
La Facultad de Ciencias firmó con Ancap un convenio para realizar un análisis y una revisión bibliográfica de la Zona Económica Exclusiva titulado “Uruguay margen continental: Programa oceanográfico de caracterización del margen continental uruguayo”, que culminó con la presentación de un libro en diciembre en la Udelar. El trabajo reunió a un equipo de decenas de investigadores de diversas disciplinas que organizaron la información científica ya publicada sobre esa zona, que comprende 142.166 kilómetros cuadrados en aguas desde poco profundas hasta “ultra profundas”.
Además, Ancap y la Facultad anunciaron que realizarán juntas “un estudio exhaustivo del océano uruguayo” mediante una campaña nacional oceanográfica que requiere del uso de un buque destinado a la investigación. Los científicos de la Facultad de Ciencias involucrados la ven como una oportunidad para comenzar a construir los pilares para la línea de base.
Mientras el buque Besnard aún se encuentra en tratativas, la Universidad de San Pablo ofreció el uso de su nuevo barco, el Alpha Crucis, que llegaría a aguas uruguayas con su tripulación brasileña. El trabajo llevaría un mes y reiteradas salidas de los científicos de Facultad de Ciencias a mar abierto para tomar las muestras necesarias. Cristina indicó que “como tarde” esto debería ocurrir a mediados de junio.
Intervenir.
Si bien Ancap ha comenzado a trabajar con la Facultad de Ciencias, tanto la Dinara como la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) reclaman su participación en la elaboración de la línea de base y la investigación científica.
“Deberíamos poder intervenir”, dijo a Búsqueda Andrés Domingo, subdirector de la Dinara. “Históricamente somos la institución con la trayectoria para, con secuencia de datos, información, barcos pesqueros, observadores, hacer que el país tenga la mejor línea de base”, argumentó.
Jorge Rucks, director nacional de Medio Ambiente, informó a Búsqueda que la Dinama planteó su intención de participar en “las definiciones” de la línea de base que estudiará la Comisión Nacional de Hidrocarburos “para tener una línea sólida desde el punto de vista ambiental”. La Comisión también discutirá la propuesta de decreto que formuló Dinara para que las operaciones de sísmica necesiten en el futuro autorización ambiental previa.
Mientras, la Dinama estudia en la Evaluación de Impacto Ambiental la propuesta de perforación de Total “para poder asegurar que en el área que se va a perforar haya suficiente información”, aunque el área no cuenta con una línea de base y por eso la Dinama tuvo que pedirle información a la empresa. Rucks reconoció que esa no es la situación ideal, pero contar con una línea de base propia “lleva más tiempo”.
“Hay situaciones que son de coyuntura actual que hay que cubrirlas con la información disponible y con la información que tiene que generar las empresa. Se le piden muestreos”, dijo Rucks.
Explicó que el impacto de la actividad petrolera no se restringe a la perforación en sí sino también a la actividad que ocurre en “bases en tierra”, asociada a los suministros que se requieren, como el impacto en los puertos y las terminales de tierra, el manejo de los residuos, la seguridad de los depósitos y el abastecimiento.
Una “consultora”.
“Pensar en una línea de base en un tema tan complejo como el espacio marino no lo puede realizar una consultora privada, es temerario. No tendríamos la mejor línea de base y la Udelar en esto no es más que una consultora”, argumentó Daniel Gilardoni, director de la Dinara.
Domingo destacó que la Dinara cumple “casi todos los mismos elementos” que la Universidad, como “investigación, formación de posgrados”, entre otros, aunque reconoció la necesidad de “superar” distancias.
Juan Cristina explicó que, a diferencia de empresas del sector privado, el trabajo académico puede ofrecer sus resultado al Estado, publicarlos, además de que “es una institución autónoma”, sin “intereses” que puedan sesgar los datos y asegura “una opinión externa al gobierno”.
Las autoridades de Dinara reconocieron que tienen “diferencias” con la Facultad de Ciencias por el libro que esta elaboró junto a Ancap, para el que se contrató a docentes, algunos de los cuales trabajan en Dinara, pero no se invitó a la institución a participar.
Además, en los trabajos nacionales citados participan personas vinculadas a Dinara y muchos de los estudios científicos se hicieron en salidas del barco Aldebarán, de ese organismo.
Según Gilardoni, la línea de base se debería construir con “la mejor información disponible” y eso implica la necesaria participación de Dinara, Dinama, privados, Ancap, la Udelar y los ministerios.
Cristina aclaró que fue Ancap la que recurrió a la Facultad de Ciencias para el libro y en el convenio no constaba la participación de una tercera institución.
“Me parece que cometen un error en cargar las tintas sobre la Facultad de Ciencias. Si hay algún convenio que la Facultad tenga con una institución y si por otro lado una segunda institución piensa que puede participar en algo, es llamar por teléfono, venir, y plantearlo. No hay inconveniente en trabajar con Dinara. La actitud de Facultad ha sido siempre de total colaboración, pero a veces los convenios son unívocos”, opinó Cristina. Además aclaró que el vínculo Ancap-Udelar “no es excluyente de que Ancap haga otros convenios” vinculados con la investigación. “La puerta está abierta para colaborar, pero los convenios son los convenios”, insistió Cristina.
“Dificultades de relacionamiento”.
La relación entre Ancap y Dinara ha pasado por momentos complejos. Las autoridades de Dinara declararon a principios de 2014 que hubo “un año y medio” en el cual no se pudo “acordar” y se “perdió tiempo”, por lo que la Dirección tuvo que “largarse sola” a realizar sus trabajos de relevamiento de datos durante la actividad sísmica de los barcos de prospección, aunque ya era tarde (Búsqueda Nº 1.757).
Así fue que el antiguo barco Aldebarán realizó una campaña en febrero de 2014 para recoger datos próximos a los barcos de sísmica cuando operaban. Hubo “aciertos y desaciertos”, reconoció Domingo. El diseño de la campaña fue bueno, pero acotado en el tiempo y en profundidad. El barco llega a los 300 metros de profundidad en arte de pesca y las actividades de los barcos de sísmica se llegaron a realizar en profundidades de hasta 3.000 metros. “Igual desarrollamos investigación y lo compartimos con Dinama y las empresas del rubro y Ancap”, afirmó el subdirector. La Dinara estudiará la posibilidad de renovar el barco en el próximo presupuesto del quinquenio.
Gilardoni define la relación con Ancap como “de colaboración y dificultades”. Según Domingo, las “dificultades de relacionamiento” se deben a que no pueden “acompañar los tiempos de una empresa que se maneja con una libertad que Dinara no tiene”.
“No nos han permitido tener la capacidad realmente de participar horizontalmente. Hemos tenido un acercamiento con Ancap y una oferta de participar arriba de un barco con algún técnico, pero esas ofertas llegaron por expediente después de que el barco salió”, señaló Domingo. Ancap “aduce que son oportunidades que se dan porque los barcos están cerca y no tienen mucho tiempo para avisar. Nosotros tampoco podemos prever, programar y generar investigación de un día para el otro”, sostuvo.
De Santa Ana contó que se invitó en 2013 a Dinama y Dinara a viajar a Noruega a un sitio de referencia en investigación del impacto de la sísmica en la pesca, pero Dinara “no pudo ir”.
Un trabajo que realizó Dinara en base a la información proporcionada por Ancap concluyó que había “vacíos de información” y fue recibido con críticas por señalar “puntos rojos” en varias áreas. Domingo defendió el trabajo como una propuesta de mejora en la que ahora trabajan con Ancap para completar información que toman los observadores a bordo de los barcos de sísmica y ordenar los datos. Ancap cuenta con los datos de observadores a bordo de 15 embarcaciones privadas. Ante el reclamo de Dinara de un control más riguroso, De Santa Ana respondió: “Así va a ser”.
Ancap recibió críticas de la Dinara por no compartir la información que generaba, algo que el ente ha flexibilizado en el último año. Ahora la información “la tiene Dinara en el momento que llega” a Ancap y esta la procesa, dijo el gerente.
“Y ojo que es información confidencial. La información tiene valor. La vendemos —agregó De Santa Ana—. Y dicen ‘no dan información a nadie’. Si te daba la información, te la llevabas y después venías a ver si te enseñaba a interpretarla y me pesadeabas para mandar la información, que te la tenía que dar casi obligatoriamente. Como si la información no valiera nada. Nosotros compartimos la información y los proyectos que nos parece que son útiles para lo que estamos haciendo”.