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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPara Calloia. En este momento crucial de la República, hay varios nombres de palpitante actualidad por muy variados motivos que están en el tapete y al alcance de cualquiera medianamente enterado, aunque también abundan los desinformados por no calificarlos más duramente. Entre aquellos aparece en lugar prominente, Fernando Calloia. Ese se dio desde aquel momento hace ya muchos meses, en que tuvo la muy peregrina idea de proponer que el señero y muy hermoso edificio central del BROU pasara a ser un museo y se procediera a cumplir con una cuarta parte del proyecto original que data de alrededor de 1930, mediante el cual se proponía que las cuatro manzanas circundantes se dedican a “decorar” a la sede central. Es decir, que desde ellas se pudiera admirar con total amplitud, la belleza de la obra arquitectónica original del Banco.
Por eso pues, con el calculado modesto costo de 40 millones de dólares, propuso construir un nuevo edificio en la manzana ubicada entre las calles Piedras, Zabala, Solís y 25 de Agosto. Era una idea y una obra para pasar a la historia, en momentos en que el Banco tenía una economía floreciente. No obstante, existen más importantes urgencias en la salud o en la enseñanza, entre otras cosas, a las que se podría asistir.
Pero hay otras aristas importantes relacionadas con el Banco de la República que están más allá de Montevideo y de lo que, al parecer, su Presidente no se ha dado por enterado. Y cabe suponer que Fernando Calloia en ningún momento se ha dado una vuelta por Maldonado o Punta del Este para comprobar el mas que incómodo funcionamiento de la Agencia en el centro de la capital fernandina, que seguramente debe estar en un primerísimo plano en cuanto al movimiento de la economía del país. Allí es dable observar para el mas distraído, que diariamente hay largas colas y demoras y que el local no tiene amplitud y mucho menos privacidad. Entre otros detalles como, por ejemplo, la carencia de estacionamientos en su inmediatez.
Pero hay más, porque en la relativa cercanía y acaso por “gentileza” municipal, funcionando en otro horario, se encuentra una oficina instalada en una indecorosa covacha debajo de una de las Tribunas del Estadio del Campus.
A eso cabe agregar otros detalles a considerar, tales como la falta de cajeros automáticos acordes con la importancia de la ciudad y su extendida población o la más que reducida “sucursal” instalada en el “shopping” de la Punta, en el que se movilizan diariamente muchos miles de personas.
La conclusión de todo esto es que el presidente del Banco de la República poco o nada se ha enterado en el aspecto edilicio, de las necesidades de una plaza financiera tan importante como Maldonado, que sea como sea, es la segunda gran agrupación poblacional de la República.
Juan Ángel Miraglia
CI 412.011-5
Maldonado